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Julio Valdeón

A QUEMARROPA

Julio Valdeón

Periodista


Vacas españolas

14/01/2022

La noticia de que los ecologistas en Castilla y León han recurrido las autorizaciones a dos macrogranjas permite retomar el debate abierto en Reino Unido por el ministro de Consumo, Alberto Garzón. Ecologistas en Acción entiende que los recintos ya contaminan los acuíferos de forma violenta. Como para permitir ampliaciones. La denuncia sirve como combustible de una polémica adobada de malas artes. Porque Garzón, torpe como es, con sus camisetas de la República Democrática Alemana y su sumisión infamante al nacionalismo de derechas, en esta ocasión, habló cargado de razones. No expuso nada distinto de lo que afirma buena parte de la comunidad científica y, ojo, de otros líderes europeos, empezando por el alemán. Las macrogranjas son insostenibles. Veneno para el sustrato. Son, de paso, intolerables para una sociedad que ha crecido en el respeto los animales, de los que vamos conociendo más y mejor su rico entramado emocional. Aparte, toca recortar el consumo de carne, a todas luces lujurioso por excesivo. Agrava la crisis climática, el calentamiento global, que nos come. Por supuesto que el ministro estuvo fatal al hablar de carne de mala calidad y animales tumefactos. Un periódico británico no parece el mejor foro para que desnude su opinión respecto a un sector económico decisivo. Si entiende que la situación resulta perniciosa, que no podemos permanecer de perfil, su obligación consiste en tratar de sacar adelante una legislación ad hoc, que concite el acuerdo de los sectores implicados, ofrezca salidas económicas y, finalmente, añada nuevas y decisivas regulaciones al sector. La respuesta de la oposición, encantada de disparar en vísperas de las elecciones autonómicas, corrobora la clase de lodazal en que vivimos. Un debate pertinente, desollado antes de nacer entre demostraciones de nacionalismo, vivan las vacas españolas, y ridiculizaciones del adversario. Sin olvidar que Garzón y cia. llevan años coagulando la hipótesis de un debate no sectario, entregados como estaban al amarillismo parlamentario y el señalamiento de, uh, fachas.