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María Sánchez

La voz del portavoz

María Sánchez

Portavoz de Valladolid Toma la Palabra


Seminci, consensos e ideología

04/11/2022

Pocos consensos hay más amplios en Valladolid que el orgullo por la Seminci. Hayamos ido poco, mucho o nada a ver sus películas, nos gusta que, durante unos días, nuestra ciudad sea una referencia cultural para todo el país, nos une que se hable de ella como capital del séptimo arte.

El consenso, sin embargo, no tiene por qué ser un valor por sí mismo. En ocasiones, se abusa de esa apelación al consenso para convertir ciertos asuntos en intocables. Pasa así con ciertos «consensos de la Transición»: cada vez que alguien osa pedir información sobre asuntos poco claros (cada vez más) de la familia real, se genera un automático consenso entre los principales partidos para negarse en redondo a pedir cuentas. Consenso entre partidos que, por contra, parece ser opcional en otros casos. Amagó Feijóo con desbloquear, por fin, la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Cuando parecía hecho, salió diciendo que habría pacto, sí, pero «con otro PSOE». En esta ocasión, al parecer, el consenso, aunque obliguen la ley y la Constitución, queda al gusto del consumidor.

El consenso, por tanto, tiene poca importancia cuando es un mero acuerdo entre partidos. Depende más de transacciones que de convicciones. Lo relevante es el verdadero consenso social, que en muchas ocasiones va muy por delante de la realidad política. Ha pasado en infinidad de ocasiones: con la ley del divorcio, en los 80, con el matrimonio de parejas del mismo sexo, con la eutanasia…

«¿Y qué tiene todo esto que ver con la Seminci?», dirán. Pues quizá escucharan al vicepresidente de la Junta criticar al festival por ser demasiado «ideológico». Le molesta que haya una sección de cine sobre cambio climático y una Espiga Verde. Y, sin duda, seguro, también la Espiga Arcoiris. El certamen ha sido dirigido de forma independiente por Javier Angulo desde hace 14 años, bajo distintos gobiernos y con amplio reconocimiento. Pero el vicepresidente considera que «promociona los contenidos ideológicos de formaciones políticas».

A nadie le debería extrañar que las películas de hoy hablen de las cuestiones de nuestro tiempo. Y que lo hagan con una mirada crítica y reflexiva. No existe ese «cine sin ideología» que reclama García Gallardo, porque hacer cine es, entre otras cosas, proponer una forma de mirar el mundo. Y más si se trata de cine de autor. Pero lo cierto es que existen miradas que son amplísimamente compartidas, que sí son un verdadero consenso del que solo una pequeña minoría se autoexcluye. La preocupación por el cambio climático, por el respeto a la diversidad sexual o por la violencia de género es algo que nos une hoy como sociedad. Es ideología, claro que sí, pero una ideología que casi todo el mundo, incluidos votantes de todas las opciones, compartimos.

Por todo ello, que viva por muchos años una Seminci libre y crítica, que nos mejora como ciudad y como sociedad.