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«Renault tiene el futuro garantizado con el Perte eléctrico»

M.Rodríguez
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La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, defiende que los trabajadores de Renault pueden estar tranquilos gracias a los fondos europeos

«Renault tiene el futuro garantizado con el Perte eléctrico» - Foto: Jonathan Tajes

Reyes Maroto es la cabeza visible de uno de los ministerios que ha tenido que lidiar, primero, con los efectos de la pandemia, y ahora con los de la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania. Y defiende con firmeza la gestión del Gobierno central, sobre todo en la descarbonización de las energías y en el apoyo al desarrollo y modernización de la industria y el comercio. 

La vallisoletana visita siempre que puede su tierra natal y en esta ocasión lo ha hecho para interesarse por varios proyectos industriales en la zona de Medina del Campo. Pero también se muestra «más tranquila» con el futuro de Renault gracias al PERTE del vehículo eléctrico y espera que se genere un ecosistema del nuevo modelo de movilidad gracias a la llegada a la capital de la multinacional Switch Mobility.

En su última visita a Castilla y León asistió a la inauguración de una planta de energía eólica. La apuesta por las energías limpias es muy clara, pero hay sectores que piden la reapertura de Garoña. ¿Se puede llegar a un consenso?

La crisis energética deriva del 'chantaje de Putin', que utiliza el gas como arma económica, y lo que tenemos las administraciones es que buscar soluciones. Ya teníamos una agenda de descarbonización del mercado energético muy importante y el 40% de los fondos Next Generation está centrado en la transición verde. 

Hay distintos actores que plantean volver a las energías fósiles. Yo creo que ante el devastador impacto del cambio climático, y lo hemos vivido este verano en Castilla y León con los incendios y con la sequía, dar respuesta al desafío climático, y a la vez a la crisis energética, solo pasa por acelerar las renovables. Esta es la apuesta del Gobierno, y es acertada, si no fuera así no tendríamos inversores que eligen España como centro para implantarse en Europa. 

¿Qué hace falta para atraer esas inversiones?

La certidumbre es muy importante para los inversores. Si España está apostando por una economía más verde y los actores cambian esa posición, eso llevaría a incertidumbre sobre la seguridad jurídica que los inversores buscan. Queremos reindustrializar el país, pero lo queremos hacer en clave verde y digital.

Habla de certidumbres y de fondos europeos, pero se alerta de cuellos de botella en la tramitación o que no se podrán ejecutar a tiempo.  ¿Dónde está el problema?

Ya se aprobaron mejoras para reducir la tramitación administrativa y seguimos implantando más. Este esfuerzo también lo tienen que hacer las comunidades autónomas y los ayuntamientos. 

Y su ministerio presume de haber  autorizado ya un 68%.

Somos un ministerio ejecutor y eso nos facilita que los fondos estén llegando. En año y medio hemos puesto a disposición de empresas y administraciones más de 4.800 millones. Lo digo porque si no estuvieramos ejecutando no recibiríamos los fondos porque está condicionado a cumplir el calendario. Ha habido mucho ruido y he criticado mucho la posición del PP en este proceso. Deberían colaborar porque las administraciones debemos ofrecer soluciones a los problemas, como intenta siempre el Gobierno, y se demostró primero con la pandemia y ahora con esta crisis.

¿Qué cambió con la pandemia?

La pandemia nos da algunas respuestas. Hoy hablamos del turismo como un sector que ha recuperado ya su vigor, algo que no hubiera sido posible si no hubieramos protegido al sector y a los trabajadores, ya que aprobamos más de 7.000 millones en ayudas directas. Y esto estamos haciendo con la guerra, incluso yendo más allá y respondiendo al desarrollo de los fondos europeos. 

El turismo  ha tenido muy buena campaña. ¿Cómo está el interior, el que fija población en la España vaciada? ¿Cómo se puede impulsar?

El turismo rural ha sido el gran beneficiario de la pandemia porque hubo como un reencuentro con un destino que no estaba tan posicionado. Y esa oportunidad la estamos aprovechando e impulsando muchos proyectos en la España rural con los fondos europeos. Castilla y León ha recibido un impulso importante para el Camino de Santiago o con los planes de sostenibilidad turística en destino, que ha permitido a muchos pequeños municipios recibir ayudas para poder reposicionarse en el mercado. 

También las ciudades patrimonio de la humanidad, Segovia y Ávila han recibido cada una tres millones. Esto nos ayuda a vender una España diversa, que atrae por la gastronomía, y eso en  Castilla y León es una gran fortaleza. Pero también la cultura y el patrimonio, que es el segundo motivo del viaje, y eso hay que aprovecharlo en esta comunidad, y desde el Gobierno estamos haciendo un acompañamiento muy importante para que esto sea así.

Otro sector importante es el agroalimentario, con un proyecto en Valladolid al que dio su apoyo. ¿Encaja en el PERTE agroalimentario?

