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La carrera más dura de Yeisel Abad

Manuel Belver
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Este atleta cubano de 28 años, sordo y mudo y medallista en varios Juegos y Mundiales, pidió a finales de agosto asilo político en España • Vive en Valladolid y busca club para seguir sus entrenamientos

La carrera más dura de Yeisel Abad

La historia de Yeisel Abad Lazcano está plagada de éxitos deportivos y de sufrimiento personal. Yeisel es un atleta de elite cubano, medallista en Juegos y Mundiales, con unos cronos que le permitirían estar en finales de Campeonatos de España. Pero su historia no solo es deportiva. También es humana. Es sordo y mudo, compite por su país en Juegos Sordolímpicos y Campeonatos del Mundo desde 2005, y desde hace unas semanas es un cubano en busca de asilo político en España.

Hace un mes, con 28 años en sus espaldas, viudo y con un hijo de 9 años (Yosien), no pudo más. Era uno de los elegidos para representar a su país en los Juegos Sordolímpicos de Bulgaria -donde acudió el vallisoletano Miguel Sáez en la especialidad de ciclismo-. Pero nunca llegó a Sofía, lugar donde se celebraron dichos Juegos. Llevaba tiempo meditando qué hacer. «Me sentía maltratado. Nunca he tenido la ayuda suficiente ni el reconocimiento de mi país, como sí pasa con el resto de deportistas. Creo que he sido discriminado por mi discapacidad», consigue explicar con la ayuda de la familia que le ha acogido en Valladolid, donde se encuentra desde primeros de agosto. Yeisel logra entender algunas cosas y trata de explicarse con ayuda de una libreta y gestos. Desde 2005, este atleta, especializado en velocidad, no ha dejado de subirse a podios en todas las citas internacionales de relieve, destacando sus 3 bronces (100, 200 y 4x400) y una plata (4x100) en los Mundiales de Izmir (Turquía) en 2008. Además, tiene dos preseas en sendos Juegos Sordolímpicos (plata en 4x100 en Melbourne 2005 y bronce en los 100 de Taipei 200), y un bronce en los 100 de los Mundiales de Canadá en 2012.

Esas injusticias, que denuncia sin contemplaciones, le hicieron tomar la decisión más importante de su vida: huir de su país de nacimiento. La expedición cubana a Sofía hacía escala en el aeropuerto de París y él no lo dudó. Escapó, subió a un taxi y huyó. Primero a un hotel y luego, en otro vuelo, a España. En Valladolid le esperaba una familia amiga, donde vive, reside, entrena y busca ese asilo político.

En Cuba ha dejado a sus padres, a su hijo (huérfano de madre desde hace dos años) y a su familia, «que es muy grande». «Tenía en mente que el avión hacía escala y lo aproveché. Por señas conseguí el resto. Quizá el peor momento fue al salir del aeropuerto», asegura. Natural de Martí, un municipio de la provincia de Matanzas, reconoce que su familia ha sufrido mucho. Tras su huida, la mayor preocupación de esta era su discapacidad, pero tras llegar a Valladolid, ha logrado ponerse en contacto con ella y explicarle todo su caso.

El pasado 22 de agosto pidió protección internacional en Extranjería en Valladolid. Pasó cuatro horas declarando el porqué de su petición, relatando cómo vivía en Cuba a pesar de su condición de atleta de elite. Sin condiciones para entrenar bien, con maltratos psicológicos... Esta semana ha logrado su primer éxito, que se admita a trámite su solicitud.

El sábado logró otro más, deportivo. Corrió en la Acera de Recoletos, en la exhibición de los 100 metros que se realiza de forma paralela a la Milla Isaac Viciosa, y ganó. Su sonrisa con el trofeo lo dice todo.

Yeisel tomó una decisión dura en lo personal, pero necesaria en su foro interno. Ahora espera respuesta. Tiene un documento que le permite estar un tiempo en España, pero quiere seguir aquí, haciendo lo que más le gusta, atletismo. «Entreno donde puedo, cerca del río, en alguna pista... busco un club que me agilice trámites para poder correr», señala, consciente de que lo primero es estar dentro de la legalidad.

Esta semana espera comenzar a entrenar ya con un grupo de atletas, con un club que le permite seguir sonriendo mientras corre. Aunque su verdadera carrera acaba de empezar. El día que salió del aeropuerto de París.

Tres meses de espera

El primer triunfo de Yeisel ha llegado esta semana, al admitirse a trámite su solicitud de asilo político. Este paso le permite tener un Documento de Solicitante de Asilo, que le hace poder vivir los próximos 3 meses de forma legal en España, hasta que la Brigada Policial de Extranjería y Fronteras, sita en Madrid, resuelva sobre su caso.

En Valladolid, apenas se conocen casos de peticiones de asilo político. la escritora argelina Aicha Lemsine podría entrar dentro de ellos. Ella llegó a Valladolid en los 90 y gracias a un convenio a varias bandas se quedó en la capital castellana como exiliada.