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El Valladolid de Zorrilla

Jesús Anta
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José Zorrilla sintió su ciudad natal con gran intensidad. A lo largo de su vida, el literato, que también fue Cronista de Valladolid, recaló en ella en cuantas ocasiones se lo permitieron sus actividades

José Zorrilla. - Foto: Luis González Lefort

A tenor de lo que reflejó en sus escritos, y por otros testimonios ajenos, José Zorrilla sintió su ciudad natal con gran intensidad. A lo largo de su vida, el literato, que también fue Cronista de Valladolid, recaló en ella en cuantas ocasiones se lo permitieron sus múltiples actividades. Hacia 1866 viene a Valladolid, donde permanecerá algún tiempo, y esta fue la impresión que le causó después de muchísimos años de ausencia, y que reflejó en su obra El drama del alma:

"Esta es Valladolid… ¡al fin la veo! / ¡Con qué placer…, como la luz primera / cuando en ella nací! ¡Dios mío!, creo / que vuelvo hoy a nacer. Espera, espera / cariñosa amistad!, solo un paseo /Por la plaza (Mayor), una vuelta por la Acera (de San Francisco, la del teatro Zorrilla), / déjame este aire respirar: deseo / beber las dulces aguas de esta fuente (Dorada) / de mis recuerdos y bañar mi alma / en el remanso tibio y trasparente / que hace, con ellas resbalando en calma, / del tranquilo Pisuerga la corriente. / Déjame… quiero hablar con estas piedras, / y abrazar estos árboles, y ansioso / besar estas paredes de que yedras / son mis dulces memorias, y reposo / tomar en estos bancos en que un día, / mal estudiante, a divagar venía. (…) Aquellas son las torres bizantinas (la de la antigua colegiata románica y la de la iglesia de la Antigua) / del buen don Per-Anzules (…) ¡Qué esta es Valladolid! Fábricas nuevas / banco, teatros, fuentes, adoquines / canal, ferrocarril...; ¿y mis Esguevas? / (…) Esta es la calle de terreno escasa / donde mis muertos padres han vivido: / y esa… ¡que existe aún! … esa es la casa / donde a mi vida inútil he nacido."

Unos veinte años más tarde, Zorrilla recibe la visita en Valladolid de un joven escritor francés –Boris de Tannenberg- que vino a entrevistarle para documentar un libro que estaba escribiendo sobre la poesía castellana contemporánea. Terminada la entrevista, nuestro vate dio un paseo con el francés para enseñarle la ciudad, camino de la Estación del Norte. Y, de forma abreviada y siguiendo la traducción que hizo Narciso Alonso Cortés de lo que Tannenberg escribió, esto fue lo que en aquel paseo le contó Zorrilla:

"Nadie conoce esta ciudad mejor que yo… No es, por otra parte, de las más curiosas de España desde el punto de vista artístico; los turistas no encuentran gran cosa. Su mayor riqueza son los recuerdos a ella ligados… Espere usted, que le he traído delante de la catedral: es un enorme edificio inacabado, obra del arquitecto de Felipe II, Herrera, el mismo que hizo el Escorial… Aquí, como en el Escorial, triunfa la línea recta: una arquitectura fría y pesada… He aquí algo que vale infinitamente más; es lo que nosotros llamamos la Antigua, una iglesia románica del siglo XI; hace largo tiempo que no se entra en ella, porque amenaza ruina. La torre es de una pureza de líneas, de una esbeltez incomparable; a mí me ha tenido siempre prendado, y he hablado de ella en una de mis leyendas. Pero se desplomará el mejor día, falta de las restauraciones necesarias; estamos en una negligencia estúpida y en beocismo artístico sin límite… Voy a mostrar a usted la casa donde yo nací; ahora está deshabitada y en lastimoso estado: siempre he tenido el proyecto de rescatarla algún día... Está justamente al lado del palacio donde nació Felipe II; hemos sido vecinos... La fachada de este convento (San Pablo) es una joya artística: fíjese usted que riqueza, que variedad de adornos!... A dos pasos de aquí, quiero que vea usted también la fachada del colegio de San Gregorio, (actual Museo de Escultura) que es una verdadera maravilla... Como el carácter religioso del edificio no ha retenido la imaginación un poco libre del artista, hay aquí mucha más audacia y fantasía. Entreténgase usted en estudiar un poco los detalles: estos escultores de la Edad Media tenían caprichos de un grotesco inestimable... Vamos ahora a dar una vuelta a la Plaza Mayor. Pero está un poco lejos; tomemos el tranvía... Podría llevarle a usted a la casa de Cervantes, pero está muy lejos y no tiene nada de particular. Está en venta, y me la han ofrecido, no muy cara. La proposición me tentaba: el viejo Zorrilla terminando sus días en la casa de Cervantes, no estaba mal. Pero después de pensarlo desistí, porque la casa no es habitable … Está la plaza (Mayor) rodeada de soportales, es un bello efecto ¿no es verdad? Está en el centro mismo de Valladolid, el lugar de cita de los tontos desde las cuatro de la tarde... En este país se pasa el tiempo en pasear... En este momento no hay animación; el día es caluroso y es cerca de mediodía... (camino de la Estación) Seguíamos el paseo de álamos que se extiende en el Campo Grande. Es allí donde, en los tiempos heroicos de Valladolid, se celebraban los autos de fe. Veía yo el jardín público animarse y la multitud esparcirse para el paseo vespertino... El poeta me da el último apretón de manos. Puede usted jactarse, me dice, de haber confesado a Zorrilla."