«La crispación puede llevar a un enfrentamiento social»

S.González / M.Rodríguez
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Entrevista al alcalde de Valladolid

¿Cómo valora las manifestaciones para pedir libertad?
Bueno, hay que respetar todo. La gente tiene derecho a protestar porque forma parte de la esencia de la democracia; solo faltaba que no puedan expresar su opinión sobre lo que hace un Gobierno. No hay nada reprochable. Lo único que, en este momento, se entiende que por encima de la libertad de expresión hay un derecho básico, del que nacen todos los demás, que es el de la salud y la vida. Y si su ejercicio pone en riesgo la salud, creo que quizás no sea el momento más oportuno.


¿Es lo que más le preocupa, que ponen en riesgo la salud?
Me preocupa que no se mantengan las distancias de seguridad. El confinamiento ha funcionado y nuestra curva ha evolucionado más rápido que la de otros países, y es evidente que el distanciamiento social ha contribuido a atajar la epidemia. Me preocupa que las concentraciones lleven a contagios y a un rebrote. Y tenía la sensación que les preocupaba a los que se manifiestan ahora, que atribuían el origen de este problema a las manifestaciones del 8-M. Y, de repente, promueven otras reclamando una libertad que cuestionaban cuando no había prácticamente casos. Es rocambolesco. 
Y me preocupa el tono, y algunas de las cosas que se están haciendo y diciendo, porque creo que la crispación en un momento como este, con tanta desgracia, puede contribuir a un clima de enfrentamiento social. Lo llevo advirtiendo desde hace tiempo, incluso en mi partido, porque se atisban actitudes que empiezan ya a aproximarse a la propia violencia. Ahora verbal, y no sé si llegará a ser física. Y me preocupa. He visto unas imágenes delante de la casa de José Luis Ábalos que no alcanzo a entender.


¿Por eso no ha intervenido la Policía Municipal?
Sí que se interviene, otra cosa es que, como en todo, la Policía hace una valoración del efecto que pueden tener determinadas actuaciones. Se respeta un principio de proporcionalidad y se tratan de evitar males mayores. Es algo parecido a cuando nos preguntan por qué no intervenimos en un botellón de Moreras con más de 6.000 jóvenes; pues a lo mejor, intentar desactivarlo por vías expeditivas lo que lleva es a una batalla campal. Ya lo hemos vivido. Creo que esto es lo mismo. Se trata de encauzar las cosas y no acabar incendiando el bosque por apagar una hoguera. Hasta ahora las manifestaciones han tenido unas dimensiones muy reducidas, poco significativas, aunque sean muy ruidosas por los mecanismos que emplean. 


¿Este ruido deja lugar u obliga a una mínima autocrítica?
No formo parte del Gobierno central, pero creo que los fallos de gestión están a la vista. Y creo que son excusables y entendibles. ¿Se podía y se debía haber actuado antes? Incuestionablemente, sí. Con la perspectiva que nos da el tiempo, cuanto antes, mejor hubiera sido el resultado. ¿Se ha cambiado de criterio en muchas ocasiones? También. Y que hubiera sido más aconsejable un criterio más firme, en todo momento, pues sí. No somos los únicos que los hemos cometido, y hay ejemplos en el ámbito mundial clamorosos. Nosotros actuamos tarde, pero qué podemos decir de EE.UU y Gran Bretaña. Y lo mismo pasa con los cambios de criterio. Solo hay que mirar a Gran Bretaña, donde el primer ministro empezó defendiendo el contagio de todo el mundo para lograr la inmunidad de grupo y hay que ver donde está ahora, después de su paso por la UVI. 


Pero hay otros casos distintos.
No estábamos preparados como sociedad y no hemos sido capaces de ver que algo de esto llegaría y haberlo anticipado. La idea de que la epidemia es algo imprevisible es lo que está detrás de los errores, aquí y en todo el mundo. Aunque ha habido excepciones como Portugal, que está muy cerca, pero quiero recordar que cerraron el mismo día que nosotros, pero tenían muy pocos casos. Y también se pone el ejemplo de Coreo, pero es un país hipertecnológico; y no es una cuestión de que haya hecho más o menos test. Es que a cada test le asociaban una batería de medidas que nosotros no podemos implantar porque no tenemos esos recursos tecnológicos. No nos podemos comparar. 


¿Falto información?
Aquí desde el inicio se han producido una serie de circunstancias que han conducido a toda esta tormenta. Nos falta información todavía de cuándo surge esto y cuál ha sido su alcance real en el país de origen. Probablemente esa información habría ayudado un poco más a considerar la dimensión de lo que venía. Es difícil pensar que esto iba a llegar dónde ha llegado, con los datos de 3.000 muertos en China.