El mazazo físico de la menopausia precoz

Pilar González (EFE)
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La retirada temprana de la regla, con todos los efectos que ello conlleva, suele estar vinculada con la herencia genética

Los desajustes en esta etapa pueden derivar en otras enfermedades como osteoporosis, obesidad o problemas cardiovasculares

La herencia genética tiene mucho que decir en los casos de menopausia precoz, todo un mazazo físico y mental para las mujeres menores de 40 años que ven como se les retira la regla y que padecen, según los casos, dolores de cabeza, sofocos, disminución del deseo sexual o fuertes cambios de humor.

Se estima que la menopausia precoz la padecen aproximadamente entre el 1 y el 4 por ciento de las mujeres españolas en edad fértil, lo que abarca entre los 18 a los 45 años. Así lo cuenta Mónica Aura, ginecologa especializada en reproducción asistida de la Clínica Ginefiv, que aclara, no obstante, que no existe una media de edad para la menopausia precoz, ya que suele depender del caso personal de cada mujer. Cuando hablamos de la edad más temprana en la que puede ocurrir este problema «podríamos situarlo por debajo de los 20 años, aunque son casos muy raros o excepcionales».

De acuerdo con la ginecóloga, entre las principales causas de la menopausia precoz suele estar la herencia genética. «En este tipo de casos, las pacientes pueden tener antecedentes familiares de fallo ovárico prematuro. Es común encontrar en estos casos que sus madres o abuelas también la tuvieron».

Esto no es concluyente al 100 por 100, pero sí  se puede decir que las mujeres que cuentan con antecedentes familiares y/o cierta predisposición genética «van a tener más probabilidades».

Lo que es común a todas las mujeres es que este problema conlleva una serie de factores que lo provocan, y la genética influye, pero también factores biológicos como son el cáncer o cirugías ováricas previas».  Al igual, hay una serie de condicionantes que también pueden  aumentar el riesgo de una menopausia precoz y que pueden ser evitados independientemente del lugar, región o país dónde la mujer viva.

«Aparte de causas que ya he mencionado anteriormente, hay mujeres que se ven afectadas por esta condición debido a las terapias contra el cáncer, radioterapia o quimioterapia, o al consumo de determinados fármacos», explica.

Incluso por factores externos negativos «como pueden ser tabaco, alcohol y sobrepeso, que no solo pueden incrementar la probabilidad sino que, como sabemos, pueden dar lugar al desarrollo de muchísimas más patologías».

La relación de la vitamina D con la menopausia tiene su núcleo en el déficit de estrógenos y los desajustes hormonales que provoca. «Se ha observado que tener niveles correctos de vitamina D puede ayudar a evitar desajustes hormonales tempranos importantes». Estos desajustes pueden derivar en otras enfermedades como osteoporosis, obesidad, o problemas cardiovasculares y metabólicos.

El principal síntoma de esta condición es la irregularidad de la menstruación, períodos amenorreicos (sin reglas) hasta la desaparición total de las mismas.

Estas evidencias afectan a cada mujer de manera particular, pero algunos son comunes, «como los dolores de cabeza, sofocos, disminución del deseo sexual, irritabilidad y depresión acompañada de fuertes cambios de humor».

«Una de las primeras señales que los expertos detectamos, indica Mónica Aura, es la dificultad que tienen las mujeres para lograr un embarazo, lo que en muchos casos lleva al planteamiento de técnicas de reproducción asistida.

 

Sequedad vaginal

También aparece la sequedad vaginal que conlleva, además, problemas en las relaciones íntimas, y cambios de peso. La primera supone uno de los principales problemas que acompañan a la llegada de la menopausia debido a la disminución de los niveles de estrógenos y al faltar estos no se produce el flujo vaginal.

Aunque sea un problema común de la menopausia no todas las mujeres lo experimentan igual, ya que son alrededor de un 60 por ciento las que tienen molestias.

El principal inconveniente que ocasiona son molestias en el momento de las relaciones sexuales, ya que se vuelven menos satisfactorias, causan dolor e incluso en casos más graves sangrado.

La situación ocasiona, a su vez, malestar, inseguridad y desconfianza tanto de manera individual como en pareja.

Uno de los riesgos principales que esta patología provoca en las mujeres es su incidencia negativa en la calidad de vida, lo que conlleva claramente una serie de sentimientos negativos y malestar que influyen directamente en la salud mental de miles de mujeres.

A nivel físico, la pérdida de estrógenos por el fin de la función ovárica, aumenta el riesgo de padecer otras patologías como osteoporosis o enfermedades cardiovasculares, por lo que además de empeorar la calidad de vida también supone un problema para la salud en general de la mujer.

impacto de la infertilidad

Las técnicas de reproducción asistida hoy en día han avanzado mucho permitiendo a las mujeres diagnosticadas con este problema tener opciones para llevar a cabo el propósito de ser madres.

Cuando una mujer tenga antecedentes de menopausia precoz, se recomienda realizar una exploración y un estudio de la reserva ovárica permitiendo en este caso poder aconsejar opciones como preservar la fertilidad mediante una vitrificación de óvulos.