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El imperio chino que quiere aterrizar en Renault

Óscar Fraile
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Geely, principal fabricante independiente de coches en el país asiático y aspirante a comprar el 40% del negocio térmico de la marca gala, comenzó produciendo refrigeradores y hoy es el dueño de Volvo, Lotus y otras compañías

Un empleados de la factoría de Motores de Valladolid. - Foto: Ical

Cuando Li Shufu consiguió reunir en 1986 el dinero suficiente para montar su propia empresa, con solo 23 años, decidió llamarla Geely. No es una casualidad, ya que este término significa 'afortunado' en chino mandarín y, de algún modo, era un presagio de todo lo que estaba por venir en los siguientes años. Aunque la compañía comenzó fabricando piezas de frigoríficos, siete años más tarde entró en el sector de las motocicletas, y tres después lo hizo en el de los automóviles con un propósito firme: fabricar coches asequibles para la mayoría de la población. Todo un reto para el primer fabricante  de automóviles de propiedad privada en China. Su primer coche, el Haoqing, salió al mercado en 1998 y cinco años más tarde empezó a exportarse al extranjero.

Con el paso de los años, Zhejiang Geely Holding Group, nombre completo de la empresa, se consolidó como el principal fabricante independiente de coches del país. Y a partir de ahí fue expandiendo sus 'tentáculos'. Una de sus operaciones más importantes llegó en 2010, cuando adquirió Volvo después de pagar 1.700 millones de dólares a Ford, su propietaria por entonces. Pero en todos estos años a  Geely también le ha dado tiempo para hacerse con el control de Lotus y de la empresa The London Taxi Company. Además, en 2020 Daimler y Geely crearon una joint venture para Smart, con un capital de 700 millones, con el objetivo de desarrollar motores híbridos. Esta compañía emplea a más de 30.000 personas en China y no ha dejado de expandirse en los últimos años.

Uno de los próximos pasos que planea es adquirir el 40 por ciento del negocio 'térmico' de Renault, toda vez que la compañía gala tiene previsto, o al menos está estudiando, dividir la empresa en dos entidades, y separar así el negocio de la tecnología eléctrica del de combustión tradicional y el de coches híbridos. Renault podría estar planeando deshacerse de esa línea de negocio para conseguir liquidez con la que afrontar la electrificación de su gama.

Las operaciones de Geely no han evitado que la compañía sufra los efectos de la crisis en los últimos años. En 2021 sus beneficios se redujeron un doce por ciento por la escasez de microchips. Pese a ello, la cifra de negocio se situó en algo más de 691 millones de euros. «El desempeño financiero del grupo en 2021 estuvo por debajo de las expectativas originales de la directiva», reconoció la empresa. Pese a todo, la compañía china se había marcado como objetivo para este año llegar a los 1,65 millones de coches vendidos, un 24 por ciento más que el año pasado.

Geely también tiene participaciones en negocios que están llamados a revolucionar la movilidad en el futuro. Por ejemplo, el de Volocopter, una compañía alemana que está trabajando en el desarrollo de aerotaxis, con el objetivo de que estén listos en los Juegos Olímpicos de 2024.

La operación que planea Renault, desvelada por el diario francés Le Monde, también planea vender el 20 por ciento de la nueva división 'térmica' a Aramco. Se trata de una petrolera saudí que hace unos meses arrebató a Apple el primer puesto en la lista de empresas más valiosas del mundo, gracias al aumento del precio del crudo y a la bajada de las acciones de la empresa tecnológica.

Tal es el poder de esta empresa que produce el diez por ciento del petróleo en todo el mundo. Pero, dada su actividad, ¿qué interés podría tener en hacerse con el 20 por ciento de esta nueva división de Renault? Lo cierto es que, según lo publicado en Le Monde, la firma saudí trabajaría junto a Renault, que conservaría el 40 por ciento de la nueva división, en la creación de combustibles sintéticos, es decir, neutrales en emisiones de carbono.

Las dos divisiones que planea crear Renault en el futuro se denominarán Horse y Ampere. La primera englobará toda la tecnología de combustión e híbrida y la segunda, la eléctrica. Se trata de una decisión del CEO de la compañía, Luca de Meo, en la que se lleva algunos meses trabajando y que podría hacerse realidad el año que viene. Pero todo eso está por ver. De momento, poco se ha trasladado a los trabajadores de Valladolid, que ya han preguntado por este tema.

La empresa se ha limitado a reconocer que se está trabajando en un estudio sobre la posibilidad de crear esa división y ha instado a la plantilla a esperar para recibir información más adelante.

La compañía traslada a la plantilla que no hay peligro de cierre

Hay muchas más incógnitas que certezas sobre la operación que está estudiando Renault y sobre las posibles ofertas de adquisición de Geely y Aramco. A falta de que se despejen, la plantilla sigue con mucho interés lo que pueda pasar y los efectos que pueda tener en las plantas de Castilla yLeón, donde no se produce ningún vehículo ni ningún motor cien por cien eléctrico, ya que la política de Renault es concentrar esa tecnología, garante del futuro, en Francia. Fuentes sindicales reconocen que el comité de empresa ha enviado sendas cartas al presidente de Renault España, José Vicente de los Mozos, y al CEO de la compañía, Luca de Meo, sobre este tema. Sin embargo, hasta ahora no han tenido muchas respuestas. Renault no ha confirmado nada de las negociaciones con otras compañías, aunque tampoco lo ha desmentido, pero sí ha reconocido los planes para 'dividir' la empresa. También ha trasladado a los representantes de los trabajadores que, en ningún caso la intención pasa por cerrar ninguna planta de Castilla y León.  «Todo lo que ha salido de Geely y la empresa árabe lo sabemos a través de la prensa, la empresa no nos ha informado de nada», señalan las mismas fuentes. Por eso los trabajadores optan por ser «muy cautos» y piden a la empresa que, en el momento en el que haya que trasladar una información oficial, se les haga llegar «en tiempo y forma». También reclaman a la compañía que garantice los acuerdos alcanzados en el último plan industrial y Renault les ha asegurado que esto va a ser así. «También hemos preguntado si está prevista alguna reestructuración de la plantilla o si esto va a conllevar cierres de centros de trabajo y, en ese sentido, nos ha transmitido tranquilidad porque la intención no es esa», finalizan desde los sindicatos.