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La hora de la verdad

Óscar Fraile
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Nadia Andrés, Julia Lozano, Cristi Marius Ogica, Héctor Anzules y Sandra Sancho son cinco de los miles de estudiantes que se enfrentarán este año a la EBAU

De izquierda a derecha, Nadia Andrés, Héctor Anzules, Sandra Sancho, Cristi Marius Ogica y Julia Lázaro. - Foto: J. Tajes

Cristi Marius Ogica dedica todas las mañanas cuatro horas a estudiar Historia y Literatura. Para la tarde deja las materias que considera más «prácticas», es decir, Matemáticas, Física y Química. Y lo hace con una disciplina espartana. Máxima concentración en los libros durante ese tiempo. Nada de móvil. Él es uno de los miles de estudiantes que desde el próximo miércoles tendrán que enfrentarse a la EBAU, unos exámenes que no solo pondrán a prueba sus conocimientos, sino también su capacidad de manejar los nervios.

Aunque este alumno del IES Arca Real tiene mucho camino recorrido, con una media de diez en Bachillerato. A buen seguro que le hará falta para alcanzar el objetivo de entrar en la carrera con la nota de corte más alta de Valladolid: el doble grado de Física y Matemáticas.  «Asusta un poco porque es muy complicado y hay pocas plazas en Valladolid, pero, si te gusta, creo que se puede sacar tranquilamente», dice. Maneras no le faltan, tal y como demuestra la medalla de bronce que consiguió hace semanas en la Olimpiada de Física de Castilla y León.

Es inevitable que este examen sea una fuente de estrés, mejor o peor llevada por cada cual, aunque los resultados de la EBAU del curso pasado en Castilla y León revelan que el 98,5 por ciento de los alumnos aprobaron. Pero esa no suele ser la cuestión. Para muchos se trata de conseguir la nota que necesitan para la carrera en la que quieren entrar. 

De izquierda a derecha, Nadia Andrés, Julia Lozano, Cristi Marius Ogica, Héctor Anzules y Sara Sancho, cinco alumnos que se enfrentarán este año a la EBAU. De izquierda a derecha, Nadia Andrés, Julia Lozano, Cristi Marius Ogica, Héctor Anzules y Sara Sancho, cinco alumnos que se enfrentarán este año a la EBAU. - Foto: Jonathan TajesPor ejemplo, según los datos del curso pasado, Héctor Anzules necesitaría un 8,791 para entrar en Criminología en la UVa. Es la formación que quiere completar antes de intentar acceder al Cuerpo Nacional de Policía. «Dedico unas cinco horas al día a estudiar, no me asusta la EBAU porque creo que voy bien preparado», dice. Y así lo demuestra su nota media de Bachillerato: un 9.

Con relativa tranquilidad también afronta este reto Julia Lozano, otra alumna de este instituto de Las Delicias. «Ahora estoy bien, pero seguro que cuando lleguen los tres últimos días me asusto un poco», dice. Esta estudiante valora los consejos que ha recibido durante todo el año por parte de los profesores. Muchas veces, más allá de lo académico. «Por ejemplo, nos orientan sobre cómo estudiar cada asignatura», explica esta aspirante a entrar en Biología Marina en la Universidad de Salamanca. «Desde pequeña me ha llamado mucho la atención el mar», añade. Si todo va como tiene pensado, en unos años se dedicará a investigación dentro de este área.

Tania Revert es una de esas profesoras a la que Julia da tanta importancia. Imparte Economía en el IES Arca Real y confirma que en este instituto, como suele suceder en los demás, buena parte del último curso de Bachillerato está centrado en «preparar la EBAU lo mejor posible», a pesar de que cada vez hay menos alumnos que optan por ir a la antigua Selectividad y se decantan por otros caminos, como los grados superiores de Formación Profesional. Esta metodología que funciona, a tenor de los resultados. «El cien por cien de los estudiantes que han cursado el curso completo con nosotros aprueban», señala.

A este grupo pretende unirse en unos días Nadia Andrés, pese a estar más nerviosa que sus compañeros. «Yo ahora me levanto a la hora que lo hacía para ir al instituto, me voy a la biblioteca y estoy allí hasta las 14.00 horas», reconoce. Y por la tarde, de 17.00 a 21.00. Nadia quiere entrar en Ingeniería Biomédica, una empresa que no es nada sencilla. No en vano, la nota de corte del año pasado fue de 8,887. «Siempre me ha gustado la sanitario y lo tecnológico, y esto es una combinación de ambas cosas», dice. También al ámbito sanitario se quiere dedicar Sandra Sancho. El año que viene quiere estudiar Medicina, la carrera más solicitada el curso pasado en Valladolid y la que tiene la tercera nota de corte más alta. Por esfuerzo no será, porque dedica a los libros cuatro horas por la mañana y otras tantas por la tarde. «Estoy muy centrada en lo que quiero, así que me resulta fácil», concluye.

Llega la hora de la verdad. Los cinco comenzarán el miércoles una nueva batalla en su lucha por conseguir sus sueños profesionales.