PLAZA MAYOR

Alfonso González Mozo

Periodista


Las cuentas sin D’Hondt

Juguemos a las matemáticas políticas. ¿Qué Congreso tendríamos tras el 10-N si en vez de hacer el recuento con las normas de Ley D’Hondt, se aplicase un sistema de división puro? ¿Dónde estarían PP y PSOE? ¿Podemos y Ciudadanos? ¿Y los nacionalistas?
Las cuentas provocan cierto sonrojo. Que el sistema D’Hondt premia a los que más votos obtienen y castiga a los que menos es un axioma asumido por nuestros partidos y al que nadie le quiere meter mano, sobre todo, porque cuando se está en disposición de dar el paso, es decir, con abundantes diputados en el grupo parlamentario de turno, parece que se dan cuenta de que igual ahora se les estropearía el negocio; hasta que vuelven a caer, claro.
Los dos mejores ejemplos de esto son Podemos y Ciudadanos, formaciones que, en su génesis, proponían un cambio de la ley electoral, pero que, cuando alcanzaron el peso suficiente para intentar promoverlo, se olvidaron de D’Hondt. Y hoy lo pagan en sus carnes, porque, de los diez partidos más votados el 10-N, Podemos y Ciudadanos son a los que más caro le sale el escaño. Cada uno de los 35 diputados del partido de Pablo Iglesias (y sus confluencias) salió a más de 88.000 votos y a los del dimitido Albert Rivera (una ejemplar decisión la suya, tan extraña en este sector), a más de 163.000, que es casi lo que le cuesta cada uno de sus tres diputados al partido de Íñigo Errejón.
Esto contrasta con los 56.000 votos que le vale cada uno de sus 120 escaños al PSOE, igual que los 89 del PP. Mucho más aún, si el objetivo se pone en partidos nacionalistas y regionalistas, cuya presencia en pequeñas circunscripciones les facilita el acceso a esos diputados. Cada uno de los dos asientos que ha logrado Navarra Suma ha salido por poco más de 49.000 votos, 55.000 los de Bildu (5) y 63.000 los del PNV(6).
Si se dividen los más de 24 millones de votos de estos comicios entre 350 diputados, cada uno debería salir a 69.616 papeletas, lo que dejaría un Congreso en el que el PSOE tendría 97 y el PP, 72. Vox seguiría de tercera fuerza con los mismos 52 (a los de Abascal les sale cada escaño a 70.000 votos) y Podemos de cuarta, pero con 33, mientras que Ciudadanos subiría de 10 a 23. ERC y Bildu perderían un diputado, y PNV, dos, los que ganaría Más País. Pero esto es política ficción. Manda D’Hondt. Y los grandes. Como siempre.