La industria se vuelca en la digitalización y automatización

Óscar Fraile
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Las grandes empresas buscan mejorar su competitividad y eficiencia a través de la inversión en nuevas tecnologías para acelerar procesos y minimizar los errores humanos, una transición que está llamada a transformar muchos empleos

La industria se vuelca en la digitalización y automatización

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) hizo público un informe a finales del mes pasado en el que alertaba de que uno de cada cinco puestos de trabajo en España corre peligro de desaparecer como consecuencia de la automatización y el desarrollo de las nuevas tecnologías en las empresas. Además, la Organización alerta de que otro 30 por ciento de empleos experimentarán una fuerte reestructuración. No obstante, la OCDE suavizó su mensaje al admitir que esto no tiene por qué significar una pérdida de puestos de trabajo, porque, al mismo tiempo que unos desaparecen, otros surgirán. Con todo, «la transición no será fácil», dice el informe.
Las empresas de Valladolid no escapan a una tendencia que marca el camino de la competitividad. Sobre todo porque la automatización, aunque requiera de una inversión inicial, suele suponer un descenso en los tiempos de producción y, por ende, un importante ahorro para las empresas a largo plazo. Hace algo más de un año la Cámara de Comercio de Valladolid presentó a más de 30 empresas la Digitalizadora de Castilla yLeón para ayudar en la implantación de herramientas como la impresión 3D, el Internet de las Cosas, el 5G y la realidad virtual y aumentada. En definitiva, todo lo que forma parte de la bautizada como Industria 4.0.
Algunas de las grandes empresas que acudieron a estas jornadas lo hicieron para reforzar proyectos que ya tenían en marcha y otras, para iniciarlos. Lo cierto es que casi todas las grandes firmas tienen alguna iniciativa en marcha, más o menos modesta.
Un ejemplo es Renault. La planta de Montaje, junto a las de la empresa francesa en Cleon (Francia) y Curitiba (Brasil), son factorías piloto dentro del proceso de digitalización de todo el sistema industrial. Una experiencia que se prevé trasladar al resto de fábricas del Grupo en el futuro. Este proyecto incluye, por ejemplo, la utilización de códigos QR (Quick Reponse) y de chips RFID (Radio Frequency Identification) que permiten controlar la calidad de todas las piezas a lo largo del proceso de fabricación. Además, también contempla la automatización de todos los flujos logísticos «para un aprovisionamiento más fluido de las piezas y para dar seguridad al operario», dicen desde la compañía.
Por su parte, desde Iveco reconocen que «en los procesos de automatización, algunos puestos básicos son reemplazados por otros más complejos y de mayor capacitación formativa y laboral, como el mantenimiento de las instalaciones, autómatas y robots». Además, añaden que «la transformación de puestos de trabajo en la industria es imparable, pero la desaparición de los mismos se debe y se puede evitar». La multinacional italiana especifica que «la industria 4.0 puede suponer la recuperación en la fabricación de componentes que en el pasado se fueron por coste a otros países» y avanza que «en un futuro ciertas piezas metálicas podrán imprimirse con impresoras de 3D de fundición de polvo metálico, reduciendo costes de transporte y stock de material».
Michelin también tiene en marcha un proyecto en Valladolid denominado ‘Z 4.0’, mediante el que pretende automatizar toda la producción de mezcla de gomas. El año pasado esta actividad generó 192.000 toneladas de producto.
guerra al papel. Helios también tiene entre manos un ambicioso proyecto de digitalización para conseguir erradicar el uso del papel. «La automatización, bien planificada y estructurada, aporta reducción de tiempos en la fabricación, reducción de costes y la digitalización el control del papel.», señala el responsable de informática de Dulces y Conservas Helios, José María Moreno. Según él, imprimir un documento supone gastar recursos (papel, tóner y máquinas de impresión), tener que custodiar la información que contiene, sobre todo si afecta a la Ley de Protección de Datos y utilizar más recursos para destruirlo o archivarlo, en función de las necesidades. De este modo, se ha implantado la facturación electrónica, de digitalización de facturas y la automatización del envío de nóminas. Además, Helios tiene en marcha varios proyectos de automatización en áreas como la planificación de productos, etiquetado y sistemas de recopilación de datos. «Hoy en día en el Grupo es normal ver pasar a todo el equipo de Calidad con sus tablets registrando los datos para control de la trazabilidad y seguridad, o ver al equipo de mantenimiento con sus teléfonos móviles consultando los procesos preventivos de cada máquina», añade.
Otro ejemplo es el de Queserías Entrepinares, una empresa que ha minimizado la intervención manual de los operarios mediante la conexión de sus máquinas. También ha reducido el uso del papel gracias a la digitalización y ha impulsado el uso de las nuevas tecnologías para la recolección y análisis de datos de proceso. Todo ello con el objetivo de ser más eficientes, tener más control sobre la calidad y la variabilidad de producto, minimizar los fallos humanos y mejorar la trazabilidad. «Hay proyectos rentabilizados en pocos meses y otros que necesitan más tiempo, estamos hablando de tecnologías muy novedosas», explica el director del Departamento de Tecnologías de la Información, Rafael Guerrero. Por su parte, la cooperativa Acor ha implantado el control remoto de todo el proceso de extracción del azúcar de la remolacha desde esta última campaña. Todo se puede hacer desde un equipo móvil. También se ha desarrollado un sistema de mantenimiento proactivo, es decir, unos sensores que anticipan un fallo en el proceso antes de que ocurra, de modo que los operarios ya no tienen que recorrer la fábrica para medir parámetros.
Otras empresas han visto en esta tendencia una oportunidad de negocio. Industrias Maxi, ubicada en el polígono de San Cristóbal, tiene incorporado en el logo de la compañía la frase ‘Revolución industrial 4.0’. Esta compañía ha acompañado a muchas otras en esta transición. «Trabajamos la robótica colaborativa, que es aquella en la que los robots pueden funcionar en el mismo entorno que los humanos, sin tener que estar confinados», asegura el director, Ángel García. Se trata de una parte de la industria 4.0. El responsable de la planta reconoce que la tendencia de las empresas es utilizar herramientas como el big data y el Internet de las cosas para desarrollar aspectos como el mantenimiento predictivo, que permite utilizar los datos para anticiparse a la aparición de averías.