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"Quiero hacer del Museo un espacio abierto al diálogo"

C.C. (Ical)
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El nuevo director del Museo Nacional de Escultura anuncia su intención de crear una publicación periódica y promover exposiciones "de largo recorrido" sobre temas concretos o líneas transversales

Alejandro Nuevo, director del Museo Nacional de Escultura - Foto: Ical

Cuando apenas se cumple una "intensa" semana desde su toma de posesión como nuevo director del Museo Nacional de Escultura, Alejandro Nuevo (Palma de Mallorca, 1980) desgrana en esta entrevista con Ical su proyecto para el centro, que pasa por "potenciar todas las áreas", implantar una "política activa de atracción de públicos", profundizar en la internacionalización lograda en la etapa precedente con María Bolaños al frente, impulsar el archivo y la biblioteca, dotar al Museo de su propia publicación periódica, reforzar un "enfoque de género" sobre las colecciones y actividades a lo largo de todo el año y convertirlo en un "espacio abierto" de encuentro entre las artes plásticas y las artes escénicas. "La primera fase es llegar y ver, la siguiente es reflexionar, y después toca actuar. Los tiempos posiblemente haya que acelerarlos para actuar cuanto antes en determinadas cuestiones", adelanta. 

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, es máster en Evaluación y gestión del patrimonio histórico-artístico por la Universidad de Salamanca. ¿Qué lazos profesionales o personales tiene con Castilla y León?

No tengo lazos personales, aunque de había venido varias veces de visita a Ávila o Salamanca, porque aunque yo soy de Mallorca toda mi familia procede del norte de la provincia de Cáceres. Tras estudiar la oferta de másteres en museología y en patrimonio que había en toda España, en el curso 2006/2007 me incliné por ese que dirigía José Ramón Nieto, y fue una vía, antes de aprobar la oposición, para profundizar mucho más sobre temas de patrimonio histórico-artístico. 

¿Cuándo visitó por primera vez el Museo Nacional de Escultura y qué impresión le produjo?

Lo había estudiado antes, pero no lo visité hasta 2006, cuando comenzaba a prepararme las oposiciones para museos. Mi pasión por los museos siempre ha sido vocacional, pero en esa época estaba meditando si presentarme o no a esa convocatoria, analizando el temario. Fue además la primera vez que visité Valladolid. En esa época el Colegio de San Gregorio estaba en obras por la rehabilitación y las colecciones estaban en el Palacio de Villena. Fue un deleite poder pasear por las salas y ver las piezas en primera persona, además de recorrer los edificios. 

¿Qué potencialidades cree que le quedan por explotar al que es uno de los museos españoles más antiguos?

Tiene unos edificios y unas colecciones de primer orden, y eso ya por sí solo vende, pero hay que realizar una política activa para promocionarlo ante otras instituciones, tanto a nivel nacional como internacional, y también entre los públicos. Debemos preguntarnos por qué, quien aún no haya visitado el Museo, no lo ha hecho. El carácter histórico y sobresaliente de colecciones y edificios es una forma de atracción, pero también puede intimidar a personas que no tienen conocimientos específicos sobre la materia y eso hay que evitarlo, el Museo tiene que ser de todos y para todos. La gente debe saber que puede venir a disfrutar de la experiencia independientemente de sus conocimientos. Queremos que el público venga, que se sienta cómodo y que salga de aquí con la sensación de haber aprendido algo o de haber despertado su curiosidad. El conocimiento de cualquiera de nuestros autores (Juan de Juni, Berruguete, Rubens…) lo pueden obtener desde su domicilio, pero la experiencia que pueden vivir delante de una pieza determinada no. Eso despierta las emociones, la paz interior, es algo que se vive y que es único en cada persona. Quiero despertar ese interés por conocer o por experimentar emociones mientras pasean por las salas del Museo.

¿Qué legado recibe después de trece años con María Bolaños al frente?

María Bolaños deja un legado maravilloso y un auténtico reto y un desafío. Ella ha desarrollado una política de exposiciones temporales brutal y el número de visitantes se ha incrementado notablemente. Mi intención es recoger ese legado y llevar a cabo una política de exposiciones temporales que permita traer a Valladolid muestras que no se hayan visto antes en la ciudad, abordar diferentes temas que se vinculen con nuestra naturaleza y poner de relieve múltiples aspectos que tengan que ver con los periodos históricos que tenemos representados, del siglo XIII al XVIII. Además, poner el foco sobre las colecciones de reproducciones artísticas y establecer lazos con el arte contemporáneo. Su legado es fundamental, y tengo por delante el reto de darle continuidad y reforzar la presencia nacional e internacional del museo. 

