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El dilema de Auvasa

M.Rodríguez
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Las importantes diferencias entre compañía y comité de empresa, que mantienen el convenio sin renovarse desde hace 11 años, se vuelven a evidenciar con la propuesta de ampliación de horarios

Autobuses de Auvasa.

La línea de la negociación en Auvasa sigue atrapada en un callejón sin salida. Los desencuentros entre los responsables de la sociedad municipal de transporte y el comité de empresa no son nuevos. De hecho, estos desacuerdos están en la base del dudoso honor que motiva que el convenio lleve más de una década sin renovarse y que la conflictividad laboral se esté resolviendo recurriendo los tribunales o a la mediación por conflicto colectivo.

Y la última propuesta que ha lanzado Auvasa para adelantar los horas de inicio del servicio y ampliarlo no ha sido una excepción. La empresa la justifica en que la dinámica de los desplazamientos  en la capital está «desacompasada  con  la  oferta  del  servicio de transporte  público, principalmente, en las primeras horas de actividad en días laborables (5:00-7:00h)».  Y también apunta que los  actuales  servicios  (líneas  de  polígonos  y  matinales)  de  esta  franja horaria responden a una demanda «no actual». El problema que se han encontrado es que todos los posibles horarios que se pueden plantear a los conductores están en el convenio y por eso la dirección ha pedido negociarlo esta propuesta al margen.

El comité de empresa rechaza rotundamente esa posibilidad. «Ellos quieren sacar los horarios del convenio. Si se sacan perderemos capacidad de negociación. Y por eso hemos hecho una propuesta sobre las opciones que ya existen», explica Arturo Barrull, presidente del  comité de empresa. Pero esa opción se descarta por Auvasa, que reitera que ha documentado las necesidades y detallado que es «imposible» de aplicar con la disponibilidad actual. «No ceden en nada  y la empresa sí lo hace. Mantienen una postura inflexible», reitera el gerente Álvaro Fernández Heredia.

De momento, parece que no  hay lugar para el encuentro, aunque el propio alcalde, Óscar Puente, convocara el pasado domingo a toda la plantilla para explicar la propuesta y pidiera colaboración. Un gesto que agradecen desde el comité, pero que no sirvió para acercar posturas en la reunión que se celebró este miércoles, donde volvieron a reitera su «disconformidad». Aunque dos sindicatos, CSIF y UGT sí que anunciaron su predisposición a negociar las entradas escalonadas. 

Alternativas.

Además, CSIF  propuso la constitución de una mesa de trabajo reducida que, de forma paralela a la constituida para la negociación del convenio, trabaje sobre «temas de especial relevancia», en los que incluye esta propuesta. Y apuntan que la entrada escalonada es la «piedra angular sobre la que se puede dar satisfacción tanto a la mejora del servicio para los usuarios como a las condiciones laborales de los trabajadores».  Por su parte, UGT propuso que para negociar este cambio de horarios se respetasen  cinco premisas básicas en el calendario, además de reclamar la subida laboral que se fija para los empleados públicos.

Unas medidas que los representantes de CC.OO y CTA no evaluaron porque no se habían discutido antes entre los propios sindicatos. Por lo que la reunión se cerró sin acuerdo, aunque habrá una nueva cita en dos semanas.

De hecho, empresa y sindicatos   suman otro dudoso honor: más de 80 reuniones para renovar el convenio o alcanzar algún tipo de acuerdo. «Nade me hace pensar que vaya a cambiar la situación», lamenta Fernández Heredia. El gerente muestra su perplejidad por la falta de entendimiento, que califica de inédita en el panorama nacional, y recuerda que la empresa debe garantizar el servicio público a los ciudadanos. «Sino podemos hacerlo, correrá peligro su futuro laboral».

En la misma línea se expresa el concejal de Movilidad, Luis Vélez. «Con el planteamiento actual no se puede incrementar el servicio, tal como nos demandan muchos usuarios. El convenio está muy encorsetado», apunta. Vélez considera que el comité de empresa «está fuera de la realidad». Y apunta que su pretensión de recuperar el poder adquisitivo desde 2015 es imposible por ley. «En esto no hay margen de negociación», reitera. También subraya que la propuesta «concreta» que ahora se plantea «no perjudica» a los trabajadores, a los que recuerda que «deberían preocuparse por conseguir un incremento de viajeros o por la consolidación laboral». 

Un planteamiento que no acepta el comité, que denuncia que se quiere aplicar la flexibilización «por la bravas». Y sube el tono para mostrar su decepción  y «desazón» con la gestión PSOE. «Llegaron con muchas promesas y hemos ido a peor», lamenta Barrull.

Por su parte, la presidenta del grupo del PP, Pilar del Olmo, apunta al gerente. «Si no es capaz de negociar con los trabajadores y llegar a acuerdos no está capacitado para el puesto», asegura. Y critica la falta de mejoras en el servicio, en una empresa que, apunta, asume más competencias y está «vaciando» las de la Concejalía de Movilidad. «Las malas relaciones con los trabajadores hacen que la empresa no mejore. Y ni tan siquiera consiguen recuperar viajeros».