CRÓNICA POLÍTICA

Charo Zarzalejos

Periodista


No bonito, no

Los incendios, la alerta alimentaria, el Open Arms y ni que decir delos signos que indican malos tiempos para la economía, son asuntos, todos ellos, que merecen la atención de los medios decomunicación y de la opinión pública que, atónita, contempla como las llamas destrozan kilómetros y kilómetros de paraje natural y cuando van al supermercado miran con recelo las carnes y embutidos. La opinión pública se estremece ante tanto sufrimiento humano a escasos metros de cómo la gente se baña en la playa ajena a su dolor y no da crédito a la polémica entre la citada ONG y la Vicepresidenta. Lo de los signos negativos para la economía, de momento, parece no preocupar demasiado aunque, vista la experiencia, debería comenzar a preocupar por aquello de que más vale prevenir que curar. La cadena de hechos que merece atención no son ninguna bobada, sin embargo, creo que lo fundamental es la ausencia de gobierno en plenitud de funciones. Es lo más parecido al día de la marmota. Podemos ha elaborado un documento de más de cien páginasproponiendo medidas y cuatro hipótesis de gobierno de coalición. La respuesta a este movimiento se la ha dado a Iglesias la vicepresidenta del Gobierno a la que hay que reconocer que en este mes de agosto se ha ganado el sueldo. La respuesta a la propuesta de Pablo Iglesias ha sido de rechazo. Solo le ha faltado decir a Carmen Calvo "no bonito, no" para quequede más claro aún qué Pedro Sánchez no está dispuesto acoligarse con Podemos. Ofrecen un pacto de programa que el PSOE está ultimando después de la sorprendente ronda con distintos colectivos pero como el no-diálogo entre Iglesias y Sanchez está rodeado de misterio y silencio, no tenemos más remedio que jugar a las hipótesis y a imaginar escenarios. Se me escapa la estrategia de Sánchez. Si dicen los socialistas no querer elecciones, están tardando en establecer conversaciones oficiales con aquellos que les pueden dar apoyo. Resulta incomprensible -o si, que diría Rajoy- que a estas alturas del verano, cuando queda un mes para que venza el plazo legal de una investidura positiva, el Presidente haya mantenido un silencio que los españoles no merecemos. Resulta incomprensible y hasta temerario jugar a una investidura gratis por parte de Podemos. ¿Qué quiere de verdad el Presidente en funciones? No solo lo ignoró sino que ni siquiera me atrevo a establecer hipótesis. Todo apunta a que las relaciones con Podemos -al menos lo que conocemos- son tan frías y distantes como en junio y nada se ha hecho por echar agua al vino. Ni Sánchez, ni Iglesias que sabe de antemano que la propuesta de coalición decayó en la investidura fallida. ¿Por qué insiste en ello? ¿De dónde le viene la impresión de que coligarse le va a dar réditos? ¿Cómo cree que el PSOE puede fiarse de ellos, si critican a la vicepresidenta por el OpenArms y apoyan las manifestaciones contra el G-7 al que acude el Gobierno de nuestro país? Sánchez no se ha movido y Pablo Iglesias ha lanzado de nuevo una cometa que ya está vieja. Pensar en un apoyo in extremis de Ciudadanos o el PP es como de broma. ¿Cómo van a apoyar una candidatura de Sánchez, cuando el PSOE ha expulsado del partido a los concejales de Cartagena que han pactado con estos partidos a los que se les pide responsabilidad? Nada de lo que ocurre en un país es irrelevante, pero conviene no despistarse porque si de verdad hay un problema que requiere acciones claras y entendibles es no solo el de la gobernabilidad sino el de la estabilidad política. Si lo primero se ve complejo, lo segundo -si llega a haber gobierno- será algo efímero. De momento, lo único claro es que Carmen Calvo ya ha mandado un recado a Iglesias. No bonito, no.


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