Malestar de alcaldes y vecinos por el sistema de cita previa

R.G.R
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Sanidad implanta citas telefónicas en los pueblos y los médicos intentan solventar las consultas por teléfono o acuden directamente a la casa de los pacientes. Los regidores entienden que esta situación se prolongará «para siempre»

Un vecino de Peñaflor pasa junto al consultorio médico. - Foto: Jonathan Tajes

Polémica por la situación de los consultorios médicos en los pueblos. Alcaldes y vecinos entienden que se les está dejando un poco de lado como consecuencia de la decisión de la Consejería de Sanidad de implantar la cita previa para las consultas una vez finalizado el estado de alarma. Una situación que  se prolongará durante el verano sin un incremento de personal en los consultorios. La Consejería de Sanidad entiende que continúan abiertos, con la única diferencia de que ahora el profesional sanitario acude con previa cita y cuando lo considera necesario para la mejor atención de los pacientes. «La actividad no ha cesado en ningún momento».
Sanidad insiste en que los consultorios no están cerrados. «A los pacientes del entorno rural se les atiende dónde y cómo decide el médico o la enfermera que le corresponde: o se acude al consultorio, o bien a su domicilio, o se le pide que vaya al centro de salud porque quieren hacer alguna prueba o revisión o consideran que es lo mejor en ese caso», sostienen.   ?
Una opinión que no es compartida por los vecinos en la mayoría de los casos. Problemas para conseguir esas citas por teléfono al hablar solo con un contestador, problemas con las urgencias y la sensación de ser ciudadanos de segunda. Los días a la semana en los que recibían la visita del médico también se han visto reducidos con la crisis sanitaria de la covid y, al final, entienden que se les está dejando un poco de lado. «Es mucho más complicado ahora porque llamas y las líneas siempre están colapsadas y para cualquier cosa puedes estar al teléfono más de 20 minutos», comenta Juan Carlos del Caño, vecino de Wamba. ?«Nos ha perjudicado».  
Los vecinos solo ven positivo que se evitan las aglomeraciones en los consultorios, la mayor parte de pequeño tamaño y sin espacio suficiente para que los vecinos puedan esperar en una sala con una distancia de seguridad suficiente. «Lo distribuyen bien porque al menos así se evitan aglomeraciones, aunque te cuesta mucho pedir cita por teléfono», recalca Luis Miguel Rodríguez, también vecino de Wamba. 
Esta situación se repite en todos los municipios pequeños y el temor de los regidores es que está situación se establezca de forma definitiva en el tiempo. «Los vecinos están nerviosos y con razón porque parece que estamos dejados de la mano de Dios. Durante el confinamiento ni siquiera hemos tenido médico», apunta el regidor de Castrodeza, el ‘popular’ José Antonio González. 
Muchos regidores se mantienen en estas posturas, independientemente de sus colores políticos. El socialista Juan Antonio Gallego, alcalde de Matilla de los Caños, indica que la mayor parte de los vecinos «se apañan muy mal», ya que solo pasan consulta con cita previa un día a la semana. «Tenemos muchas dificultades para conseguir una cita porque siempre está colapsado». El ‘popular’Fernando Monge, desde Castronuevo de Esgueva, indica que «las líneas siempre están ocupadas». Incluso va un poco más lejos y afirma que se han dejado de atender «algunos casos» durante la pandemia. «En Valladolid no se ha dejado de atender y aquí por qué sí». 
 La Consejería de Sanidad indica que el protocolo actual de actuación es la cita previa, que debe hacerse por teléfono o mediante la aplicación de Sacyl Conecta. «Como se ha detectado que hay pacientes que tienen problemas para contactar, se están buscando fórmulas de refuerzo de la cita previa. Incluso en algunos centros de salud están formando pequeñas sesiones explicativas a los pacientes que acuden cada día para explicarles cómo es el sistema», sostienen.
Estos encuentros no están aclarando mucho la situación en la mayoría de los casos. Una de las quejas más comunes de las personas más mayores que residen en los pueblos se basa en la dificultad de concertar una cita. Algunos vecinos incluso van al médico sin haber concertado ninguna debido al desconocimiento existente de la nueva situación. «Yo un día porque no sabía nada y me atendió la última, ese mismo día, pero la última», indica Agapita Calvo, vecina de Peñaflor. 
«Es muy incómodo porque en el centro de salud se ponen cuando quieren porque llamas y con el contestador estás ahí una hora», exagera Francisco Vaquero. «A mí me dijeron que me llamaba un médico después y llamó a las tres horas. Ya no estaba ni en casa». Su amigo, también de Peñaflor, Antonio Pérez, también acudió sin cita. «Me atendió, pero el último claro». 
En Ciguñuela no están mucho mejor. «Hay unas colas a veces en la plaza, y lo de la cita es una locura», aclara Daniel García, vecino del pueblo. «Qué pena que estemos así, cada vez nos van quitando más cosas», apunta Jesús González. Los vecinos pretenden volver al estado anterior a la pandemia, pero temen que esta nueva situación sea permanente.