Valladolid no alcanza los objetivos de su Plan de Turismo

Óscar Fraile
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La capital llega al incremento esperado de visitantes nacionales entre 2016 y 2019, pero se queda lejos del reto que se marcó con los internacionales, así como de las pernoctaciones y la estancia media, que apenas varía respecto a hace cuatro años

Un grupo de personas visita la ciudad en el Bus Turístico. - Foto: J. Tajes

«Uno de los principales retos es incrementar la llegada de visitantes nacionales y extranjeros». Esta frase, extraída del Plan Estratégico de Turismo de la Ciudad de Valladolid 2016-2019, ha sido uno de los ejes sobre el que ha girado la actividad municipal en este área durante los últimos cuatro años. Llegado el tiempo de balance, lo cierto es que la mayor parte de los objetivos cuantitativos no se han cumplido. El equipo de Gobierno los definió muy bien en ese documento. Por ejemplo, se marcó como reto aumentar un 17,26 por ciento el número de visitantes nacionales y ese es el único objetivo que ha cumplido, al pasar de 310.343 en el año 2015 a 366.070 en 2019. Es decir, un 17,9 por ciento más. No ha sucedido lo mismo con los turistas extranjeros, que han pasado de 70.119 a 85.425, un 21,8 por ciento más, lejos del 34,2 por ciento que se marcó el Ayuntamiento como meta.
Tampoco se ha cumplido lo esperado en las pernoctaciones. Las de turistas nacionales han subido un 18,5 por ciento, al pasar de 535.749 a 634.946, pero el reto era crecer un 24,3 por ciento. Mucho más lejos ha quedado el objetivo de pernoctaciones de turistas internacionales. Han pasado de 123.406 a 150.139, un 21,6 por ciento más, pese a que se pretendía llegar al 42,8 por ciento.
Lo mismo ha sucedido con la estancia media. En este caso, además, prácticamente no se ha avanzado nada, porque si hace cuatro años era de 1,73 días, en 2019 fue de 1,75, y el objetivo del Ayuntamiento era alcanzar los 1,85 días. El presidente de la asociación Hoteles de Valladolid, Francisco Posada, era más ambicioso en este punto y en una entrevista concedida a este periódico en julio del año 2018 dijo que la meta debía ser alcanzar los dos días de estancia media.
Por otro lado, la Encuesta de Ocupación Hotelera publicada este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE) demuestra que 2019 ha seguido la misma tendencia que 2018, en el sentido de que el número global de turistas en la provincia ha aumentado pese a que los de la capital descienden por segundo año consecutivo, si bien lo hacen de forma muy ligera. La provincia de Valladolid recibió 760.453 visitantes el año pasado, un 2,95 por ciento más que en 2018 para establecer un nuevo récord. Es el séptimo año consecutivo de subida pese a que la capital perdió turistas por segundo año seguido, al pasar de 453.820 a 451.495.
El Plan Estratégico de Turismo 2016-2019 también recogía otros objetivos no cuantitativos, entre los que se encontraba «impulsar la evolución del sector turístico hacia un modelo turístico inteligente y sostenible, más competitivo, participativo e innovador, basado en la colaboración y coordinación de todos los agentes implicados». Otros dos retos eran «fortalecer la ciudad de Valladolid como destino enogastronómico de referencia a nivel nacional e internacional, impulsando también el resto de productos turísticos existentes, y apostando por el desarrollo de otros productos de alto potencial y que contribuyan diferenciar al destino» y «potenciar la orientación al mercado de los productos turísticos de Valladolid, mediante el desarrollo de propuestas segmentadas de carácter experiencial».
Por otro lado, aunque haya objetivos reflejados en este Plan Estratégico que no se han cumplido, sí que hay otros indicadores que han mejorado ostensiblemente en estos cuatro años. Uno de los que más destaca es el grado de ocupación de plazas hoteleras en la capital. En 2015 la media fue del 46 por ciento y en 2019 ese porcentaje ha subido hasta el 53,8 por ciento. Una progresión muy similar si el análisis se centra exclusivamente en los fines de semana. En 2015 la ocupación era del 63,5 por ciento y ahora, del 70,8 por ciento.
Los datos del INE también demuestran que en los últimos cuatro años la oferta hotelera ha aumentado. De los 39 negocios abiertos se ha pasado a 41: de 2.071 habitaciones disponibles, a 2.165; y de 3.916 plazas, a 4.079. Eso ha hecho que el personal empleado en el sector pase de 538 a 611 personas.
Son datos oficiales, pero hay que tener en cuenta que existe un número cada vez mayor de negocios en situación irregular que engordan esta oferta y suponen una competencia desleal para el sector. Son las viviendas y apartamentos turísticos que no tienen licencia para funcionar como tal y, pese a ello, se anuncian en las páginas web especializadas. Desde la Asociación de Hoteles se trabaja desde hace tiempo en integrar a estas ‘empresas’ en el circuito legal. De hecho,  a finales del año pasado esta asociación integró al primer apartamento turístico entre sus miembros.
Lo que no ha cambiado mucho en estos cuatro años es la procedencia de los turistas. Casi el 80 por ciento de los que vienen a la capital lo hacen desde otros puntos de España. Entre los extranjeros, franceses, portugueses y británicos son los más numerosos, según los datos de 2018, últimos disponibles.

El cine se sumará al enoturismo como pilar de la estrategia de futuro

El pasado mes de noviembre la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, avanzó que este año servirá para poner en marcha un nuevo plan estratégico de turismo, que abarcará los años 2020-2023. Y aunque todavía faltan por conocer los detalles del mismo, las primeras actuaciones del Gobierno municipal dejan entrever que el cine ganará peso después de la designación de Valladolid como Ciudad Creativa en la categoría de Cine por parte de la Unesco. La propia concejala ya ha señalado que este reconocimiento tendrá un efecto «transformador», a diferencia del peso que tenía hasta ahora. En Plan Estratégico 2016-2019 distinguía los productos y mercados en tres categoría en función de su importancia. Pues bien, la Valladolid Film Office, la oficina encargada de autorizar y asistir a las productoras que rueden en Valladolid, y promover este sector como nicho turístico, estaba englobada en la categoría de menos importancia: la de «productos complementarios», junto al turismo de compras, el LGTBI y el de millenials. Todo hace indicar que ahora ganará peso y puede que pase a formar parte de los «productos estratégicos»: enogastronomía, eventos culturales, turismo de congresos y Cultural City-Break.