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Asociaciones vecinales reciben 1,6 millones del Ayuntamiento

M.Rodríguez
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El plan estratégico de subvenciones 2020-22 fijó partidas anuales para financiar la programación de las asociaciones, las fiestas de los barrios y el alquiler locales

El Ayuntamiento da 1,6 millones a las asociaciones de vecinos

Las 45 asociaciones de vecinos de Valladolid y las dos federaciones de la capital reciben el 32% del presupuesto de subvenciones de la Concejalía de Participación Ciudadana y Deportes. En concreto, según el plan estratégico de subvenciones 2020-22, estas entidades percibirán este trienio casi 1,6 millones de euros de los cinco millones aprobados para repartir entre las 1.043 de todo tipo que pueden optar a las ayudas municipales.

Esta partida se divide entre la línea de subvenciones para la promoción del asociacionismo y de la participación ciudadana. La convocatoria de este año, dotada con  205.821 euros, al igual que los dos años anteriores, se resolverá en los próximos días. Este dinero sirve para que las asociaciones financien sus actividades de carácter formativo y sociocultural. Y se distribuye en dos convocatorias. Una, dotada con 136.246 euros para la programación de cada asociación y otra de 69.575 euros para organizar las fiestas del barrio. «Esta cantidad se considera más una inversión que un gasto porque los resultados son extraordinariamente rentables, tanto en lo social como en lo económico», recalca el concejal de Participación Ciudadana, Alberto Bustos.

«Esta cantidad se considera más una inversión que un gasto porque los resultados son extraordinariamente rentables, tanto en lo social como en lo económico»

Estas subvenciones se han incrementado un 60% respecto a 2015. «Hemos estado peor hace años, con temporadas de mucha asfixia. Hay asociaciones que les basta, pero a nosotros se nos queda muy justo», detalla Margarita García, presidenta de la Federación de Vecinos Antonio Machado. Aunque esta federación no opta a financiación por esta vía porque tiene un convenio de colaboración con el Ayuntamiento por 45.000 euros y otro para financiar su voluntariado social por 15.000 euros.

La Federación de Vecinos Conde Ansúrez sí que opta a esta línea de subvenciones. El año pasado recibió 4.000 euros para sus actividades y 52.258 para el alquiler de su sede durante tres años. «En principio la cantidad es aceptable y cubre las necesidades. No queremos convenio porque consideramos que nos da más independencia la subvención», apunta su presidenta, Elvira Yáñez.

En la línea del resto de asociaciones de la capital, que se mueven entre los 6.000 euros que recibió la de Rondilla para actividades, más 2.500 para fiestas, y los 1.713 euros de Fuente Berrocal para su programación y 1.806 euros para las fiestas. A estos hay que añadir el pago en especie que supone el pago del alquiler de sus locales, que varía entre los 9.132 euros anuales por el alquiler de Rondilla y los 17.419 euros anuales de la Federación Conde Ansúrez.

Reglamento.

Las asociaciones deben justificar anualmente sus gastos y el uso de los locales. Algo que se redefinirá en la actualización del Reglamento de Participación Ciudadana, que se aprobó en 1996. «Busca facilitar el ejercicio de los derechos de los ciudadanos, la más amplia información sobre sus actividades y servicios, y promover cauces de participación de los vecinos y los diferentes colectivos sociales», detalla Bustos. El nuevo documento incluye puntos como el registro municipal de las asociaciones de Valladolid y aspectos como la consulta popular, las subvenciones, la distribución de los locales, los consejos de barrio o las audiencias públicas.

En esa línea, desde la Federación Antonio Machado reclaman «no perder» la esencia del movimiento vecinal. García cuestiona la efectividad de ofertar muchos talleres para atraer socios, la otra vía de financiación de las asociaciones, y que la participación vecinal se quede en eso. «Hay gente que ve una asociación vecinal como una academia barata. Los talleres hay que definirlos en el sentid de la esencia del movimiento», critica García.

Un punto de vista que no comparten en la Federación  Conde Ansúrez. «La financiación se reparte entre las actividades que pide la gente. Hay muchos mayores que están solos y no tienen más entretenimiento que estos talleres», recalca Yáñez. Eso sí, apunta que vigilan no ofrecer las mismas propuestas que los centros cívicos y a un precio asequible. «Yo comencé con una clase de baile y mira dónde estoy. Claro que ayudan a que la gente se asocie». 

«Yo comencé con una clase de baile y mira dónde estoy. Claro que ayudan a que la gente se asocie». 

Ambas animan a los vecinos a que se asocien porque uno de los grandes problemas a los que se enfrentan a la falta de relevo generacional. «Como somos generalistas, a veces no resulta atractivo asociarse. Llevamos renqueantes desde los 90, pero seguimos teniendo fuerza. Entre muchos es más fácil resolver las casos que solo uno», reitera García.

nuevos retos. En lo que sí que coinciden ambas es en el papel que jugaron estas entidades en la pandemia, lo que marca su función social en los barrios. «Ahora las demandas tienen que ver con los temas sociales y nuestro trabajo tiene que ir por ahí. Llevamos años planteando este giro social de más trabajo por las personas», apuesta García. «Durante la pandemia se ayudó a los vecinos que lo necesitaban, y ahora muchas están recogiendo ayuda para Ucrania», detalla Yáñez. 

«Ahora seguimos un poco en el debate el soterramiento y eso ha motivado la solicitud de la audiencia pública, que se celebrará el día 25»

Las discrepancias vuelven con dos proyectos estrella del equipo de Gobierno. Uno, los presupuestos participativos. En este caso, García defiende la participación de las asociaciones en el proceso para «animar» a participar a los vecinos y consensuar propuestas. «El balance de estos cinco año, con luces  y sombras, ha sido positivo». Por su parte, Yáñez recalca que nunca les gustó el planteamiento y siguen apostando porque sea el Ayuntamiento quien incluya las inversiones necesarias en sus cuentas anuales. 

El soterramiento es otro punto conflictivo para el movimiento vecinal. Desde la Conde Ansúrez recalcan que «siempre lo hemos defendido y lo seguiremos defendiendo». Por su parte, la Antonio Machado reconoce diferencias entre sus asociaciones. «La Federación estuvo muy activa en su defensa desde los años 80, pero en 2017 vimos que nuestro intenso trabajo tenía poca repercusión. Ahora seguimos un poco en ese debate y eso ha motivado la solicitud de la audiencia pública, que se celebrará el día 25», detalla García.