Valladolid mantiene calles sin asfaltar hasta en 20 zonas

R. Gris
-

Cuando llega el invierno sus vecinos conviven entre baches, charcos y auténticos lodazales. El Ayuntamiento está acondicionando algunas, aunque en varios casos existen problemas legales para intervenir

Valladolid mantiene calles sin asfaltar en hasta 20 zonas - Foto: Jonathan Tajes

Aunque puede parece mentira en pleno siglo XXI en un país desarrollado, algunos vecinos de Valladolid viven en calles sin asfaltar y se ven obligados a convivir con charcos, barros y auténticos lodazales cuando llega el invierno y con polvo y suciedad durante los meses estivales. El Ayuntamiento no tiene registrado un inventariado de las vías que aún se mantienen en tierra o zahorra artificial ?y desconoce el número exacto de aquellas que aún están sin asfaltar, aunque sí tiene conocimiento de los barrios de la ciudad donde los vecinos tienen problemas por esta circunstancia. Una veintena de zonas donde se puede ver una imagen que parece mas bien sacada de siglos atrás. 
La Concejalía de  Seguridad y Movilidad es consciente de la necesidad de acondicionar algunas de estas vías en Puente Duero, el entorno del Camino Viejo de Simancas, la avenida de Gijón, la carretera de La Merced, La Maruquesa, Fuente El Sol, Parva de la Ría, Cabildo, La Overuela, el entorno de la avenida de Santander y el Cementerio de El Carmen, Palomares, la Carretera de Renedo, el Camino de Hornillos-Fuente Amarga, Pajarillos Altos, Las Flores, el camino de Juana Jugán, las avenidas de Segovia y de Madrid, Argales, la carretera de Arcas Reales, y entorno Pinar de Antequera.
Se trata de una veintena de lugares donde existen calles sin asfaltar, carreteras con viviendas sin acera, calles a medio adoquinar... El concejal, Luis Vélez, indicó que algunas figuran co?mo calles y otras como caminos, y en ambos casos, unas están totalmente en tierra y en otras solo parcialmente. También indicó que existen diferentes calificaciones urbanísticas que, incluso, en algunas ocasiones impiden al Ayuntamiento realizar una intervención para acondicionar estas vías. Vélez explicó que se puede tratar de una vía pública totalmente municipal en suelo urbano, vía pública municipal pero total o parcialmente adscrita a algún sector o similar y calles que siendo de uso público no están cedidas por los propietarios, entre otros casos. 
Valladolid mantiene calles sin asfaltar en hasta 20 zonasValladolid mantiene calles sin asfaltar en hasta 20 zonas - Foto: Jonathan TajesEso sí, Vélez indicó que estas calles se van acondicionando «poco a poco» gracias al Plan de Asfaltado del Ayuntamiento y a otras actuaciones, aunque no existe un plan específico para estos casos. El edil puso como ejemplo la calle Terreros, que estaba en tierra y que en estos momentos está casi terminada su urbanización. El barrio de Puente Duero es uno de los más perjudicados en este sentido, ya que aún mantiene varias calles donde prácticamente toda la calzada es un charco. 
El entorno de la calle Las Fuentes, donde estaba prevista la construcción de una acera que no termina de llegar, está aún en barro o gravilla. Antonia Contreras es una anciana que vive en la calle Majuelos y que tiene que aguantar cómo el agua de lluvia forma un charco de grandes dimensiones justo a la puerta de su vivienda, una casa molinera. «Es un gran problema porque yo no puedo saltar por mi edad y me cuesta salir de casa». Ella misma se ha visto obligada a echar unos montones de piedra y allanarlos para que el agua no forme más charcos tras estos días de lluvias. 
Lamenta que paga «la contribución», es decir el Impuesto de Bienes Inmuebles «como cualquier otro vecino de la ciudad» y, sin embargo, se ve obligada a vivir sobre charcos y barro. Afirma que los coches que pasan por la calle levantan el agua y salpican contra las paredes de su casa. «Ahora por lo menos tiene piedra, pero hemos tenido solo tierra durante muchos años». 
Valladolid mantiene calles sin asfaltar en hasta 20 zonasValladolid mantiene calles sin asfaltar en hasta 20 zonas - Foto: Jonathan TajesJesús Mato es un vecino de la misma calle que lamenta también que durante los meses de verano tienen que convivir con suciedad y polvo dentro de sus casas de forma continuada. «Se mete por todos los lados». Cristián Llano es un joven de 21 años que reside en la calle Las Fuentes. «Pasa lo mismo en todas las calles del barrio que están en tierra, no hay más que barro durante estos meses». Lamenta que estas calles cuentan como terrenos privados y que por eso el Ayuntamiento no se hace cargo de la urbanización. «No tenemos casi ni contenedores y la iluminación tampoco es buena». 
Explica que al final de algunas calles, que desembocan contra el río Duero, existen malezas y hierbas que van creciendo durante los meses de invierno y que, posteriormente, durante el verano se producen algunos incendios. «Este verano hemos tenido un incendio que casi llega a una vivienda».
El Pinar de Antequera es otra de las zonas donde los vecinos tienen que soportar el hecho de convivir con charcos de más de diez metros de longitud en sus calles. En este caso, algunas calles están completamente anegadas. Se da la circunstancia de que estas vías se encuentran prácticamente en el límite entre los términos municipales de Valladolid y Laguna de Duero. Aunque la zona de la capital está en una situación de clara ventaja respecto al pueblo, también cuenta con zonas en agua. Un vecino, que prefiere mantenerse en el anonimato, indica que la situación en Valladolid ha mejorado. «Ahora al menos tenemos aceras, pero sí llevamos en esta casa cuatro años y siempre ha estado igual». 
La situación para los vecinos de Laguna es más compleja. Las obras de urbanización de las calles comenzaron en noviembre de 2018 con un plazo de ejecución de cuatro meses, pero todavía hoy siguen pendientes. «Los vecinos demandamos la situación y no entendemos qué ha pasado», relata uno de los propietarios que también prefiere mantenerse en el anonimato. «Tenemos muchos problemas durante estos meses. Hace unos días se cayó en un charco una señora que va en silla de ruedas». 
Los vecinos relatan que el agua salta a las aceras desde la calzada al paso de los coches y se congela con las heladas nocturnas, lo que conlleva la posibilidad de sufrir resbalones. «Lo pasamos muy mal por esta situación. Podemos sufrir un accidente cualquiera». 
Otro de los barrios de la ciudad que también tiene varias calles en tierra es La Overuela. El camino de Zamadueñas, donde se encuentra el Centro Asturiano, es un claro ejemplo de ello. Los baches llegan hasta la misma puerta. Su dueña Paqui García manifiesta que no ha conocido su calle de otra forma desde hace 24 años, los que lleva regentando el negocio. «Y por la noche lo paso muy mal?porque tampoco hay luz, cuando viene un coche no hay acera para subirse y encima te puede salpicar el agua». Lo mismo mantiene Isabel García, que trabaja en el establecimiento y que sufre a diario esta situación. 
Los vecinos tienen asumida esta circunstancia y saben que hace años se construyeron casas en terreno no urbanizable y dudan que ahora tengan derecho a contar con las calles asfaltadas. José Ignacio Sánchez pasea por la zona a diario y manifiesta que al ser terreno rústico duda de que algunas zonas lleguen a asfaltarse con el tiempo. «El agua le llega a través de pozos». 
De esta forma, en pleno siglo XXI todavía hay vecinos que viven entre suciedad, barro y charcos en una ciudad puntera de un país desarrollado. Algo que parece más propio de otros  de lugares en vías de desarrollo.