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El aroma mediterráneo de Villa del Prado

D.V.
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010622JT_0093.JPG - Foto: J.T.

Cocina mediterránea en el corazón de Valladolid. Jon Melgosa San José lleva al frente del restaurante La Teta y la Luna en el barrio de Villa del Prado desde 2009. Un año antes entró como jefe de cocina del establecimiento que, casi desde el primer momento, atrajo a clientes tanto de la zona como del resto de la ciudad.   

La receta es simple. Producto de calidad y una carta sencilla pero eficiente que consigue conquistar a los clientes desde el primer momento. 

Ubicado en un lugar estratégico, cuenta con 24 meses en una amplia y espaciosa terraza, que hace que el negocio se duplique durante los meses de verano. Un establecimiento ideal para familias que quieran disfrutar de una carta con aroma a aceite de oliva y de la tranquilidad de un espacio completamente peatonal, en uno de los mejores barrios de Valladolid. 

La andadura de Jon Melgosa comenzó mucho antes en el País Vasco, de donde es natural. Estudió en la Escuela de Hostelería de Bilbao. Llegó a Valladolid por motivos laborales de sus padres y tenía claro que su futuro iba a estar entre fogones. «Los primeros años fueron muy difíciles, pero la verdad es que ahora el restaurante funciona», reconoce. 

La pandemia «ha sido muy dura», pero se ha salvado? mediante el envío de comida a domicilio, algo que han agradecido los clientes y aún a día de hoy se mantiene a través de aplicaciones. «Ha sido difícil, pero con la comida para llevar hemos salido adelante».

Ahora, con la llegada de las primeros atardeceres calurosos, el establecimiento comienza a llenar las mesas de su terraza con una gran variedad en su carta, aunque con un claro predominio de sus variadas hamburguesas. Las tiene de diferentes texturas, sabores y colores. Prácticamente, todo lo imaginable se puede encontrar en La Teta y la Luna. «Hamburguesas, ensaladas, pizzas..., los clientes se decantan por muchos platos». 

La hamburguesa Gourmet es su plato estrella. ¿Quién ha dicho que el dulce no marida con la carne? Crema de torta del Casar, chocolate blanco, mayonesa de rúcula, tomate y lechuga. Toda una delicia para los paladares más exigentes.  Pero es solo una de tantas y tantas especialidades de este restaurante, que es capaz de mezclar precios económicos con una gran diversidad de platos diferentes. 

Incluso mantiene un menú más tradicional que se puede degustar a diario, donde priman los platos de cuchara más elaborados. «Los precios dependen de la petición que hagan los clientes, pero puede salir entre 15 y 20 euros por persona», explica ?Melgosa. 

Las ensaladas y las raciones son muy típicas ya en la plaza de Juan Pablo II gracias a La Teta y la Luna. Con ocho trabajadores en plantilla, acapara buena parte de los clientes que se aproximan por la zona. Cuenta con un comedor pequeño, pero esto hace que el trato sea más personalizado. «Nuestros clientes están en una horquilla de entre los 20 y los 50  años», comenta. 

La gran variedad de su carta se observa en las raciones que solicitan los clientes que llegan hasta el establecimiento. Croquetas, mejillones, pulpo, tortilla de bacalao,   bravas, cachopo, calamares, pulpo, provolone al horno con verduritas... Una infinidad de variedades y sabores que se unen a los perritos calientes, las pizzas y los riquísimos arroces. 

Mención especial se merece el que lleva el propio nombre del restaurante. Arroz la teta y la luna: jamón ibérico, foie, boletus y queso. Una delicia difícil de encontrar en otro sitio. 

La Teta y la Luna es una lugar que deja aroma al Mediterráneo en Villa del Prado. Y lo hace especialmente a partir de este mes de junio, cuando el calor aprieta y la terraza comienza a llamar a los clientes. «Ahora, llegamos a duplicar el negocio que tenemos durante el invierno», concluye Melgosa.