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Desarticulado un grupo dedicado a la explotación sexual

D. V:
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Las nueve detenciones se han realizado en Madrid y Guadalajara, pero las investigaciones comenzaron con la incautación de 121 kilos de marihuana en Valladolid

Fotograma del vídeo difundido por la Policía Nacional tras las detenciones. - Foto: Policía Nacional

La Policía Nacional ha desarticulado un grupo dedicado al tráfico de drogas y explotación sexual de ciudadanas chinas, procediendo a la detención de nueve personas, seis hombres y tres mujeres, en Madrid y Guadalajara. Se han incautado 213 kilogramos de marihuana, 132 gramos de metanfetamina, 387.025 euros, una pistola, ocho móviles y seis vehículos.

La investigación comenzó en febrero de 2022 cuando se produjo la incautación de 121 kilos de marihuana en la provincia de Valladolid. La droga se encontraba en el interior de varios paquetes de 5 y 10 kilos que habían sido enviados desde varias localidades y franjas horarias, por distintas personas que utilizaban diferentes vehículos.

Ya en marzo de este año, se volvieron a interceptar en Aranda de Duero (Burgos) más bultos con la sustancia estupefaciente que reunían las mismas características que los de Valladolid, por lo que los investigadores relacionaron ambos hechos.

Los agentes comenzaron con las gestiones para identificar a las personas implicadas, domicilios y naves empleadas, así como para descubrir posibles lugares de cultivo. Además, comprobaron las medidas de seguridad que tomaban antes de acudir con los paquetes a empresas internacionales de paquetería postal.

Fruto de las investigaciones, se volvió a interceptar en abril el envío de 12 kilos de marihuana en Fuentespina (Burgos). También se vuelve a localizar otro paquete en Valladolid, y nuevos envíos desde Benavente, Zamora, Aranda de Duego y Burgos. Con esto, se descubrió que el gruExplotación sexual en Guadalajarapo disponía de un chalet en Rivas, Madrid, y varios pisos en el barrio madrileño de Usera.

Además de dedicarse a traficar con drogas, los agentes averiguaron que el grupo criminal disponía de un chalet en Guadalajara, que era utilizado para la explotación de ciudadanas chinas.

Los integrantes acudían con frecuencia al aeropuerto de Madrid, recogían a ciudadanas chinas, y regresaban --tras adoptar múltiples medidas de seguridad-- a la casa de Guadalajara, la cual se encontraba siempre con las persianas bajadas y permanentemente vigilada.