La industria agroalimentaria era una de las grandes beneficiarias de los proyectos tractores que impulsa el PERTE para apoyar la cadena de valor industrial. El proyecto de Valladolid tiene una parte de promoción, con los espacios que está vendiendo o alquilando el Ayuntamiento, que es el propietario del terreno. Y ahí no podemos entrar. Sí que lo podemos hacer en cualquier implantación de una industria que pueda desarrollar proyectos de cadena de valor. Y ahí veremos si nos presentan algún proyecto para poderlo financiar.  También quiero reivindicar el parque agroalimentario del Bierzo porque no entra en competencia con el de Valladolid, sino que todo suma. 

¿Son compatibles?

Hay un compromiso de la Junta y del Gobierno, y creo que la industria agroalimentaria no tiene que competir dentro de la comunidad, hay que sumar proyectos. Y este PERTE ayuda a visibilizar que esta industria es tractora. Buscamos proyectos que encajen para poder escalar y modernizar una industria, que es pionera en Castilla y León, con grandes empresas referentes, pero que al competir en mercados globales, tenemos que seguir siendo los mejores. 

Y eso con las inversiones que haremos en digitalización y sostenibilidad y con nuevos usos de energías mejorará mucho la competitividad, a la vez que se protege el empleo y las capacidades industriales, que son uno de nuestros trabajos, y cuyo último caso ha sido la defensa de las plantas del grupo Siro, o antes en Made o Vestas, donde me impliqué en primera persona. Y esto ha traído buenas soluciones a crisis industriales que en el pasado no se resolvían de una forma tan satisfactoria. 

Y ahora visita Made, un caso que pone como ejemplo de éxito y con un proyecto consolidado. ¿Qué sensación le produce?

Made fue junto con Vestas una de las primeras crisis industriales que tuvimos que abordar. Se piden soluciones y no que nos pongamos de perfil. Y en palabras del anterior presidente de la Junta escuché que era la primera vez que un ministro de Industria venía a ayudar en una crisis. Eso pone de manifiesto la sensibilidad del Gobierno con la defensa de las capacidades industriales. Y vengo a visitarles por esa buena solución, pero también porque vamos a financiar un proyecto de inversión de cuatro millones de euros. Es una inversión aprobada y que pone en valor que no solo contribuimos a salvar una empresa sino que invertimos también en su crecimiento y que pueda seguir generando riqueza y el empleo tan necesario, que no es tan fácil traer al medio rural. 

¿Y cuál es la situación ahora mismo en Siro? ¿Cuál el siguiente paso de los inversores?

Estamos en el proceso de  cambio de modelo en la empresa. Uno de sus grandes problemas era el tipo de productos que vende, que están en la gama baja de los lineales, y para competir en un mercado tan competitivo hay que cambiarlos. Y en eso también queremos ayudar. Hay un grupo de trabajo para que esa nueva gama de productos pueda desarrollarse en la planta porque eso garantizará la viabilidad financiera. Todavía están en el proceso de reestructuración los nuevos propietarios y definiendo la estructura, pero definir cuál es el nuevo modelo de negocio y cómo tener rentabilidad será el siguiente paso. 

También se ha interesado por la fábrica de Patatas Meléndez, otra empresa agroalimentaria de la provincia. ¿Qué líneas de subvenciones hay para empresas de este tipo?

El de Patatas Meléndez es un proyecto que no tenía encaje en el ministerio de Industria porque no está catalogado en la industria transformadora porque lo que hacen en esta planta es lavar y envasar la patata. Queremos tener una visión más amplia de la cadena de valor de la industria agroalimentaria para poder financiar proyectos en los que hay transformación de producto. Por eso analizamos las distintas líneas que se ponen en marcha y el encaje que pueden tener en los fondos europeos o incluso en el PERTE de agroalimentación. He estado viendo la propuesta con el propietario y que tiene que ver con todo el desarrollo que se está haciendo con Vitartis.

¿En qué consiste ese desarrollo?

Estuve en la reunión anual de este cluster agroalimentario y creo que tienen una posición estratégica para trabajar en red. Hay una línea de subvenión al cluster que queremos ampliar, y nos parece que proyectos como el de Patatas Meléndez pueden entrar muy bien porque son pequeños y tienen que encajar dentro de un proyecto mucho más grande que Vitartis puede impulsar. Estamos trabajando con ellos para financiar más proyectos y, sobre todo, que tengan encaje la pequeña y mediana empresa, a los que les resulta más difícil llegar a las líneas de industria porque a veces son complejas o porque exigimos un mínimo de inversión. Esto puede ayudar a muchos pequeñitos para poder crecer y beneficiarse de las ayudas.

Muchos pequeños y medianos son los comercios que hay en Castilla y León, y sufren muy directamente el impacto de la crisis. ¿Qué futuro tiene este sector en la región?

