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«La sanidad se ha utilizado como arma arrojadiza política»

Alfonso G. Mozo
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Entrevista con José Luis Almudí tras su renovación por otros cuatro años como presidente del Colegio de Médicos de Valladolid: «Hay que recuperar el estado anímico de nuestros médicos, que están muy cansados física y mentalmente»

José Luis Almudí, presidente del Colegio de Médicos de Valladolid. - Foto: J. Tajes

José Luis Almudí (Valladolid, 1956) lleva más de cuatro décadas trabajando con una bata blanca y un estetoscopio al cuello. Apasionado de esa tarea silente y constante que lleva a cabo la atención primaria, defiende un cambio organizativo que la salve del abismo al que se enfrenta y por lo que pelea desde hace cuatro años como presidente del Colegio de Médicos. Una tarea que exige «un posicionamiento en todos los aspectos que surjan sobre la profesión médica o vinculados con problemas de los ciudadanos», así como «defender el método y la evidencia científica como la única forma de cuidar al paciente». Ese es su libreto, una línea de actuación que abandera desde 2018 y que ha sido su aval para que los médicos vuelvan a depositar en él su confianza para encabeza el Colegio hasta 2026.

¿Satisfecho por su renovación en el cargo?

Es una satisfacción porque se nos brindan la oportunidad de intentar recuperar todo eso que no hemos podido hacer durante estos cuatro años y para abordar nuevos retos derivados de la pandemia, como es el recuperar el estado anímico de nuestros médicos, que están muy cansados física y mentalmente. Tenemos que recuperarles y, para ello, tenemos que mejorar sus condiciones de trabajo, desde un amplio espectro, para sacarles de esa situación de desmotivación que sufren muchos. 

¿Cuál es su gran proyecto?

Queremos intentar mejorar el funcionamiento del Colegio. Se van a reformar las instalaciones, la sede de calle Pasión, para que sea una oficina mucho más cercana, que facilite el contacto personal y que mejore el ambiente de trabajo. Y también queremos mejorar toda la operativa, para ello hace unos días hemos estrenado una nueva web, que permite realizar todos los trámites administrativos de manera no presencial, así como que todas las actividades formativas puedan ser telemáticas; esto son los nuevos tiempos, ya nos hemos acostumbrado todos a trabajar de manera telemática y esto permite potenciar la formación continuada.

¿Un colegio profesional como el de médicos debe ser reivindicativo?

Tiene que ser reivindicativo tanto con la defensa de la profesión como con la defensa de la salud de todos los ciudadanos. Yo creo que hay que ser reivindicativo, pero siempre con un tono de diálogo y cordial, para hacer propuestas constructivas. No me gustan las estridencias, ni las visiones catastrofistas. Me gustan las ideas realistas, las propuestas constructivas y siempre colaborar con la administración porque el objetivo es común.

¿Cómo están las fuerzas de los médicos vallisoletanos tras dos años de pandemia?

La gente está agotada, física, mental y emocionalmente, y esto es algo que nos preocupa mucho, porque si el capital humano está agotado, es muy difícil. Hemos llegado hasta un punto que provoca una gran desmotivación a todos los niveles y en eso influyen mucho las medidas que tiene que tomar el Gobierno autonómico y la Consejería, para empezar a resolver los problemas que venimos arrastrando desde ya hace años y que la pandemia no ha hecho otra cosa que ponerlo en evidencia, tensionando en algunos casos la relación médico-paciente.

¿A qué se refiere?

No solo hablamos de la pandemia, sino también de todo lo que ha ido viniendo después, desde la crisis económica a la humanitaria de la guerra de Ucrania. Una situación que hace que muchos pacientes estén tensionados, pidiendo una inmediatez para solucionar todos sus problemas. Una exigencia que no se corresponde muchas veces con la necesidad clínica, lo que se traduce a veces en un deterioro de la relación médico-paciente.

¿Cuáles son esos problemas que arrastra la sanidad en Castilla y León?

Por un lado, tenemos un gravísimo déficit de profesionales y, por otro, es necesario afrontar un cambio de modelo de asistencia sanitaria, en el que se reordenen los recursos en atención primaria y hospitalaria, para resolver de manera mucho más eficaz los problemas que tienen nuestros pacientes.

Durante todo este tiempo, no se ha hecho absolutamente nada en materia de recursos humanos. La pandemia ha servido para desnudar todas estas deficiencias.

¿Cree que en Castilla y León se ha hecho política con la sanidad?

En los últimos meses ha habido una excesiva politización con los temas sanitarios y eso no ayuda. La sanidad se ha utilizado como arma arrojadiza entre los partidos, cuando lo que se debería haber hecho era buscar un consenso con todos los agentes implicados y que se hubiera empezado a trabajar ya en la sanidad del futuro.

¿Cómo cree el Colegio de Médicos de Valladolid que debe ser esa transformación de la sanidad?

