scorecardresearch

Los alumnos extranjeros aumentan un 34% en solo tres años

Óscar Fraile
-

Los estudiantes foráneos de enseñanzas no universitarias han llegado este curso a 5.884 tras cinco años de incremento, y ya representan el 6,26% del total, el segundo porcentaje más alto de la historia

Un aula del colegio Gabriel y Galán. - Foto: J. Tajes

Valladolid nunca ha sido una ciudad con un volumen de población extranjera muy elevado. Según los últimos datos del padrón municipal, a 1 de enero de este año había 17.514 foráneos en la capital, lo que representa un 5,9 por ciento de la población. En 2009 y 2011 se alcanzaron los porcentajes más altos, que no superaron el 6,5 por ciento. Así, Valladolid está lejos de ciudades como Madrid, donde se rebasa el 15 por ciento, o de comunidades como Cataluña, donde ya se ha superado el 16 por ciento. Tampoco se acerca al 7,9 por ciento de Málaga, el 8,6 por ciento de Bilbao o el 16 por ciento de Zaragoza.

Sin embargo, pese a estas cifras, las aulas de los colegios e institutos vallisoletanos han experimentado en los tres últimos cursos un incremento de alumnos extranjeros que se aleja de la evolución general del número de estudiantes. Entre el curso 2018/19 y el 21/22, según los datos de la Consejería de Educación, el volumen de estudiantes de enseñanzas no universitarias en la provincia ha pasado de 97.524 a 93.984, es decir, una caída del 3,7 por ciento. Sin embargo, en ese mismo periodo se ha registrado una subida del 34,4 por ciento de estudiantes de fuera, al pasar de 4.377 a 5.884. Este repunte ha provocado que la provincia alcance el 6,26 por ciento de foráneos en las aulas, un porcentaje solo superado en los últimos 20 años por el 6,30 por ciento del curso 2008/09.

Los datos de la Junta también revelan que la mayor parte de estos alumnos están matriculados en los primeros ciclos formativos. Concretamente, el 68 por ciento cursan Educación Infantil, Primaria o ESO, y el resto, Bachillerato, FP y enseñanzas de régimen especial.

El repunte de los últimos tres cursos se ha trasladado a algunos centros de formación con un alto grado de fidelidad. Uno de los ejemplos más claro es el del colegio de Infantil y Primaria Gabriel y Galán, ubicado en el número 71 del paseo del Cauce. Se trata de un centro de los denominados 'de difícil desempeño', es decir, con alumnos que forman parte de familias con problemas socioeconómicos. Hace tres cursos el cien por cien de los estudiantes del Gabriel y Galán era de etnia gitana, pero después de la pandemia esta situación ha dado un vuelco radical y ahora este colectivo representa el 50 por ciento y la otra mitad son alumnos de otros países. La directora, Gloria Alonso, considera que la llegada de estos estudiantes ha sido «muy positiva» para el centro, sobre todo porque muestran un interés por aprender que la mayor parte de los alumnos anteriores no tenía. «Realmente han subido el nivel», señala.

A día de hoy, el 30 por ciento del alumnado del Gabriel y Galán es marroquí y otro 20 por ciento se completa con más de diez nacionalidades, sobre todo de Sudamérica, aunque incluso hay algún niño llegado de Camerún. Alonso destaca la capacidad de aprendizaje de estos niños, especialmente de los marroquíes, que, según ella, son capaces de manejarse con el idioma en menos de dos meses. «Para nosotras ha sido una bendición porque hemos pasado de alumnos con pasotismo total a otros que se les ve que quieren más», sostiene.

Este reto lectivo no está exento de problemas, especialmente en el ámbito económico. «El cien por cien del alumnado está dotado de unas becas que se conceden en junio, pero todas las nuevas matrículas que nos llegan a partir de septiembre, de alumnos extranjeros, no van a poder disfrutar de ellas, aunque no tengan recursos para traer el material, así que intentamos que el colegio aporte todo lo posible, pero en ocasiones estamos limitados», añade la directora.

Proyecto de inclusión

De hecho, para conseguir más fondos, este colegio es uno de los que está dentro del Programa 2030 de la Junta para favorecer la educación inclusiva. Se trata de un proyecto dirigido «tanto al alumnado en situación de vulnerabilidad socioeducativa como a centros sostenidos con fondos públicos de alta complejidad socioeducativa o en riesgo de padecerla».

Entre las herramientas que dispone este colegio está una «profesora de compensatoria» que imparte «una educación completamente inclusiva en muchos idiomas», dice la directora. Una ayuda fundamental, por ejemplo, para atender a los alumnos ucranianos que se acaban de incorporar. El Gabriel y Galán  también tiene ayuda de entidades como Cáritas y Cruz Roja, que imparten clases extraescolares por la tarde a estos estudiantes para que mejoren su castellano.

La directora reconoce que estas dificultades hacen que los resultados académicos sean «regulares». «El mejor de nuestros alumnos sería un niño que necesitaría mucho apoyo en un colegio normalizado», reconoce.

Los datos de la Consejería también demuestran que casi el 40 por ciento de los estudiantes del Régimen General opta por la educación privada frente a los centros públicos, un punto por encima que hace cinco años. Además, también ponen de manifiesto el avance de la Formación Profesional, con 10.596 alumnos matriculados este curso, frente a los 7.551 de Bachillerato. Las titulaciones relacionadas con la sanidad son las más demandadas.