¿Qué le hizo presentarse al puesto?

Es una idea que me rondaba la cabeza desde hace años, incluso antes de ir al INAEM, cuando estaba trabajando en la Subdirección Nacional de Museos Estatales. En este Museo se conjugan mis dos pasiones: la museología y la Edad Moderna. Yo empecé a estudiar la carrera de Historia en Baleares y en la Autónoma de Madrid me especialicé en Historia Moderna. La historia de los siglos XVI y XVII es mi pasión, con doce o trece años ya me quedaba en casa viendo libros de historia. Es un periodo que me fascina, en el cual encontramos la formación del Estado moderno, todos los cambios en las mentalidades, el humanismo, el peso de la Contrarreforma, todas las particularidades del Barroco... Considero que un museo como este bebe de los contextos históricos en los cuales se realizan las obras, y creo que debe reflejar la historia de las mentalidades, la historia de los hombres y mujeres de la Edad Moderna. Creo que es una oportunidad de dar a conocer diferentes enfoques y lecturas de nuestras colecciones, y una contextualización e interpretación mucho más potente de esas épocas.

¿Encontrarse ahora al frente del Museo es un sueño cumplido?

Totalmente. Pero tengo por delante el reto de convertir el proyecto en una realidad. La memoria de dirección que había que presentar para el cargo no podía rebasar las 8.000 palabras, y ahora hay que pasar de las palabras a los hechos. Ahora viene el verdadero desafío: hay que trabajar duro para recoger ese legado de María Bolaños y seguir haciendo del Museo una institución de primer orden.

Entre las claves para su proyecto habla de la necesidad de desarrollar "una política activa de atracción de públicos". ¿Cómo piensa lograrlo?

En primer lugar tenemos que echar mano de los estudios del Laboratorio Permanente de Público de Museos del Ministerio para ver cuáles son los públicos infrarrepresentados. Tenemos que dirigirnos al público infantil, porque los niños muchas veces atraen a sus padres o abuelos a visitar el Museo; en cuanto al público joven, es complejo fidelizarle porque tiene una oferta cultural y de ocio muy variada, pero se mantiene muy activo y es visitante de muchos museos, así que lo que tenemos que conseguir es atraerles hacia nosotros. También hay que trabajar sobre las personas cuyos niveles de estudio no llegan a licenciaturas o niveles de grado, deben saber que aquí tienen su espacio, un lugar de acogida donde pueden aprender cosas y experimentar sensaciones.

También subraya su interés por lograr convertirlo en "un museo interpretativo". ¿Se reforzará el área didáctica del museo?

Me gustaría potenciar todas las áreas del museo, desde el área de Programas Públicos hasta el de Colecciones, así como la Comunicación. Es clave desarrollar itinerarios temáticos, hacer nuevo material didáctico que permita comprender mucho más cada historia, pero también establecer elementos a través de la exposición permanente que nos permitan acercarnos mucho más al contexto histórico y a las colecciones. 

Usted ha trabajado en el terreno de documentación y ya ha señalado su interés por potenciar el archivo y biblioteca del centro. ¿Qué aportaría eso al Museo?

El Museo debe ser visto desde una perspectiva integral. Tenemos la mejor biblioteca en historia de la escultura que hay en España, y ese potencial hay que darlo a conocer. Hay que establecer colaboraciones y sinergias con el ámbito académico, poner a su disposición tanto el archivo como la biblioteca, porque las investigaciones sobre el Museo son positivas tanto para los investigadores como para nosotros, porque nos permiten conocer mucho más sobre un determinado autor o corriente estilística. 

En la última década el Museo ha trabajado con la National Gallery de Londres, el Museo Bode de Berlín o el Museo de Arte Antigua de Lisboa, entre otros muchos, ¿seguirá la línea de internacionalización marcada por su predecesora?

Es fundamental darnos a conocer a otros museos nacionales e internacionales, establecer una política de exposiciones temporales que nos permita mostrar la naturaleza de este Museo y de sus colecciones, tanto la histórica como la potente colección de reproducciones artísticas que albergamos. Me gustaría establecer sinergias con otros museos que tengan reproducciones artísticas porque creo que se pueden hacer muchísimas cosas en común. Es decisivo conocer la idiosincrasia y las peculiaridades de la historia de nuestro arte, darla a conocer en el extranjero y tener una visión de lo que se está haciendo en otros lugares.

Subraya que no se trata de un museo solo de escultura, y la colección pictórica asciende a 1.200 obras, ¿cómo pretende ponerla en valor?

