La última visita del Grupo VIII

A.G.M.
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El equipo de la Policía especializado en la lucha contra el menudeo trabaja cada caso durante meses para recabar, a pie de calle, las pruebas que permitan la clausura de cada nuevo punto de venta que surge en la ciudad

‘Briefing’ previo al inicio de la operación, en el que el jefe de la unidad explica el emplazamiento de los pisos, el lugar en el que se aparcaron los coches, los puntos a vigilar, los objetivos... - Foto: Jonathan Tajes

Son las siete de la mañana de un jueves. El Grupo VIII en pleno se cita en su oficina de la segunda planta de la Comisaría de Las Delicias. Llevan desde octubre tras los pasos de dos viejos conocidos de la casa –Trini y Roberto fueron arrestados en 2017 por traficar con cocaína y heroína en su piso de Pajarillos– y el caso está ya «redondo»; es el momento de intervenir. El inspector Jorge, el jefe de esta unidad especializada en la lucha contra la venta de droga al menudeo en la Brigada de Policía Judicial, coordina el operativo con la UIP y la unidad de Guías Caninos que darán apoyo en los registros. Son dos viviendas de la calle Cigüeña, en el portal 18 y en el 30, y el plan es entrar simultáneamente «para evitar la destrucción de pruebas». 

40 minutos después, la Policía ya está dentro de los pisos en busca de las pruebas que certifiquen un golpe que pasará a la historia como la Operación Sira. El matrimonio vuelve a caer, esta vez, ‘solo’ con  diez gramos de cocaína en ‘roca’ (50 dosis, 1.000 euros), aunque eso sea lo de menos para este equipo, cuyo «objetivo principal no es la cantidad, sino quitar el punto de venta y que los traficantes acaben condenados». 

La condena será el final de un trabajo de varios meses, en la calle, mimetizados entre los vecinos de la zona, con constantes vigilancias, plagado de ‘visitas’ para recabar las pruebas que acaben con ese punto de venta de droga. El registro será precisamente la última visita, la que redondee el ingente trabajo previo y permita clausurar otro punto más.

OPERACIÓN SIRA

En la Operación Sira había un plus de dificultad por aquello de que los sospechosos ya habían caído una vez y «siempre aprenden y tratan de modificar sus técnicas para intentar no volver a caer», apunta el inspector. «En este caso funcionaban con un segundo piso, junto al 29 de Octubre, y al que solo iban  a vender. La dificultad se incrementa muchísimo si son reincidentes», algo que es «muy habitual»: «Venden, les pillamos, ingresan en prisión, vuelven a salir y vuelven a vender. Es un problema añadido para nosotros, porque nos conocen, saben cómo actuamos, cómo nos movemos...».

Agentes del Grupo VIII en los momentos previos a iniciarse una operación antidroga.Agentes del Grupo VIII en los momentos previos a iniciarse una operación antidroga. - Foto: Jonathan TajesEso cuando no se trata de un punto de venta gestionado por una familia entera, que continúa pese a los golpes policiales: «En los clanes familiares pasa mucho, que entra en prisión uno y sigue vendiendo la mujer, el hijo...».

La Operación Sira es la última de una lista de 24 ejecutadas por este equipo en el último año, un tiempo en el que han sacado de la calle 700 kilos de droga y han arrestado a 69 personas por su relación con el narcotráfico. Sira, Chapata, Driver, Trainer, Dracher, Desierto... todas las operaciones suelen tener como denominador común la preciada colaboración ciudadana, un correo electrónico (antidroga@policia.es y valladolid.udyco@policia.es) o una llamada (091) que pone al grupo tras una pista y aseguran que ellos no desechan ninguna: «Investigamos todas las informaciones que nos llegan, todas sin excepción. También hay cosas que sacamos por estar en la calle, si ves un pase durante una vigilancia y luego se va tirando del hilo...», destaca el jefe del Grupo VIII, formado por auténticos especialistas en la lucha contra el menudeo de drogas. «La suerte es que esta unidad está formada por gente muy experta que sabe moverse muy bien»

Este equipo actúa contra todos los puntos que surgen en la ciudad, pero lo hace con especial celo cuando se trata de uno dedicado a la heroína, porque esta droga «no solo conlleva venta y consumo, sino que alrededor de un punto de venta de heroína hay otros círculos de delincuencia: robo interior de vehículos, robo con fuerza y robo con violencia», explica el inspector, que tiene claro que «hay una serie de delitos contra el patrimonio que rodean a un punto de heroína». Los últimos desarticulados han sido, precisamente, en Pajarillos y Las Viudas, dos zonas especialmente castigadas por el narcotráfico.

Preparativos en las dependencias del Grupo VIII, con los guantes ‘anticorte’, los grilletes y el pasamontañas para evitar ser reconocidos por los traficantes durante el operativo.Preparativos en las dependencias del Grupo VIII, con los guantes ‘anticorte’, los grilletes y el pasamontañas para evitar ser reconocidos por los traficantes durante el operativo. - Foto: Jonathan TajesPero ellos atacan todos, hasta esos que crecen poquito a poco, en el silencio de un portal cualquiera de zonas nunca antes vinculadas al narcotráfico. El pasado noviembre, por ejemplo, caían a tres jóvenes de 20 años en un piso del paseo del Hospital Militar y se aprehendían de kilo y medio de marihuana en el marco de la Operación Chapata. Eran tres chavales desconocidos para la Policía que empezaron a manejar grandes cantidades de droga y a una importante cartera de clientes, por lo que «había un trasiego en el domicilio de gente, lo que «llama la atención y los vecinos acaban avisando, pues les inquieta lo que sucede».

