Una fuente cuidada con esmero

Jesús Anta
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La fuente de la Salud evoca las conducciones que abastecieron de agua la ciudad

Fuente de la Salud. - Foto: J. C. Castillo

La fuente de la Salud nos retrotrae a un Valladolid antañón y cotidiano que evoca las primeras conducciones de agua que abastecieron la ciudad desde el siglo XV.  Tiene un especial valor, pues su construcción recuerda las trazas históricas de las fuentes de aquellos tiempos: un murete de  piedra coronado por unas bolas sobre pedestales,  un frontal adornado a veces con mascarones, y los caños de bronce por donde salía el agua y llenaba el pilón.
Añade de singular el que junto a ella, en el año 1762, estuvieron acampados miles de soldados franceses, pues tenían agua y espacio suficiente para vivaquear con sus caballos. Desde esta altura se dominaba la ciudad de aquel entonces, que ahora queda oculta por los bloques de viviendas de gran altura que se construyeron en el siglo XX.
Esta fuente, en el barrio de Pajarillos-San Isidro, está ubicada en el Paseo de Juan Carlos I, a la altura del antiguo mercado central, hoy reconvertido en servicios y dotaciones tales como centro cívico,  centro de salud, pistas polideportivas, piscina cubierta, biblioteca, etcétera.
La fuente ha contado desde siempre con el aprecio de la población y el Ayuntamiento, pues se cuidaba con esmero haciendo frondosas plantaciones de árboles maderables, poniendo un guarda que custodiaba el paraje al que las familias venían a pasar los días festivos y, especialmente,  los días de san Pedro Regalado y los de romería a la ermita de San Isidro.  También era muy concurrida los 1º de mayo, fiesta de los trabajadores, pues los obreros socialistas venían a festejar la fecha a la fresca de la fuente y de las cuevas que caracterizaban la zona.
Evidentemente,  aquella práctica de ocio, que también  se hacía en la fuente el Sol,  las Arcas Reales, el Tomillo y las orillas del Pisuerga, fue extinguiéndose mediado el siglo XX a medida de que el uso del coche se extendió entre la población, lo que permitía desplazarse a lugares más distantes de Valladolid, amén de los trenes con destino a Viana de Cega y Valdestillas atestados de familias.
Del arreglo y cuidado de esta fuente hay noticias desde hace siglos, y valga como ejemplo de este interés por parte del Ayuntamiento, el que en 1586 los munícipes acordaron repararla aduciendo que era de muy buena agua y necesaria para la provisión del vecindario.
Mas, la afluencia de familias a la fuente de la Salud en los días festivos  creció sobre todo a raíz de que en las últimas décadas del siglo XVIII el municipio comenzara  a formar el paseo de San Isidro desde las puertas de Tudela (actual plaza Circular) hasta la ermita.
No obstante, el chabolismo, que durante  largas décadas invadió san Isidro, disuadió desde hace ya tiempo, que la gente viniera a este paraje,  que entró en total decadencia hasta que desaparecieron aquellas míseras construcciones y el Ayuntamiento tomara en 1990 la decisión de ajardinar el entono de la fuente de la Salud. 
La fuente ha sido testigo de cómo las antiguas fincas de los Ingleses, a sus pies, se transformaron a gran velocidad en un barrio abigarrado de bloques de viviendas que albergaba a los obreros que a partir de la década de 1950 venían a Valladolid.

Los incómodos militares

Narran las crónicas de 1762 que a la población de Valladolid y sus regidores no les hizo gracia alguna que a largo de varios días de  julio de aquel año entraran en la ciudad  hasta doce batallones de militares franceses, que ascendían a  unos 10.000 hombres, pues amén de las consabidas molestias que iba a ocasionar su movimiento por las calles, también había que alojarles. Parte de aquel ejército vivaqueó junto a la fuente de la Salud, pues tenía agua y espacio. Pero este enclave también sirvió para que los franceses, con sus lucidos uniformes, banderas y tambores realizaran ejercicios de artillería con atronador fuego real. La presencia francesa, motivada por las guerras que el monarca Carlos III tenía con Portugal e Inglaterra,  la recuerda una placa junto a la fuente de la Salud que se instaló en 1992, año en el que concluyó el ajardinamiento del parque de san Isidro que enlaza con los parques de Patricia y  Canterac formando una extensa y agradable zona verde y arbolada.os incómodos militares