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Extremadura prohíbe a 2 niñas entrar al colegio sin mascarilla

Agencias
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La Junta da marcha atrás horas después de anunciar que las menores de Cáceres recibirían clases solas sin la protección

Las familias del resto de alumnos y los profesores presionaron para que las niñas no tuvieran una situación especial. - Foto: Vicente Roso

La Junta de Extremadura zanjó ayer la polémica que desde hace unos días se vivía en el colegio Alba Plata de Cáceres por la negativa de unos padres a que sus dos hijas acudieran a clase con mascarilla. De esta manera, las hermanas tendrán prohibido acceder al centro sin esta medida de protección y si siguen sin aceptar la norma, recibirán «atención educativa» desde su casa. Esto no significa, tal y como explicó el secretario general de Educación, Javier Amaya, que vayan a recibir clases telemáticas en sustitución de las presenciales, sino que fuera del horario lectivo se les facilitarán las tareas realizadas por sus compañeros.

Esta decisión, que es extensible al conjunto de los alumnos de la comunidad, se produce tras la controversia suscitada en el citado colegio, por el malestar generado en la comunidad educativa por la postura «firme» de los padres de las alumnas, de Tercero y Quinto de Primaria, que llevó al fracaso a la mediación establecida.

Este caso ha «afectado» a los docentes y al resto de familias de alumnos del centro, ya que genera una «fricción de derechos fundamentales», el de educación y el de la salud pública, además del incumplimiento de normas, como la Ley 2/21, que establece la obligatoriedad de la mascarilla para niños de más de seis años de edad.

Todo comenzó el pasado 9 de septiembre, cuando se supo de las intenciones de los padres. La consejería acordó que prevaleciera el derecho a la educación «sin descuidar» el derecho a la salud, por lo que se instó a extremar el resto de medidas de protección, es decir, más ventilación, más distancia y mayor frecuencia de lavado de manos.

Tras el «malestar» de los padres de los alumnos el día 10, coincidiendo con el inicio del curso escolar, se fijó un plan de mediación, que comenzó el pasado lunes. La familia se mantuvo firme, por lo que se decidió cautelarmente que puedan entrar en el centro para recibir atención educativa en un aula distinta a la de sus compañeros.

Finalmente, la presión de los profesores hizo que el Ejecutivo regional exigiera a los padres de las pequeñas que vayan con mascarilla a las aulas.