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El olímpico skate se asienta en Valladolid

M.B
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El Skate Valley cuenta con casi 200 deportistas federados en una modalidad «de calle o de parque» que en la capital ha encontrado una cantera inagotable y con buenos resultados

Escuela Skate Valley. - Foto: Jonathan Tajes

El skateboarding es un deporte que se basa en la propulsión con un skate –elemento compuesto por una tabla de madera, ejes, rodamientos y ruedas– a la vez que se realizan distintos trucos o maniobras'. Esta es la definición técnica o purista. Los que lo practican suelen ser más directos: «Es un deporte de la calle o de parque, una forma de vida». 

En lo que puristas y practicantes están de acuerdo es que hablan de uno de los nuevos deportes olímpicos, que se estrenó en Tokio en sus dos modalidades, street y park, con medallas para japoneses, australianos, brasileños, norteamericanos y británica, y que se ha convertido en permanente para las siguientes citas.

Valladolid, como ciudad deportiva, también tiene su espacio para el skateboarding. Y no solo con el Skatepark Las Moreras, el de Zorrilla o el del Pinar de Antequera. El lagunero Alberto García, más conocido como Otto, apostó por este deporte y por una instalación indoor para su práctica. Y un par de años más tarde su escuela, Skate Valley School, cuenta con 180 deportistas federados, siendo la más grande de Castilla y León, y una de las más pujantes de esta modalidad que tiene en Bilbao, Asturias, Madrid o Barcelona sus principales referentes nacionales.

En su Skate Valley Indoor suena la madera a saltos, trucos y patines; retumban los gritos de los chavales que repiten una y otra vez los ejercicios en los 600m2 de la instalación que se encuentra en el Polígono de San Cristóbal. «He patinado desde siempre, desde pequeño. Soy de Laguna y allí habría un grupo de 30 personas que hicimos una Asociación. Allí me fui involucrando dando clases hasta que en 2018 se creó una escuela. Al año siguiente me vine para aquí», señala el propio Alberto en su skate indoor, casi construido con sus manos «y con las de los gemelos Miguel y Jorge». 

«Necesitábamos un sitio para que los niños aprendiesen y patinasen. Cogí muchas ideas e hicimos esto», añade.

Tras sufrir los designios de la pandemia, el skate ha vuelto con más fuerza –«no sé si es por el tema de ser olímpico»–, hasta el punto de que ahora tiene cerca de 180 alumnos/deportistas, «todos en la Federación de Castilla y León de Patinaje». «Puede ser que seamos la segunda provincia con más licencias».

Cinco de sus 'canteranos, los hermanos vallisoletanos Hodei, Simón y Ana García Aja, el burgalés Alan Sardina y Marcos Herrera estuvieron el pasado fin de semana en Biarritz (Francia) en el Teenage Rampage, una especie de Europeo sub 18, «la competición más importante a la que hemos acudido». Aunque en su palmarés ya hay primeros premios en el Life Skate Farm de Santander o en 'El Bollo' de Avilés. «Los adultos también compiten, como nuestros monitores David o Darío, pero los cracks son los chavales», señala Alberto, antes de ponerse al frente de una nueva clase extraescolar (de martes a viernes todas las tardes; y los fines de semana por las mañanas).

El skateboarding, aunque sea de calle, ya tiene su espacio indoor en Valladolid.