Esos fondos ya están representados en la colección permanente y en las salas temáticas de la planta baja también hay piezas de artes decorativas. Es importante mostrar al público esas colecciones a través de las exposiciones temporales. Ya existe un catálogo de la colección de pintura del Museo, y me gustaría mover el área de Publicaciones. Querría que el museo tenga su propia publicación, su propio boletín aunque tuviera una periodicidad anual, como tienen otros centros como el Arqueológico, el de Antropología o el Museo de América. Me encantaría que recogiera artículos dedicados a la pintura, a la escultura, a las colecciones del Museo, a la museología… Tengo que ver con el personal de museo en qué líneas se podría ahondar o qué secciones se podrían establecer en esa publicación.

Ha trabajado en el proyecto 'Patrimonio en Femenino' y en diferentes informes en materia de igualdad de género en los museos estatales. ¿Contempla darle una mirada femenina a la colección permanente dentro de lo que permitan los fondos?

Las colecciones tienen muchas lecturas en las que profundizar, aunque a veces a simple vista no las veamos. El Museo es particularmente activo en patrimonio femenino. Es fundamental llevar a cabo una revisión de los textos y de las cartelas en las salas, e intentar establecer esta visión de género. Es clave establecer ese enfoque de género en nuestras colecciones y actividades a lo largo de todo el año.

Llama poderosamente la atención su cargo previo, desde 2019 era el jefe de área de la Subdirección General de Teatro en el Inaem. ¿Qué tienen en común el teatro y el ámbito museístico?

Este miércoles arranca el TAC en Valladolid y el Museo acogerá varios espectáculos. Es importante que las artes escénicas y las artes plásticas dialoguen. Puede haber visitas guiadas que vinculen la colección con el mundo del teatro; el Renacimiento y el Barroco abarcan también el Siglo de Oro de nuestra literatura, con grandes figuras como Lope de Vega, Tirso de Molina o Calderón. Creo que se pueden hacer muchas cosas, y no solo con el teatro, sino también con cuanto tiene que ver con la danza y la expresión corporal. Tenemos unas colecciones con las que se pueden plantear muchas propuestas y hacer cosas interesantes en términos de volumen, plasticidad y expresión. Me gustaría que el Museo fuera un espacio abierto al diálogo entre artes escénicas y artes plásticas.

¿La colección permanente es intocable?

Normalmente la exposición permanente tiene una duración de entre quince y veinte años. Mi idea es ir introduciendo pequeñas modificaciones, con alguna sala que refuerce esa idea de museo interpretativo, y tengo que debatirlo con el equipo pero me gustaría establecer exposiciones de largo recorrido, que permitan reforzar ese carácter, con exposiciones de tres o cuatro años que permitan ahondar sobre algún tema concreto o sobre líneas transversales que afecten a las colecciones. 

¿Cuándo comenzará a notarse su mano en las muestras temporales?

Este año es de transición. No hay exposiciones temporales programadas. Aunque de tiempo andamos bastante mal, sí me gustaría intentar hacer al menos alguna cosa modesta con fondos propios, para diversificar esa oferta que el Museo tiene que brindar a los usuarios. Con motivo de la Presidencia del Consejo de la Unión Europea por parte de España en el segundo semestre de 2023 me gustaría realizar alguna jornada o muestra temporal que albergue esa idea del patrimonio europeo, de esos flujos y caminos de ida y vuelta del conocimiento. Lo dejo bastante abierto porque aún quiero hablarlo con los compañeros y empezar a definirlo. Creo que se comenzará a ver mi línea en ese sentido a finales de 2023 o comienzos de 2024, que es cuando celebraremos el quince aniversario de la reapertura del Museo. Lo que tiene que comenzar a notarse cuanto antes es el tema de la comunicación, la presencia activa en redes sociales y todo el trabajo con públicos. La primera fase es llegar y ver, la siguiente es reflexionar y después actuar. Los tiempo posiblemente hay que acelerarlos y actuar cuanto antes en determinadas cuestiones.

¿Cómo se encuentra el proyecto de rehabilitación y ampliación de la Casa del Sol?

La licitación ya está adjudicada. La empresa tiene que empezar con la redacción del proyecto y comenzar las obras, antes de llegar a la dotación de equipamientos. Es un proceso que llevará varios años y estaremos muy pendientes de todo ello, haciendo el seguimiento correspondiente con la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos de Cultura y con el equipo de arquitectos que está al frente.

¿Qué uso tendrá ese espacio ?

Como aparecía en los pliegos que se lanzaron en octubre, va a ser sobre todo almacén para la colección de reproducciones artísticas y habrá una pequeña parte que será almacén visitable. También se realizará una ampliación del edificio para cobijar pasos procesionales, y habrá también un pequeño taller de restauración y una pequeña zona de despachos.