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Luis Miguel de Dios

TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Espera

25/10/2022

Ardo en deseos de conocer el proyecto de presupuestos que va a enviar a las Cortes la coalición que gobierna esta tierra. Y ardo en deseos también de que PP y Vox, juntos o por separado, hagan balance de sus seis meses al frente de Castilla y León. Aunque parezca mentira, ya llevan medio añito instalados en el Colegio de la Asunción y en sus múltiples sedes desparramadas por Valladolid y todavía desconocemos cuál va a ser su producción legislativa y cuáles esas decisiones que marcarán el futuro de la región. De momento tenemos que conformarnos con anuncios, declaraciones y posturas casi nunca unánimes. Cada uno por su lado como si hubiera dos ejecutivos. Cada uno comunicando por su cuenta como si fuesen incapaces de ponerse de acuerdo hasta en lo más mínimo. Bueno, sí, van de la mano (si bien hay grados y matices) para darle leña al gobierno central. ¿Qué sería de nuestra Junta sin Sánchez en La Moncloa? Miedo me da solo pensarlo. Y miedo me da, asimismo, tener que esperar otros seis meses para conocer por donde van a ir aquí los tiros de PP-Vox. Por ahora es una incógnita por mucho que Carriedo nos obsequie casi a diario con esas explicaciones que, a veces, rozan lo cantinflero y que desmiente García-Gallardo en cuanto abre la boca, ya sea en Valladolid, Madrid o Bruselas. Conocemos su oposición al cambio climático, a la violencia de género, a la memoria histórica y poco más. El resto es futuro imperfecto: haremos, invertiremos, mejoraremos, crearemos, lograremos…Pero, a la hora de la verdad, ¿cuántos proyectos de ley ha enviado el ejecutivo autonómico a las Cortes?, ¿cuántos planes serios han salido de los consejos de gobierno?, si se eliminan las frases huecas y las críticas a Sánchez, ¿con qué nos quedamos? Separar el grano de la paja tiene estas cosas. Y puestos a preguntar: ¿a qué se debe el silencio, casi cartujo, del otrora expresivo, y más, Gonzalo Santonja, consejero de Cultura. No salgo de mi asombro. Esperaba una rueda de prensa diaria para presentar iniciativas y, ya ven, mutis. Claro que me cuentan que los de Vox tienen que pedir permiso a Madrid para hablar. Y, claro, ese es otro cantar.