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Tesoros a orillas del Duero

R.G.R
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Quince puentes cruzan el río Duero a su paso por Valladolid desde la comarca de Peñafiel hasta el límite provincial con Zamora, en Villafranca. Desde antiguas vías del tren de Ariza hasta joyas en piedra del siglo XV

Puente sobre el río Duero en la comarca de Peñafiel. - Foto: J. Tajes

Valladolid es conocida en muchos ámbitos como la ciudad de los puentes. Loas viaductos sobre el Pisuerga, su belleza y construcción, han hecho muchos visitantes se fijen en la fisionomía de la capital a través de los pasos sobre el río. Una circunstancia que no ocurre ni mucho menos con todos los ríos. Se podría decir que es comprensible con los de menor relevancia, pero  ¿alguien sabría decir el número de puentes existentes en la provincia sobre el río Duero? Es un aspecto que ha pasado mucho más desapercibido a pesar de que existe un escenso patrimonio tanto por los viaductores de la línea del tren Valladolid-Ariza como auténticas joyas arquitectónicas levantadas en tiempos de los Reyes Católicos, que se mantienen intactos hoy en día. 

Quince. Este el número de puentes exientes sobre el Duero en la provincia desde la comarca de Peñafiel hasta el límite provincial con Zamora, en Villafranca de Duero. Los hay de diversa variedad. Algunos fueron construidos únicamente para el paso de carros, caballos y burros, mientras que otros, mucho más modernos, forman parte de las grandes autovías que transitan por la provincia. 

Anchos o estrechos, largos o cortos, elevados o más bajos, rectos o con alguna curva... La tipología de los viaductos es muy variada, pero entre todos forman un tesoro patrimonial que no debería pasar desapercibido. El tramo con mayor número de puente es el comprendido por la Denominación de Origen Ribera del Duero. Desde Quintanilla de Onésimo hasta Bocos de Duero se levantan ocho (sin contar el puente de Valbuena de Duero, que fue destruido durante las revueltas de los comuneros de Castilla), según se recoge la Ruta del Duero de la Ribera del Duero en un reciente estudio. 

Hay auténticas obras de arte sobre el río. Es el caso del puente ubicado entre Quintanilla de Onésimo y Olivares del Duero. Los primeros trabajos se fechan en el verano de 1571, cuando Juan de la Vega comienza su arco por la parte de Quintanilla. Al ser una obra de gran envergadura, continuamente había que hacer frente a ciertos imprevistos: las crecidas del río, la traza o la resistencia de los cimientos.

En el siglo XVIII este precioso puente contaba con 7 arcos, 800 pies de largo, 39 de ancho y 49 de altura desde la corriente. Los arcos actuales son de medio punto, siendo el central el de mayor tamaño. Los pilares son protegidos por tajamares de ángulo curvo y los estribos del puente son de planta cuadrada.

El conocido como 'Viejo Puente Duero' en la localidad de Peñafiel tiene claros elementos medievales, pero la anchura de sus arcos y la magnitud de la obra pudieran remontar a un antecedente también romano. La carretera de Esguevillas a Peñafiel cruzaba el río Duero por este antiguo puente que se encuentra en deplorables condiciones, tanto en lo que se refiere al ancho del puente como al ruinoso y peligroso estado de sus apoyos y bóvedas, si bien, contra todo lo previsible, la obra sigue en pie corroborando el aserto de la tendencia de las obras a no caerse. En los años 30 del siglo pasado, este viaducto comenzó a dar señales de debilidad y, por ello, se puso en marcha el actual puente que todavía hoy se utiliza.

La arquitectura racionalista del denominado 'Nuevo Puente Duero', flanqueada por grandes arcadas sobre ambas barandillas, suaviza el aspecto robusto de una obra que se construyó como resultado de la Guerra Civil Española.

Los grandes viaductos de Puente Duero y Tudela. En el barrio de la capital se trata de un puente totalmente de piedra caliza, más o menos regular, en bloques dando la impresión de fortaleza y solidez; costa de un tramo largo de muro a ambos lados del río, hundidos en el agua se encuentran dos recios pilares. Tudela de Duero estuvo sin puente hasta 1855, cuando se terminó de construir el nuevo, que a día de hoy sigue siendo el único enlace entre un lado y otro del río para vehículos motorizados. 

puentes de ferrocarril. Hay 11 puentes metálicos de ferrocarril construidos para cubrir la línea de tren Valladolid – Ariza. Cinco de ellos tienen las mismas características, aunque hay excepciones. Es el caso del viaducto conocido como El Carrascal, en el límite entre los términos municipales de Peñafiel y Bocos de Duero. Presenta una característica particular, puesto que es el único de los puentes metálicos de esta línea que está esviado, dada la escasez de espacio para adaptar la plataforma de la vía a las curvas del río Duero en este paraje.

Conocido como puente de El Empecinado, en Bocos de Duero, se levanta otro puente que evita cruces de carretera y pasos del río Duero demasiado oblicuos, y transcurre muy seguido al puente de El Carrascal, lo que supone que uno se pueda haber hecho ortogonal (El Empecinado) a costa de que el otro (El Carrascal) sea esviado, puesto que la escasa separación entre los mismos no permite al trazado absorber la curvatura suficiente para atacar el río en posición perpendicular.

canal de riaza. El canal de Riaza se puso en servicio en 1945 (aunque no fue una realidad hasta 1960) y recorre casi 52 km para abastecer el riego de cultivos. Toma sus aguas en el pantano de Linares del Arroyo (Berlanga de Duero) y desemboca más allá de Olivares de Duero.A su paso por Bocos, el Canal de Riaza atraviesa el Duero gracias a una estructura de hormigón en la parte de pasarela peatonal, bajo un arco metálico pintado de un llamativo color amarillo formado por dos tubos de un metro de diámetro cada uno arriostrados entre sí, por cuyo interior el agua del Canal de Riaza salva los 70 metros del vano que forma el río en este punto.