Sueños de papel

R.G.R
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Juan Ángel Cantalapiedra abandonó todo hace poco más de una década para dedicarse a su afición desde la infancia. Es el único artista de la provincia que elabora figuras con papel, que luego vende en ferias

Juan Ángel Cantalapiedra realiza figuras de papel cortado. - Foto: Jonathan Tajes

Es perfectamente consciente de las dificultades que tiene el sector artesanal como consecuencia de la pandemia. La inexistencia de mercados y ferias está ocasionando que muchos artesanos hayan visto mermado en gran medida su canal directo de venta. Juan Ángel Cantalapiedra es el único artesano de la provincia que trabaja el papel. Sí, aunque puede parecer mentira es capaz de hacer todo tipo de piezas teniendo como base un elemento tan básico como el papel.  No es algo habitual ni mucho menos y tan solo una decena de artesanos trabaja este material para sus creaciones en todo el país. 

Se podría decir que llegó al mundo de la artesanía casi por casualidad. Lo hizo tarde, aunque la vocación viene de lejos. Relata que ya de niño, cuando salía los días festivos a dar un paseo con su familia, su madre siempre hacía figuritas con las servilletas de cualquier establecimiento hostelero. De ahí, le vino la intención de comenzar a jugar con el papel, algo que ahora le ha convertido en un artesano único en la provincia. 

Comenzó a comprar libros de papiroflexia hasta acumular una gran colección, que se aproxima al medio centenar de ejemplares. Pero su vida laboral fue por otros derroteros, ocupó varios puestos de trabajo en distintos sectores económicos hasta que hace doce años decidió dar el paso y comenzar una nueva vida centrado de pleno en la artesanía de papel. 

No fueron momentos fáciles teniendo en cuenta que el país se encontraba en plena crisis económica. «La verdad es que fue muy duro, pero a la vez muy ilusionante». El trabajo se multiplicó de la noche a la mañana, pero Juan Ángel Cantalapiedra se convirtió en gestor de su propio tiempo y comenzó a realizar piezas que nunca antes había elaborado. «Fue todo muy novedoso al principio». 

Utiliza dos técnicas. La primera es simple. Papel doblado. Eso sí, el número de pliegues puede variar mucho, de unos ocho para una pieza infantil a unos 2.000 para algo mucho más sofisticado. «En especial con las joyas u otros elementos». Después se endurece y se barniza para su comercialización.

La segunda es el papel cortado. Una técnica muy poco extendida en España y que se usa de forma fundamental para la elaboración de cuadros. Es una técnica que se usa muy comúnmente en China y en Japón. «Solo necesitas un bisturí y una cuchilla para empezar a crear lo que quieras». En algunas ocasiones, las cuchillas que se elaboran en una pieza «son cientos» por el desgaste.     

«Las posibilidades del papel son infinitas y pensé que ceñirme tan sólo al plegado no me permitía expresarlas en su totalidad. Así que aparte de doblar, ahora me dedico también a recortar el papel con un bisturí y la ayuda de una lupa para crear escenas que pongo en cuadros, cajas o en botellas», indica. «Últimamente me he lanzado a la realización de esculturas de pasta de papel, arte en el que todavía estoy empezando a expresarme y en el que tengo pocas obras». 

Broches, pendientes, botellas, colgantes, cajas forjadas, marcapáginas, alfileres... Juan Ángel Cantalapiedra no destaca hacer ninguna pieza y más ahora que tiene menos trabajo. El cierre de todas las ferias y certámenes como consecuencia de la pandemia está ocasionando que pierda sus ventas. «Yo iba a unas diez o doce ferias al año, no solo en Castilla y León, sino en otras comunidades autónomas». 

Ahora está viviendo en una etapa de incertidumbre debido a que el circuito de mercados puede no abrirse durante este verano y las ventas continuarán sin producirse. No obstante, está intentando adelantarse a esta circunstancia y ha comenzado a potenciar la venta de sus artículos a través de la página web. «Hay que hacer una labor de promoción y no se consigue de la noche a la mañana», destaca.    

Innovación. Reconoce que las ventas son menores que antes del virus. Y este tiempo de menor trabajo por la caída de los encargos y las ferias le ha permitido continuar experimentando con nuevas formas e innovar en la producción de elementos.  

Está probando con nuevas formas, nuevas técnicas y también intenta llegar a más clientes, en especial al colectivo masculino, que tradicionalmente adquiere un menor número de productos. «También estoy intentando adecuar mis productos a todos los bolsillos. Estoy probando cosas nuevas». Lo que sí tiene claro este original artesano es que continuará creando figuras. Ideando y pensando. Soñando sueños hechos en papel.