La campaña 'anti-marihuana' saca una tonelada de la calle

A. G. Mozo
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Los equipos 'antidroga' de Guardia Civil y Policía arrestan a una veintena de cultivadores desde septiembre y destruyen una decena plantaciones en plena época de cosecha del cannabis. Es la campaña más fructífera en años

Intervención policial en un invernadero del Barrio España. - Foto: POLICÍA NACIONAL

La marihuana se ha convertido en este 2020 en casi el único asidero de traficantes y camellos para poder seguir viviendo de ese tan negocio ilegal como pernicioso para la salud de sus clientes y perjudicial para la convivencia en los llamados barrios de la droga. Íntimamente vinculado a todo ello, la marihuana también ha pasado a ser el gran objetivo de los equipos policiales que luchan contra el narcotráfico y que han transformado el final del verano y el inicio del otoño, tradicional época de cosecha de estos cultivos en su particular campaña de localización y destrucción de plantaciones, antes de que las peculiares hojas de ‘maría’ se conviertan en euros.
Las operaciones desarrolladas por la Guardia Civil y la Policía desde el inicio de septiembre han ido golpeando a varios pequeños cultivadores, pero, sobre todo, ha acabado con varias plantaciones de gran tamaño. Según los datos recabados por El Día de Valladolid, solo en el último mes y medio se ha conseguido sacar del mercado una tonelada de esta droga, más de dos mil plantas. Todo, a través de una decena de operaciones, de mayor o menor calado, que se ha traducido en la detención de una veintena de presuntos traficantes. Es un tercio más de lo que se aprehendió, por ejemplo, en la campaña contra la marihuana de 2019. «Es la campaña más fructífera en años», sostienen fuentes de la lucha 'antidroga'.
La explicación, igual que ocurre en tantos otros ámbitos de la vida, se encuentra en la irrupción del coronavirus, una pandemia que no solo cortó las vías de entrada a España del resto de drogas por el estado de alarma y las semanas de confinamiento, sino que también ha transformado el negocio de los traficantes de droga, que se han agarrado casi a lo único que les quedaba.

CAMBIOS EN EL MERCADO

La marihuana no solía ser una de las sustancias ‘estrella’ de los puntos de venta de droga, que preferían la lucrativa cocaína, la heroína o las asequibles drogas de diseño. Cada gramo de ‘maría’ se movía hasta el confinamiento en la franja de los cinco o seis euros, lo que no daba mucho margen para el beneficio de cultivadores, ‘mulas’, camellos, traficantes... Sobre todo si se ponía en la misma balanza que los 50-60 euros del gramo de cocaína y los 10-12 del de ‘speed’.
Desmantelado un invernadero con casi 300 plantas de marihuana en Portillo.Desmantelado un invernadero con casi 300 plantas de marihuana en Portillo. - Foto: Guardia CivilPero el cierre del país durante la primera ola de la pandemia cortó también la mayoría de las vías de entrada de cocaína, que «la mayor parte entra por Barajas», tal como detallan fuentes de la lucha contra el narcotráfico en Valladolid. Lo mismo sucedió con las drogas de diseño que suelen proceder del norte de Europa (Holanda, sobre todo), la heroína turca, el hachís marroquí... Así las cosas, quien más quien menos se decidió a dar el salto al mundo de la marihuana.
«Es un negocio que reporta a los traficantes mucho beneficio, ya que es barato de montar (pagan las semillas y el abono, y ‘enganchan’ la luz y el agua) y que tiene poca condena» si les pillan, detallan las mismas fuentes, que apuntan que «los dueños de las plantaciones (los traficantes de cierto nivel) no suelen aparecer y solo se coge al machaca de turno». En estos meses de final de verano e inicio del otoño llega la ‘vendimia’ tradicional, pero aquellos traficantes que han decidido dar el salto definitivo a la marihuana y montan los llamados laboratorios ‘indoor’ pueden llegar a obtener otras tres cosechas.
Las plantaciones de ‘temporada’ se sustentan en invernaderos y en zonas aisladas en las que tratan de camuflar las llamativas matas. Así, la Policía Nacional dio a mediados de septiembre con una ‘reserva’ de 500 plantas en un pinar cerca de Medina del Campo.
La investigación trata ahora de averiguar quién podía estar detrás de aquella plantación pinariega. En otro gran golpe de la campaña, éste perpetrado a finales de agosto en una nave industrial de Cabezón de Pisuerga (en una instalación tipo ‘indoor’), se intervinieron más de mil plantas y siete kilos de cogollos ya plastificados y preparados para la venta. Un par de semanas más tarde, la Policía terminó con otra plantación, ésta en un invernadero del Barrio España, en la que cayó un padre y un hijo, acusados de ser los responsables de una plantación con 85 plantas en el punto justo de recogida, con un peso de 420 kilos y un valor en el mercado de unos 428.000 euros.

PORTILLO Y LAGUNA

La Guardia Civil también ha firmado varias operaciones relevantes durante las últimas semanas. A finales del mes de septiembre se arrestaba a tres personas por su vinculación con una plantación de marihuana de la localidad de Laguna de Duero en la que se intervinieron 160 kilos de esta droga. Y en los primeros días de octubre, se detuvo a un hombre por su vinculación con 300 plantas (140 kilos) localizadas en un gran invernadero de Portillo.