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La nueva vida de Nano Grijalba

M.B
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El vallisoletano corrió cuatro años como profesional, entre 2013 y 2017, y ahora vive el ciclismo desde una faceta lúdica en Panamá

Fernando Grijalba, en el Tour de Panamá de 2021.

El 20 de febrero de 2017, Fernando Grijalba levantaba los brazos como vencedor de la tercera etapa del Tour de Filipinas. Era la culminación a años de sufrimiento en las carreteras. Era una especie de reivindicación del que había sido campeón de la Copa de España en la temporada 2013 y había sumado nueve victorias en el campo amateur, siendo una de esas promesas del ciclismo que se topó con una mala época para dar el salto. Porque solo unos nos meses más tarde, el vallisoletano anunciaba, casi por sorpresa, que colgaba la bici. Dejaba atrás cuatro años en el campo profesional, en las filas del Caja Rural, del conjunto dominicano Inteja-MMR y del Kuwait-Cartucho.es, con el que había ganado en Filipinas. Tenía ofertas para seguir pero no acababa de motivarle. 

Un año más tarde, Nano Grijalba se fue a Panamá. Lo hizo para trabajar en Rali Store, tienda pionera de ciclismo en Panamá, organizadora del Gran Fondo Océano a Océano que, entre otros, ha tenido como invitados a estrellas como Peter Sagan o Alberto Contador: «Vi un mensaje en Twitter, mandé el CVy me contrataron». Desde entonces, este vallisoletano, uno de los últimos Pro del ciclismo local, ha encontrado en el deporte de las dos ruedas su sitio, pero de una forma más lúdica y desde otro prisma laboral. «Sigo corriendo, ahora con un equipo propio, el Atípico, en pruebas locales», señala.

El año pasado, por ejemplo, disputó el Tour de Panamá, acabando, como mejor resultado, 15º en la quinta etapa;y siendo tercero en un Criterium #TDP o en el Criterio Australeano. En esta última prueba acabó segundo el también vallisoletano Edgar Nohales, que estuvo unos meses corriendo con Grijalba en el Atípico Cycling antes de seguir su camino en Turquía.

Pero la unión de Grijalba con el ciclismo y con Panamá va más allá de esa formación «con amigos». Tras pasar por Rali Store, 'fichó' por Specialized, la marca de bicicletas de Quick-Step y de otras escuadras Pro, como desarrollador de mercado. Fue unos meses antes de la pandemia, que en Panamá fue muy dura, con muchas restricciones, y que le hizo replantearse la vida: «Así surgió el Proyecto Atípico Cycling. Aquí hay dos Panamás, la de la capital y de la interior. Y en esta segunda siempre dicen que todo es típico. Con un compañero decidí montar en Chitré una tienda de bicis, cafetería, un lugar desde donde salen las rodadas (las grupetas de ciclismo) y donde vuelven».

Y como el ciclismo sigue siendo uno de sus ejes y formas de vida, sigue saliendo a rodar 3-4 días a la semana: «Aquí la gente se toma la bici como el golf en otros lugares. Es muy social y quedan para cerrar negocios rodando. Hay una carretera que se llama Cinta Costera, con tres carriles en cada sentido. De 4 a 8 de la mañana cortan dos carriles en el medio y hacen un circuito para ciclistas, que empalma con otro, que llega a las islas».

Mientras, él lo aprovecha para preparar su nueva pasión deportiva, el triatlón. Debutó en 2021 con un 8º puesto en la general en una prueba en Portobelo: «Debutaré este año en un Ironman en México. Mientras seguirá corriendo en algunas marchas, aquí se llaman Grandes Fondos, en Panamá, México... como excusa para viajar». Sin olvidar su Valladolid, donde sigue su familia.