Hay que reordenar los recursos humanos y se tiene que ir hacia un modelo de sanitario diferente en atención primaria. Pero para eso hay que llegar a un acuerdo con todos los que tienen algo que ver, que no solo somos los profesionales, ya que hay que explicarlo muy bien a las corporaciones locales, que ven cualquier modificación como una pérdida.

Hay que hablarlo también con los sindicatos, con las sociedades científicas, con las asociaciones de pacientes... porque esto exige un trabajo importante de información, porque si no comunicamos bien y no conseguimos que todos nos pongamos en la misma línea, pues va a ser difícil, porque siempre va a haber colectivos que lo vean como una pérdida y ya hemos visto que se puede llegar a instrumentalizar y que eso tenga un coste político que impida que se tomen decisiones adecuadas. Por eso es fundamental un consenso.

Y más dinero...

El objetivo es mejorar la atención al ciudadano a base de mejorar la financiación de la sanidad y los recursos humanos. Pero también tenemos que mejorar la capacidad de respuesta de todas las unidades y que se adapte a la realidad del momento actual, en el que hay un severo déficit de médicos.

¿No hay relevo?

Es que los médicos no se pueden fabricar de la noche a la mañana. Un médico se pone en el mercado once años después de aprobar la Selectividad: seis años de carrera, uno para prepararse el MIR y cuatro o cinco años de residencia. Y una vez que terminan, tenemos que ser capaces de ofertar unos contratos atractivos, de fidelizar a todos los médicos que estamos formando. Las nuevas generaciones ven que hay un desajuste entre la oferta y la demanda, se van a trabajar allá donde les ofrecen unas mejores condiciones laborales, económicas y de conciliación familiar. Por ello, hay que ser más competitivo en Castilla y León.

Porque al mismo tiempo hay un envejecimiento en la población médica, ya que entre el 40 y el 50 por ciento nos vamos a jubilar en los próximos cuatro o cinco años. La tasa de reposición vía MIR es insuficiente puesto que en muchas especialidades se están formando menos médicos de los que se van a jubilar. Esto agrava incluso más la situación.

¿Estos dos años de pandemia han servido para desnudar todas las carencias de la sanidad?

Simplemente no se querían ver, aunque sí se conocían. Y a pesar de las carencias y de una grave crisis pandémica, se ha salido adelante gracias al compromiso de todos los profesionales. Presumíamos de tener la mejor sanidad del mundo y la pandemia ha demostrado que teníamos a los mejores profesionales. Gracias al esfuerzo y compromiso de los médicos y otras profesiones sanitarias, hemos conseguido mantener el tipo en todas las olas.

¿Han recibido el reconocimiento suficiente o aquellos aplausos de hace dos años son efímeros?

Nosotros hemos tenido aquellos aplausos de las ocho de la tarde, se nos encumbró... pero sabíamos que eso iba a durar muy poquito y que detrás vendrían algunas puñaladas. Pero yo creo que viene dado por el estado de insatisfacción general que tienen los ciudadanos por un montón de condicionantes. 

¿Qué nota le pone al trabajo que han llevado a cabo los sanitarios en estos dos años de pandemia?

La nota es muy alta. Los médicos han estado ahí donde se esperaba que estuviesen. Salvo muy pocas excepciones, no conozco a nadie que se haya puesto de lado. En los hospitales, ha habido servicios que se han demostrado absolutamente indispensables, como los servicios de Urgencias, Medicina Interna, Neumología, Anestesia, Medicina Intensiva... pero también servicios centrales como los de Laboratorio y Microbiología. Y en el caso de atención primaria, en la primera fase, se hizo un esfuerzo para la puesta en marcha las consultas telefónicas y orientar al paciente y ver presencialmente al que hiciera falta. 

Y la hecatombe que hubo en la atención sanitaria de las residencias de ancianos...

La pandemia evidenció que había déficits importantísimos no solo en cuanto a su organización interna, sino también en su conexión con el sistema sanitario. Fruto de ello, vimos las consecuencias, las tasas de infección y mortalidad que hubo en algunas, aunque bien es cierto que no había vacunas. Las vacunas han sido claves para poder salir de la pandemia, también gracias a la confianza de la gente.

¿Cómo vislumbra el futuro, con una pandemia en retirada, sobre la que ya se va ir minimizando el control, suprimiendo el aislamiento para los asintomáticos?

La gripalización del covid era algo esperado. Es un lujo que por ahora nos podemos permitir, que no se exija tanto seguimiento, pruebas diagnósticas, aislamientos... Salvo que mute a una versión más grave, es lógico que avancemos a esta otra fase de gripalización.

Y ahora tenemos el reto de ir recuperando todo lo atrasado en estos dos años, en que hemos visto que muchas patologías crónicas, sobre todo en las primeras fases, se descompensaban. Pero también se han retrasado diagnósticos en la patología oncológica.

¿La gripalización del coronavirus debe incluir la progresiva retirada de las mascarillas?

A medida que el virus circule menos ya se podrá ir retirando la mascarilla de interiores. Pero creo que hay dos hábitos que deberían haber llegado para quedarse: higiene de manos y utilización de mascarilla por parte de los enfermos de cualquier tipo de patología respiratoria.