Donde 'el todo Valladolid'

Jesús Anta
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Jesús Anta nos descubre algunos de los secretos de la calle de Valladolid por antonomasia, la calle Santiago

Imagen de la calle Santiago sobre una esfera de cristal. - Foto: Jonathan Tajes

La calle Santiago es la calle de Valladolid por antonomasia. Puede que ahora nuevas formas y lugares de vivir hagan que muchas personas se sientan ajenas a ella. Pero apenas hay que revolver en la historia, en acontecimientos no muy lejanos y en las costumbres de la ciudad para ver que, casi siempre, ahí aparece la calle Santiago. En contra de lo que suele suceder con la mayoría de las calles, que a lo largo de la historia las han ido cambiando de nombre, esta que hoy recorremos raramente aparece en los legajos con otro nombre, y si en alguna ocasión aparece citada de distinta forma es para llamarla calle Real o del Campo.
Ha sido calle principal, pues por ella han entrado y salido reyes, reinas, embajadores e ilustres visitantes, no en vano era la vía que conducía a la carretera de Madrid y en su entronque con el Campo Grande estaba una de las puertas históricas de Valladolid: la llamada Puerta del Campo (derribada en 1864). También por esta calle discurría la principal y primera línea de tranvías: establecida en 1881, unía la estación de ferrocarril con la plaza de San Pablo a través de la calle Santiago.
Es difícil que todas las novelas ambientadas en Valladolid eludan citar o situar algún episodio en esta calle. Y por ella, salieron camino de la hoguera, los reos, vivos o muertos, condenados en el Auto de Fe de 1559 para ser quemados en las hogueras dispuestas en el Campo Grande.
En esta calle se organizó la primera manifestación (clandestina) que en 1968 se celebró en Valladolid para conmemorar el 1º de mayo. Y también fue la primera calle que se hizo peatonal (en un primer momento solo un tramo) en 1983.
En definitiva, la calle Santiago era la elegida como altavoz de cualquier acontecimiento que quisiera ser conocido por toda la ciudad. 
La calle fue, y sigue siendo, importante calle comercial de Valladolid. En ella se instalaban  las tiendas más campanudas de ropa, zapatos y otros complementos de vestir y del hogar, así como las cafeterías de referencia en la ciudad. Y en esta calle abrió sus puertas el 1 de junio de 1967 Simago (ahora Market-Carrefour) la primera tienda con escaleras mecánicas, autoservicio dedicada a la venta de “alimentación, novedades y bazar”.
Una calle que a diario empalmaba su actividad comercial con la acera de San Francisco, ya en la Plaza Mayor, y los días festivos , con la acera de Recoletos en el Campo Grande, como lugar preferido para el paseo de las familias y parejas vallisoletanas. En esta calle se reconocía “el todo Valladolid”. Y, sin ninguna duda, sigue siendo muy concurrida, epicentro comercial y referencia de actividades profesionales de todo tipo. Mas, ya desde hace tiempo, se ha convertido en una calle, en realidad todo el entorno, que se ha quedado vacía de habitantes al irse reconvirtiendo las viviendas en oficinas, despachos y consultas.
Viene el nombre de la calle sin duda desde los tiempos en que en ella, cuando aún era un lugar extra muros, allá por la Edad Media, había una ermita dedicada al apóstol Santiago que con el paso del tiempo se convirtió en iglesia principal de Valladolid en la que, por cierto, se guarda la imagen del arcángel San Miguel que estaba entronizada en la citada puerta del Campo. Y en su atrio estaba el famosísimo quiosco de “la Chata”, que durante muchos años fue el que más prensa vendía de Valladolid y que los domingos se dedicaba a ir vendiéndola a voz en grito por las calles de la ciudad. 
Otra referencia histórica y monumental tiene la calle y es el conocido como convento de las Francesas, cuya fundación se remonta al siglo XV y su actual construcción visible data del XVI. Es ahora un centro comercial y su capilla se ha reconvertido en sala de exposiciones. 
Entre su variopinta muestra de estilos y épocas arquitectónicas, la calle aporta uno de los edificios  más singulares y potentes de finales del siglo XIX: la llamada Casa del Canónigo (el número 15, con vuelta a la calle Montero Calvo) que muestra unas de las fachadas más poderosas y elegantes de Valladolid.