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Dos de cada 10 niños que nacen tienen padres extranjeros

R.G.R
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En 111 pueblos no nace ni un solo bebé en todo un año y en 172 el crecimiento vegetativo es negativo. El efecto de la despoblación continúa haciendo mella también en la capital

Un niño pasea junto a su familia por las calles de Valladolid.

El efecto de la despoblación continúa haciendo mella en los pueblos de la provincia. Eso parece claro. Las crisis económicos frenaron la llegada de inmigrantes y también redujeron de forma considerable el número de nacimientos. Según los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE), los alumbramientos han pasado de los 4.192 del año 2015 a 3.250 un lustro más tarde. Es decir, un descenso del 22,4 por ciento en tan solo cinco años. La crisis económica también frenó la llegada de inmigrantes a la provincia y, por tanto, el número de nacimientos de padres extranjeros. No obstante, los datos del INE ponen de manifiesto que casi dos de cada diez nacimientos que se registran en la provincia son de niños con algún progenitor extranjeros. En concreto, de los 3.250 de 2020, 457 fueron de este tipo, lo que representa un 14 por ciento (Casi dos de cada diez). En 138 alumbramientos la madre era extranjera y en 391 casos fue el padre el que tenía nacionalidad de otro país. El número de nacimientos de padres extranjeros también ha sufrido un retroceso como consecuencia de la falta de recursos económicos y laborales. Así, tan solo un año antes el número nacimientos de niños con padres foráneos era del 17,3%, tres puntos porcentuales más. En concreto, fueron 563 de los 3.288 que se registraron. Crecimiento vegetativo. Este descenso en el número de nacimientos tiene como consecuencia de que el crecimiento vegetativo de los municipios sea negativo. Los datos reflejan que 172 municipios de la provincia perdieron población en 2020. Es especial el caso de la capital, que perdió 2.109 habitantes teniendo en cuenta los nacimientos y las muertes. También lo es el de Medina del Campo, donde también se bajó en 115 vecinos y se aproxima de forma imparable a la barrera de los 20.000 habitantes. Incluso pueblos con mucha población joven y cercanas a la ciudad como Cabezón de Pisuerga (-9), Laguna de Duero (-11) o Mucientes (-5) también tuvieron un crecimiento negativo. Por contra, Arroyo de la Encomienda fue el municipio que terminó el año con mayores números positivos. 152 nuevas personas más que los decesos. Le siguen La Cistérniga, con 50 y Aldeamayor de San Martín, con 33. La caída del número de nacimientos se puede observar perfectamente con lo datos de bebés que vieron al mundo en 2020 en los pueblos de la provincia. En 111, de un total de 225, no se registró ninguno. No nació nadie en la mitad de los pueblos de la provincia. La despoblación hace mella en los municipios y en algunos casos los vecinos de los pueblos no ha visto nacer a nadie en más de un lustro. Pueblos como Adalia, Almenara del Adaja o Agualsal ven de forma irremediable cómo pierden año tras año población debido a la ausencia prácticamente total de nacimientos. En otros 45 municipios tan solo nació un niño en todo el año y en otros 14, solo dos. Arroyo de la Encomienda (225) y Laguna de Duero (132) fueron los pueblos con mayor número de alumbramientos.