La Semana Santa de Rioseco, Bien de Interés Cultural

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La Semana Santa de Rioseco, Bien de Interés Cultural - Foto: MiriamChacoN

Reconoce esta manifestación como un patrimonio vivo y en auge revivido constantemente por la comunidad"

El Consejo de Gobierno aprobó en su reunión de hoy la declaración como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial de la identidad, tradición y ritos en la Semana Santa de Medina de Rioseco (Valladolid), como relevante manifestación dentro del patrimonio cultural de Castilla y León. Esto supone su reconocimiento como “hecho cultural pluridimensional y complejo, en cuanto espacio físico, social y ritual y dotado de vivencias comunitarias transmitidas de padres a hijos, como un patrimonio vivo y en auge revivido constantemente por la comunidad”.

La valoración de la Semana Santa riosecana como relevante manifestación del patrimonio cultural de Castilla y León viene determinada por su consideración de hecho cultural pluridimensional y complejo, en cuanto espacio físico, social y ritual, en el que se incardina el sentimiento y espíritu de los cofrades, auténticos soportes de la Semana Santa, que la han mantenido y fomentado como patrimonio vivo hasta la actualidad.

El valor de las vivencias comunitarias transmitidas de padres a hijos, como un patrimonio vivo y en auge revivido constantemente por la comunidad, se conjuga a lo largo de la historia y hasta la actualidad como un sentimiento de identidad y continuidad, transmitido de generación en generación.

La Semana Santa riosecana, entendida como un sistema de alto valor patrimonial caracterizado por la interdependencia de valores tangibles e intangibles, abarca una serie de manifestaciones y rituales religiosos y festivos que constituyen el espíritu y la esencia de este hecho cultural, objeto de esta declaración.

El origen de la Semana Santa de Medina de Rioseco se remonta a principios del siglo XVI, época de crecimiento económico y demográfico de la villa, y ha conservado prácticamente inalterada su esencia, procesiones y ritos, que se han transmitido sin apenas interrupción, como seña de identidad, de generación en generación hasta nuestros días.