Algo más que tapas en la canción 12 de Estopa

Manuel Belver
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Marianela Miguel nos abre las puertas del Bossanova Lounge Bar, en Boecillo, dentro de la sección La Despensa Vallisoletana

Algo más que tapas en la canción 12 de Estopa - Foto: PABLO REQUEJO/PHOTOGENIC

Bossanova es algo más que un bar de tapas y raciones. Es un local con nombre de canción. Es sabor a cóctel, a combinados, a cafés... Abrió sus puertas en junio de 2010 en una localidad cercana a la capital y en continuo crecimiento, Boecillo, y no solo se ha asentado con clientela de la zona sino que ha ido creciendo gracias a los olores que emanan de su cocina y a los colores y sabores de sus cócteles.
«El nombre viene de la canción número 12 del primer disco de Estopa. A mi hermano y a mí nos gustaba mucho ese grupo y por eso nos decidimos por él», concreta Iván Martín?, que regente este negocio familiar tras haber llevado las piscinas municipales y el chiringuito. A su lado está su madre, Marianela Miguel, la que se encarga de la cocina: «Me gusta la tradicional, la castellana, aunque con innovaciones. No muchas, no dejamos de estar en un pueblo y si te pasas igual no gusta».
El Bossanova no es un restaurante al uso, de mesa y mantel, de cuchillo y tenedor, pero nadie se va con hambre. En la carta y en la cocina nunca faltan las sardinas, «crudas con cebolla, aceite, limón y sal», los calamares y las patatas bravas, tres de sus éxitos; aunque el que acude a media mañana se suele ir con un pincho de tortilla entre pecho y espalda: «Cuando abrimos quisimos que con cada consumición se diese una tapa. Empezamos poco a poco y ahora lo hacen todos los bares del pueblo». Eso sí, en su caso, la tortilla, en múltiples variedades, es la reina.
En los fogones mandan Marianela. Desde 2004 se encarga de cocinar en los negocios de la familia y, con cierto punto autodidacta, no rehuye los cursos de reciclaje en la Escuela de Cocina.En uno de ellos le animaron a participar en el Concurso Provincial de Pinchos de Valladolid de 2019. «La verdad es que pensé qué hacer en el camino de regreso de la Escuela a la estación. De hecho estuve a punto de perderme al meditar con qué podían maridar el conejo», recuerda con gracia. Finalmente su pincho, con nombre que recuerda a casa, Boe Bunny, se llevó el premio del público. «A mi hijo no le acababa de convencer la presentación, porque no deja de ser una hamburguesa, pero gustó y gusta bastante», apunta Marianela, que recuerda cómo fue apuntando en su mente lo bien que marida el chocolate con el conejo, los pistachos, los espárragos de Tudela... «se tarda en hacer más de lo que se piensa.
Sus tapas suelen ir vinculada a la temporada. Es decir, en verano, además de esa tortilla, los fines de semana suele haber paella... en otoño e invierno, callos, alubias... «Vamos cambiando en función de la temporada en la que estamos», concreta para hacer hincapié en esos fines de semana, donde los boecillanos se decantan por lo que conocen como ‘vermú largo’: «Es decir, primero unos vinos, cañas o refrescos; algo de picar, donde no faltan nuestros clásicos o la bola de carne rebozada con kikos; el calabacín con crema de queso; la cecina con foie o el piripi, que es un bocadillo de pechuga con bacon, tomate y ali-oli».
Abren todos los días del año -«salvo una semana en enero»-; de lunes a viernes a las ocho y media de la mañana; y los fines de semana a partir de las once. Desde hace tiempo tienen los jueves de tapas, en los que tienen siempre dos a elegir (consumición más tapa por 2,5 euros). Y desde este domingo están en fiestas: «Están invitados todos los vallisoletanos a venir por aquí». 
Pero el Bossanova es algo más que tapas, algo más que cócteles y algo más que uno de los seis establecimientos hosteleros abierto a día de hoy en Boecillo. Es también la sede de la peña Boecillana Fernando Calero del Real Valladolid, en honor al que ha sido central del club de fútbol hasta este verano, cuando ha firmado por el Espanyol.


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