Hemos tenido mucha sensibilidad con el apoyo al pequeño comercio y, además, el ubicado en las zonas rurales. Nuestra prioridad es abordar el reto demográfico y en la planificación que hicimos de los fondos europeos para el comercio sacamos una línea, ahora estamos en la segunda convocatoria, para apoyarlo. El año pasado se dotó con cinco millones de euros y se ejecutó el cien por cien. Y este año la hemos incrementado a 15 millones. Es una manera de llegar a esa zona rural donde el comercio es necesario.

¿Les afectará negativamente el plan de ahorro energético?

Ha habido mucho ruido, pero luego hemos visto una aceptación mayoritaria. Ha habido que explicarlo para entender el por qué. Estamos ante una crisis energética y un futuro incierto en Europa, y queremos ser solidarios, además de evitar escenarios peores, aunque España no tenga el problema de posibles cortes. Además, estamos ayudando al comercio para afrontar las inversiones para cerrar las puertas, con una línea de 100 millones de euros.

La automoción tiene problemas de abastecimientos y los paros siguen en Renault. ¿Hasta cuándo será efectiva la alternativa de los Ertes? ¿Cómo se puede garantizar el empleo en estas plantas?

Los Ertes son una figura que la industria de automoción ha utilizado, utiliza y utilizará en el futuro. De hecho, en la reforma laboral se ha mejorado esta figura para que tuviera un encaje estructural en un mercado laboral que claramente necesita flexibilidad. Y al problema de abastecimiento de los semiconductores hay que darle una solución estructural porque claramente tenemos dependencia de los mercados asiáticos. Por eso nos hemos planteado tener nuestras propias capacidades industriales. La UE financiará proyectos y el Gobierno diseñó el PERTE Chip, que movilizará más de 12.000 millones de euros. Ahora estamos hablando con los pocos productores que hay para acercar cadenas de valor que estaban aseguradas en el pasado, pero no en el presente y el futuro.

¿Cómo se hará?

El objetivo es tener nuestra propia fábrica de chips en España. Si viene alguna ahora también la reforzaremos porque eso nos garantizará el suministro a nuestras plantas. Este es un objetivo como el que ya cumplimos de tener fábricas de batería, con dos proyectos en Extremadura y Valencia. Además, de un compromiso por parte de Renault, que ha presentado un proyecto en el PERTE del vehículo eléctrico y conectado, para la electrificación de la cadena de valor en sus dos plantas (Valladolid y Palencia) y la fábrica de Motores en Valladolid pues tenga futuro. 

Hoy estamos más tranquilos sabiendo que se beneficiarán de esa línea y los trabajadores de la planta pueden estar más tranquilos porque tenemos garantizado el futuro. El presente pasa por hacer bien nuestro trabajo, y toda la industria del automóvil nos apoya para poder desarrollar estas plantas de semiconductores. Y estamos montando una estructura dentro del Gobierno para atraer inversiones, que son difíciles, pero como lo eran también las dos plantas de baterías.

Entre esas inversiones, destaca la de Switch Mobility en Valladolid, que marca la transición al vehículo eléctrico. ¿Vendrá acompañada de alguna más en la provincia o en la región?

Switch Mobility es uno de los proyectos que estamos apoyando. Estamos trabajando con ellos para poder financiar una parte de la inversión. ¿Vendrán más? Creo que esta factoría tiene que generar que haya un ecosistema donde haya otros proveedores que anuncien que se van a instalar. Esto lo vemos en todos los cluster y, sobre todo, en la industria de automoción, donde claramente los proveedores tienen que estar cerca de las fábricas. Por eso espero que Switch traiga otros proyectos que complementen su inversión. Y, además, nos sitúa en el mapa porque es una empresa asiática que invierte en España.

¿Está descartada una planta de baterías en Valladolid o alrededores?

Cuando hay un inversor que viene a España ponemos a su disposición todo lo que es un equipo humano que ayuda a la empresa a conocer el país y posibles ubicaciones, con la colaboración del resto de administraciones. Pero la libre competencia hace que la empresa elija la mejor. Cuando eligen Castilla y León la ministra se pone muy contenta porque no dejo de tener mi corazón en esta tierra, y por lo tanto es también un compromiso personal, pero nosotros no decidimos.  

En Valladolid se dan las condiciones y está en un momento de proyecto industrial en el que se empiezan a aprovechar todas las oportunidades y allí donde se le pide que participe siempre hay una propuesta. Cuando está y tiene un proyecto de ciudad en el que la actividad económica es importante pues tiene sus resultados. El alcalde tiene muy claro que la ciudad va hacia un modelo donde la movilidad eléctrica está en el centro de sus prioridades, pero también con una industria que se moderniza. Y Switch es el ejemplo de que las dos cosas se pueden hacer.