Altos vuelos emeritenses

M.B
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Carlos Prieto jugó dos temporadas en el BM Valladolid, de 2007 a 2009, siendo uno de los protagonistas de la consecución de la única Recopa del club. El pivote de Mérida vive en actualmente Alemania, donde inició un proyecto social, Share&Play

Altos vuelos emeritenses

En su palmarés hay 4 Ligas Asobal, 3 Copas de Europa, 2 Copas del Rey, 2 Recopas, 4 Copas Asobal, 2 Supercopas de España, 4 Supercopas de Europa, 1 Superglobe e incluso 1 Supercopa Eslovenia y 1 Supercopa de Suiza. Habla alemán e inglés, y tiene nociones de croata. Es de Mérida pero vive en Wetzlar (Alemania), donde sus 2,03 metros de altura tampoco es que pasen desapercibididos. Fue jugador de elite, disfrutando en los mejores clubes de España, como el Barcelona, el Ciudad Real y la época dorada del BM Valladolid; y fue uno de los que primero emigró al extranjero, pasando por el Rhein Neckar Löwen alemán, el Celje esloveno, el AG København danés o el Kadetten Schaffhausen suizo. Carlos Prieto sigue jugando hoy, aunque de manera circunstancial, en un club de la Segunda alemana, el TV 05/07 Hüttenberg; aunque lleva algo más de dos años con un proyecto social, bajo el nombre de ‘Share and play’: «A través del balonmano trabajo con niños, inculcándoles los valores del deporte y que tengan más interés por la educación y la capacidad de integración».  
Carlos Prieto Marcos nació en Mérida el 2 de febrero de 1980. Sus inicios en el mundo del balonmano fueron en su colegio, en el Giner de los Ríos: «Era el deporte principal». Por entonces jugaba de todo, «menos de extremo derecho», aunque sobre todo lo hizo de central y lateral. A los 16 años le llamó el Barcelona. Llevaba cuatro veranos acudiendo a entrenamientos de las categorías menores de la selección y recibió varias llamadas de diferentes clubes. Se decidió por el Barça, donde empezó a entrenar con los juveniles, alternando con el primer equipo. En su segundo año debutó en Liga y en Champions. 
En 1999 se fue a Cangas y en 2002 a Ciudad Real. Acumulaba títulos, pero él buscaba algo más, así que, como él mismo señala, buscó su fichaje por Valladolid: «Quería tener más minutos, hablé con Ciudad Real y luego llamé a Pastor para preguntarle si buscaba pivote». Y así renovó con los manchegos y llegó cedido a Huerta del Rey.
«Fueron dos años maravillosos. Un sueño. Crecí como jugador y cosechamos éxitos como club, con la Recopa y unas clasificaciones en la Liga increibles. El grupo era espectacular, con una química fuera de la cancha que se reflejaba dentro», recuerda desde Wetzlar. Ganó la Recopa con el BM Valladolid y disfrutó dentro y fuera de la pista.
En el segundo año le reclamó Ciudad Real, pero antes de acabar la temporada le llamó el Rhein Neckar y decidió irse a Alemania. Luego probó en el Celje, siendo el primer jugador no balcánico en jugar en la Liga eslovena, volvió a Alemania, pasó por Dinamarca, Suiza... hasta retirarse en 2016.
Lleva algunos años sin volver a Valladolid, donde quiere pasar unos días este verano, «para saludar a amigos y recordar viejos tiempos». Mientras trabaja con su proyecto, Share&Play; colabora con la EHF en temas de educación y desarrollo; y con la compañía tecnológica Zapiens.

El pivote ha vuelto a las pistas tras dos años retirado

Carlos Prieto dejó de jugar oficialmente en 2016, cuando acabo su contrato en el HSG Wetzlar de la Bundesliga alemana. «Realmente al año siguiente estuve ayudando a un equipo de Cuarta», apunta. Hasta que hace un mes recibió la llamada del TV 05/07 Hüttenberg, de la Segunda alemana: «Necesitaban un pivote y allí estoy entrenando y jugando». Así que lleva unos cuantos partidos de nuevo en las pistas.