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Francisco Muro de Iscar

MUY PERSONAL

Francisco Muro de Iscar

Periodista


Gente Luminosa

10/01/2022

Tenemos una sociedad cabreada, seguramente con razón. Con los políticos especialmente, porque han hecho de la mentira, el enfrentamiento y la disputa irracional su razón de ser, pero también en el trabajo y demasiadas veces en la calle, en la vida cotidiana. Una reciente encuesta de El País señala que una amplia mayoría considera al actual gobierno "incumplidor, inestable, no receptivo a las demandas de la sociedad e incompetente". No sé cual de las calificaciones es peor, pero si usted pregunta a su círculo de amistades, la nota sería aún peor. El espíritu navideño ya casi no contagia a nadie salvo en los deseos y se diluye inmediatamente. Y la crisis de la pandemia tensa a médicos, enfermeros, farmacéuticos, muchos de los cuales ya no pueden más, y también tensa la vida social por ese no saber a qué atenerse y por esos que se niegan a vacunarse y ponen en riesgo la vida de los demás.

Necesitamos cambiar individual y colectivamente. Primero cada uno de nosotros. Y los políticos y los medios de comunicación, especialmente, deberíamos contribuir a ello. No sé si ustedes han escuchado una de las últimas canciones de El Arrebato, "Gente luminosa", pero si no lo han hecho todavía, háganlo. Es sencilla y clara. "Gente que hace lo que siente, aunque sea temblando/ que le saca la lengua a la vida, sin hacer daño/ y si sube la marea no va a soltar tu mano/ Gente que ahuyenta las nubes negras/ porque tiene el poder de la luz". Esa "gente que sonríe a todas horas" y que "te regala tiempo/ y si un día no lo tiene lo fabrica para ti" podíamos, deberíamos ser cada uno de nosotros en cualquiera de nuestras actividades y el mundo sería mucho mejor. Se llama amor, generosidad, pasión compartida, solidaridad, pensar en el otro, sacar lo bueno de cada uno, que siempre es mucho más de lo que se ve. "Gente guapa" que ilumina el mundo en lugar de apagarlo, como hacen muchos.

Sonreímos poco. A algunos parece que les cuesta hacerlo, como si les cobraran por ello. Para los que somos creyentes, nos vale lo de la Madre Teresa de que "un cristiano triste es un triste cristiano". Pero vale para todo el mundo. Decía José Luis Martín Descalzo que la vida no es aburrida ni triste, sino que los aburridos y tristes "somos nosotros que nos pasamos la vida como millonarios que llorasen porque han perdido diez céntimos y han olvidado el tesoro que tienen en la bodega de su condición humana".

Hay que meter la sonrisa en la vida y en la política y decir lo que uno piensa, pero sin buscar, con el lenguaje y los gestos cómo hacer daño al contrario, con amargura, con ganas de herir. Yo no me fío de los políticos que no sonríen o que no tienen sentido del humor. Necesitamos sonreír más, más gente luminosa "la que pone la alegría/ siempre en su menú del día". Casi siempre es más fácil encontrarla entre quienes sufren y carecen de casi todo que entre quienes lo tienen todo, sea el dinero o el poder. Y necesitamos libros, películas y canciones como la de El Arrebato. Gracias.