Calle Canal, que desafortunamente mudó de nombre

Jesús Anta
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Calle Canal, que desafortunamente mudó de nombre - Foto: Jonathan Tajes

Al tramo urbano del Canal de Castilla muchas personas lo llaman ‘la ría’. Un nombre que está incluso fijado en nuestro callejero: calle Parva de la Ría, al otro lado del barrio de la Victoria. Ría, acaso una añoranza marina, o el tratarse de un verdadero puerto fluvial,  o imitación de la afamada ría de Bilbao. Es el caso que el Canal de Castilla, cuya dársena comenzó a prestar servicio hacia 1836 se constituyó en el primer polígono industrial de Valladolid: harineras, almacenes, fundiciones, talleres, muelles de carga… 
Una intensa actividad que ha dejado una huella perceptible y ha  creado un paisaje realmente singular. Es un verdadero lujo del que Valladolid puede presumir. La dársena forma parte del Conjunto Histórico de la totalidad del Canal de Castilla,  que fue  declarado Bien de Interés Cultural en el año 1991.
Los edificios, oficinas del Canal  y las viviendas situadas a lo largo de la dársena conforman una calle que hasta ahora se llamaba, como es lógico, ‘Canal’. Mas, una desacertada decisión ha cambiado el nombre de la calle para pasar a formar parte de la avenida de Gijón.
Pasear por la calle Canal (ahora avenida de Gijón) es sumergirse en una atmósfera radicalmente distinta a la del resto de la ciudad. Se trata de un universo propio en todos los sentidos que parece trasladarnos a otro tiempo. La contemplación de la dársena cuya agua busca el Pisuerga precipitándose en un sumidero que atraviesa bajo tierra la carretera de Gijón y forma, al otro lado, un sencillo remanso de agua y vegetación, sería motivo suficiente para acercarse hasta la ría.
Al comienzo de la calle uno de los paramentos de piedra del primer almacén que hay nos avisa de que en este punto comienzan dos Senderos de Gran Recorrido (GR) 30 y 89. Es decir el que conduce y atraviesa Montes Torozos (que no olvidemos en este punto estamos a sus pies), y el que recorre todo el Canal. Mientras que el de Monte de Torozos se ha descatalogado, el GR 89 del canal ha tenido un nuevo impulso al incluirlo en la red Eurovelo: se trata de un conjunto de senderos europeos promovido por la Federación Europea de Ciclistas.
Mas, en este punto de la calle se conserva un minúsculo quiosco de madera al pie de un gran cedro. Estaba regentado por una mujer que todo el mundo conocía como ‘la Ina’. Fue punto de atracción de la chiquillería de la Victoria y la Maruquesa hasta los años 70. Podríamos catalogarlo como el establecimiento comercial más pequeño que ha existido en Valladolid.
A mano izquierda está el Archivo General de la Confederación Hidrográfica del Duero, que ocupa una de las naves más grandes de la dársena. Las otras cinco, que están a la derecha, es pretensión de la Confederación que vayan ocupándose con actividades de hostelería y ocio. Así, en dos de ellas ya hay sendos establecimientos hosteleros.
El resto, poco a poco van conociendo variopintos usos, tales como el que tiene la sociedad Patrimonio Inteligente, que se dedica, sobre todo, a trabajos de arqueología e intervención patrimonial. Y ya casi al final, Artecanal ofrece un espacio dedicado a la cultura, actividades en la naturaleza, conciertos y artes escénicas.
Se está en espera de que se asienten otras empresas o asociaciones que contribuyan a revitalizar este espacio que  tiene su propia magia, especialmente las que tengan relación directa con el agua. Al otro lado de la ría hay varias naves de servicio para la Confederación y en cuyo entorno está el puerto seco en el que antaño se reparaban las barcazas, y que parece que será recuperado y puesto en valor en un futuro inmediato.
Salvo un edificio de viviendas con una altura que desentona del conjunto de la calle, el resto de los edificios están ocupados por las casas de trabajadores del canal. Viviendas que, siguiendo una tradición muy propia de los años años 50 del siglo pasado, llevaban asociado un gallinero y un pequeño espacio para huertecillo: una singular estructura que acaso ya sea este el último lugar de la ciudad en que se pueda contemplar.
Terminada la calle, se abre un parque y, más allá, la Parva de la Ría.