Tras esos chivatazos «anónimos y confidenciales», el equipo trata de «confirmarlo, poner cara a esas personas sospechosas, recabar pruebas e indicios de que se puede estar traficando, a investigar si hay una organización o un trama en la que participan más personas...», detalla Jorge. «Siempre intentamos desmantelar el grupo al completo».

El mejor ejemplo de esto sería la Operación Drache, una trama que empezó como una investigación de menudeo y que la Policía pudo ir desenmarañando hasta terminar confluyendo con una investigación de la Guardia Civil de Valladolid y de la Ertzaintza. 

OPERACIÓN DRACHE

«Nosotros siempre nos dedicamos al tema del menudeo y en Drache fue igual. Empezamos en un conocido ‘after’ de Valladolid (el pub El rincón del cómico, situado en el barrio Belén) y, a partir de ahí, empezamos a ver cómo se abastecía el sospechoso y que uno de sus proveedores era una vieja conocida nuestra, la apodada ‘Reina del speed’, que la habíamos detenido en 2018 con diez kilos de ‘speed’; y seguimos y supimos a su vez cómo se abastecía la ‘Reina’, que era en el País Vasco y ahí unimos nuestra investigación y la de la Guardia Civil con la de la Ertzaintza», resume el inspector. «Empezamos por menudeo y fuimos subiendo hasta llegar al proveedor principal», en una brillante operación en la que sacaron del mercado 200 kilos de droga (158 kilos de marihuana ‘spunk’, seis de ‘speed’, dos de hachís, 1,2 de heroína y 205 gramos de coca) y se detuvo a 32 miembros de una banda de narcotraficantes. Drache conllevó un año de trabajo.

Registro llevado a cabo en los pisos de Cigüeña, encontrando la droga oculta en una bolsa de deportes, sobre un armario.Registro llevado a cabo en los pisos de Cigüeña, encontrando la droga oculta en una bolsa de deportes, sobre un armario. - Foto: PolicíaNo todas exigen un despliegue de ese calado, pero sí un esfuerzo en horas de trabajo, en vigilancias, en seguimientos... En la Operación Trainer, por ejemplo, se acababa en la calle Industrias «con el punto de venta de drogas sintéticas más antiguo de la provincia», arrestando a dos personas e interviniendo 5 kilos de ‘speed’, 1,6 de ketamina, 600 gramos de cristal y hasta 2.800 pastillas de éxtasis. «Esta persona nos preocupaba especialmente porque estaba creciendo mucho en el mundo de la noche y los ‘after’, y estábamos viendo que ya no solo vendía a clientes, sino que también suministraba a pequeños camellos de toda la provincia. Movía mucha cantidad. No era nuevo, pero era alguien que había crecido mucho», destaca el inspector Jorge a El Día de Valladolid.

También en verano, ejecutaban la Operación Desierto con la que se desmantelaba una plantación de marihuana en el Barrio España en la que había 85 plantas de gran tamaño, con un peso de 420 kilos y un valor de 428.000 euros. Fue una de las siete plantaciones que se desmantelaron en 2020.

Un año que terminaba con la Operación Driver, aunque era otra de esas investigaciones que llevaba meses cocinándose, puesto que comenzó en agosto y acabó en los últimos días diciembre, después de «horas y horas» tirando de un hilo que les llevó desde el ‘machaca’ al ‘jefe’ de una incipiente red que «provenía del mundo de la noche» y que vendía droga «a domicilio», mediante el reparto en un coche; de ahí lo de ‘driver’, conductor en inglés.

OPERACIÓN DRIVER

En Driver, el Grupo VIII se aprehendió de 450 gramos de cocaína y fue otra de esas operaciones que empezó tras un chivatazo de «alguien que dice que hay una persona que cree que podría estar dedicándose a vender droga» y que siguió con el «trabajo, la experiencia y la perseverancia» del equipo hasta no solo identificar al presunto traficante, sino hasta llegar a su superior: «Empezamos con la persona que ejecutaba las ventas al menudeo y, a través de las vigilancias sobre el, descubrimos dónde se proveía y que no era más que lo que se denomina en el argot, el ‘machaca’», detalla el jefe del Grupo VIII. «La Operación Driver fue muy complicada porque hubo que relacionar las personas y eso exige muchas, muchísimas horas de vigilancias, mucho trabajo de calle... Pero esto es así, nosotros siempre decimos que nuestra oficina es la calle, estamos constantemente en la calle».

Dinero y droga (diez gramos de cocaína en ‘roca’) intervenido durante la Operación Sira.
Dinero y droga (diez gramos de cocaína en ‘roca’) intervenido durante la Operación Sira. - Foto: Policía