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El boom de la resina en Valladolid

R.G.R
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El precio del kilo se dispara por la guerra y alcanza 1,40 euros frente a los 90 céntimos de hace dos años. El calor y la sequía no merman la producción de la treintena de resineros que trabaja en la provincia

Los resineros utilizan un líquido potenciador para que los árboles produzcan más resina. Se esparce en cada corte que se realiza en los árboles. - Foto: J. Tajes

El sector de la resina pasa por un buen momento. La crisis económica ocasionada por la guerra y el aumento del precio del petróleo conllevan también una importante subida en el precio de este material. Las cinco industrias ubicadas en la provincia de Segovia que compran en los pinares de Valladolid pagarán el litro a 1,40 euros frente a los 90 céntimos de hace dos temporadas. Una circunstancia que no ha ocasionado un aumento del número de empresas y trabajadores autónomos que se dedican a la explotación de los pinares en la provincia, sino que se mantiene en torno a la treintena de negocios y empleados de los últimos años. Una situación extraña, ya que existen parcelas de pinos resineros que no se están trabajando pese al aumento de la rentabilidad. Si bien es cierto que se trata de una situación económica que se ha registrado únicamente este año porque el precio medio durante la última década ha rondado siempre el euro. 

Los trabajadores de la resina se concentran de forma mayoritaria en la zona de Íscar y Pedrajas de San Esteban, donde reside prácticamente la mitad de los resineros vallisoletanos. Las comarcas de estos pueblos, junto con las de Mojados y Portillo, centran buena parte del mercado en la provincia, ya que en la zona sur de Olmedo y Medina del Campo no se trabaja. 

Unos 30 resineros que se reparten mediante varias formas la explotación de las hectáreas de pinar. O bien los ayuntamientos sacan a licitación las diferentes parcelas de  montes públicos, o se adjudican de forma aleatoria a las personas interesadas, o en aquellos montes privados también se sacan a subastas. Aunque en temporadas anteriores los precios fueron más elevados, los resineros vallisoletanos están pagando cantidades que oscilan entre los 51 céntimos y 1,2 euros dependiendo de la producción y la limpieza del monte. 

Los resineros utilizan un líquido potenciador para que los árboles produzcan más resina. Se esparce en cada corte que se realiza en los árboles.Los resineros utilizan un líquido potenciador para que los árboles produzcan más resina. Se esparce en cada corte que se realiza en los árboles. - Foto: J. TajesLa campaña arrancó de forma oficial el 10 de febrero cuando empieza la perfilación de la corteza de los árboles para poder hacer las 'picas' por donde sangran los pinos. El día 30 de noviembre acabará la temporada con la retirada de los 'potes' (cuencos donde se almacena la resina). Más o menos en octubre, se deja de hacer trabajar a los árboles para que expulsen resina y durante cuatro meses entran en parada vegetativa en la que los árboles se recuperan de cara a la siguiente temporada con el crecimiento de la corteza de nuevo. 

Desde el mes de abril se comienzan a hacer pequeñas incisiones a los pinos por donde expulsan la resina. Un proceso que dura unos seis meses (hasta octubre). Los resineros hacen estos cortes entre los 14 y los 21 días y se acompañan con un líquido potenciador que ayuda al árbol a producir.

El rendimiento de los árboles llega a una media de cuatro kilos a lo largo de toda la temporada y los resineros de Valladolid están de enhorabuena porque, junto con Segovia, son los más productivos de España. «En zonas como Guadalajara o Cuenca llegan a los dos kilos y medio», explica Andrés Sánchez, tesorero de la Asociación Nacional de Resineros, que reside en Íscar y trabaja junto a Viloria del Henar. «Es la mejor zona que existe para trabajar». 

Explota este año 5.160 pinos. Llegó al sector por la crisis económica en 2012 después de dedicarse a otros empleos. «El primer día que vine a aprender dije que no volvía más. Tenía los brazos que no los sentía», comenta entre risas. Cuando los potes se llenan de resina se transportan a alguna de las cinco empresas ubicadas en pueblos de Segovia (Lastras de Cuéllar, Zarzuela del Pinar, Cuéllar, Navasdeoro y Coca). 

Toda la producción que se recoge en Valladolid termina en alguna de estas fábricas y este año se han suscrito contratos a un precio muy superior a los años anteriores. «Solo ha pasado este año, en la temporada anterior se pagó a un euro y hace dos años a 90 céntimos», apunta Sánchez. Una vez en las fábricas, que se mantienen abiertas todo el año, los productos prefabricados son muy variados. Desde Valladolid y Segovia se exportan posteriormente al resto del país y de Europa.  

La jornada laboral no es fija y depende de la temporada del año en gran medida. Los meses estivales son los de mayor trabajo. Cuatro, cinco o seis horas diarias de trabajo en soledad dependiendo de la capacidad del profesional. El resinero, por norma, trabaja solo en las distintas labores. La retirada de la corteza del árbol, la colocación de las puntas y los potes, la realización de las 'heridas' a los pinos por donde sale la resina. «Es un trabajo físico y hay personas que no quieren venir». 

el calor no afecta. Los resineros afirman que el calor de estos días no afecta a la producción de los pinos, ya que como mucho la variación puede llegar al 10 por ciento. Durante los meses de más calor los pinos no paran de dar resina, lo que hace que los resineros coloquen más de un pote para no dejar escapar la resina. Va pasando de uno a otro por el efecto de la gravedad y se retiran cuando están llenos.   

Los resineros realizan un par de recogidas al año o tres de los botes de resina colgados en los pinos. Son las propias fábricas las que se encargan de enviar un tractor para realizar las recogidas de loas bidones donde se almacena el producto, después de haber extraído la resina de los potes con una máquina que se asemeja a un exprimidor de naranjas. 

Durante los meses de invierno, el ciclo vegetativo de los pinos se paraliza. Son muchos los resineros que aprovechan los meses desde noviembre hasta febrero para dedicarse a otros empleos. «En mi caso, como las campañas no se solapan, me dedico a las piñas porque no es necesario hacer nada para la producción de resina en esta temporada». 

Ni las empresas ni los resineros no están agrupados en algún colectivo que les represente a nivel provincial, aunque las estimaciones son de unos 700 trabajadores y empresas en todo el territorio nacional, de los que unos 30 trabajan en Valladolid. Hace unos años se constituyó la asociación española con la presidenta Francisca Jurado, residente en un pueblo de Segovia, a la cabeza para unificar los criterios de los resineros. «No sabíamos en un principio ni a qué precio teníamos que vender el producto». «Hemos hecho reivindicaciones como por ejemplo estar en el Régimen Agrario y no en el general, y al menos nos podemos quedar con algo».  

Sobre el futuro, Sánchez tiene claro que el futuro del sector puede mantener en una buena línea si se mantiene estable el número de resineros que trabaja en la actualidad en la provincia y la demanda de resina continúa siendo la misma que en esta campaña. Pero, al menos, por el momento el sector ha experimento un incremento exponencial de la rentabilidad. Es el boom de la resina.