La esperanza viene del sur

Javier M. Faya (SPC)
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La jerezana Inés Arrimadas será, con toda probabilidad, la nueva líder de la formación naranja a partir de marzo. Va a tener la difícil misión de coser las dos almas de un partido que, a día de hoy, se encuentra roto y en estado de 'shock'

La esperanza viene del sur - Foto: JUANJO MARTIN

Dicen que la sencillez es la seña de identidad de Inés Arrimadas García, llamada a liderar Ciudadanos en marzo. Recuerda cierto comunicador que «siempre te mira a los ojos fíjamente». «Es introvertida hasta que se suelta, y muy perfeccionista», señala otro. Hay una anécdota poco conocida. «Me comentó por whatsapp que se tiró una hora en el tren contestando mi cuestionario y que estaba reventaita -expresión muy andaluza- junto a unos emoticonos de una manita escribiendo a los lados», indica un tercer periodista, que añade:«Solo tiene 38 años, es una niña». Pues esa niña ganó hace casi dos años las elecciones catalanas, algo histórico. Como el derrumbe de su partido en esta Comunidad -y en el país- el domingo pasado. De 1.109.732 votos en diciembre de 2017 cayó a 216.373. De un 25,37 por ciento a un 5,61.      
Muchos achacan ese desplome a su decisión en febrero de irse a Madrid, a presentarse a las elecciones generales del 25-A. No son pocos los votantes que se sintieron abandonados. Ysigue siendo un enigma el por qué se fue cuando llevaba como jefa de la oposición poco más de un año. Puede que algo tenga que ver su vida personal, ya que no es nada fácil tener que vivir con un guardaespaldas cerca, leer auténticas barbaridades en las redes sociales, o verlas en la tele, pasear por calles de Cataluña aguantando insultos... 
Tampoco se explica por qué no se presentó a la investidura tras ganar las regionales. Estaba perdida, pero el mensaje al electorado constitucionalista y su promoción hubiese sido importante -sí lo hizo su sucesora, Lorena Roldán, con una moción de censura en octubre- y habría retratado al PSC, que se relame con un posible adelanto electoral. 
Si la jerezana quiere resucitar a un partido que más que en la UCI está en la Unidad de Cuidados Críticos, reconquistar Cataluña, la cuna de Cs, es esencial. Yquizás eso pase por reconstruir puentes con Manuel Valls, su fichaje estrella en las municipales de mayo para el Ayuntamiento de Barcelona. Este acabó mal con los naranjas por haber apoyado gratis y sin consultar a Ada Colau para evitar que el independentista Ernest Maragall se hiciera con el bastón de alcalde. 
Según contó el exprimer ministro galo, cuando se desató la crisis, la portavoz naranja en el Congreso no habló con él ni por teléfono. Poco y solo por whatsapp. De hecho, la liberal sacó su carácter en la rueda de prensa del divorcio con un «Nadie va a venir a dar lecciones de constitucionalismo» al atacar el concejal al partido que le había cobijado por su cercanía con Vox.
Precisamente ese punto es clave para el futuro, máxime cuando Vox es la tercera fuerza y va de la mano del PP. No hay que ser gurú -decenas desfilaron por Alcalá 253- para ver que el bloque de Abascal les ha hecho mucho daño, y eso que no son socios de Gobierno. El colmo fue cuando en la recta final de la pasada campaña, en medio del último debate televisado, la socialista María Jesús Montero le echó en cara a una perpleja Arrimadas que horas antes su partido había apoyado una iniciativa de Vox en la Asamblea de Madrid para ilegalizar los partidos independentistas. Ignacio Aguado, que hace unos días deslizó su interés en postularse como número uno -horas después dio un paso atrás-, fue el responsable de ello... a no ser que la orden viniera de Rivera. 

Relación con el PP

En Génova están preocupados con un posible giro de la política de Cs, socio fiel, con respecto a Casado. Francisco Igea, vicepresidente de Castilla y León y miembro del sector crítico, lanzó una amenaza, comprometiendo la Junta a cambio de que Sánchez olvide a Iglesias, y tuvo que ser corregido por Villegas.   
El hecho de que no haya líder -o lideresa- hasta mediados de marzo se hace para que se forme una Ejecutiva que reúna las dos almas del partido. Si Arrimadas no lo logra y cae en los mismos vicios que su antecesor, creando un partido personalista instalado en la autocomplacencia, no habrá esperanza. Aunque venga del sur.