PLAZA MAYOR

Alfonso González Mozo

Periodista


No puede ser lo mismo

19/12/2020

Los villancicos suenan igual que siempre, las ciudades se iluminan como todas las navidades y los comercios engrasan sus cajas registradoras para llenarlas de euros en la mejor campaña del año. Lloverá algún que otro día, y hará frío y helará casi todos; raro es que nieve por Pucela, pero con lo caprichoso que nos ha salido este 2020, a saber... Habrá más regalos de los que hacen falta y copiosas cenas y comidas. Recordaremos a los que no están y trataremos de pasar un buen rato con los que sí.
Pero nada será lo mismo.
Tenemos que asumir cuanto antes que por mucho que hagamos todo lo posible por convertir en normales estas navidades, nada será lo mismo. Nunca podrán acercarse, ni de lejos, a la normalidad de unas fiestas que no se pueden disfrutar entre mascarillas, geles y ventanas abiertas. La Navidad no se entiende sin besos y abrazos, sin estar con la familia en pleno y con los amigos, sin volver a reunirnos con tíos y primos, sin risas y copas hasta la madrugada...
Nada será lo mismo.
Aunque habrá familias que lo intenten, que se salten las recomendaciones o que bordeen la legalidad, cerrando los ojos y cruzando los dedos para que el ‘bicho’ no se apunte a su cena de Nochebuena... Ni ellos tendrán unas navidades normales, ni tampoco los que nos hemos convencido de cumplir a rajatabla las recomendaciones.
No puede ser lo mismo.
Y lo mejor, ya digo, es asumirlo. Intentar que las navidades del coronavirus puedan ser normales es como intentar convencerse de que la playa también se disfruta en un día de levante gaditano o lloviendo a cántaros junto al Cantábrico; por mucho que sonriamos, será un día de playa de mierda.
El gran problema con el que nos vamos a encontrar a la vuelta de las navidades es que la pandemia va a resurgir en una tercera ola que volverá a cerrar los bares y a llenar los hospitales; y quizá mueran 274 vallisoletanos más, como en noviembre. Eso sí volverá a ser lo mismo... Las autoridades no se han atrevido a poner las restricciones debidas en todo el país, a limitar al máximo el número de comensales, a prohibir expresa y tajantemente más de dos grupos de convivencia, a mantener el toque de queda también en Nochebuena y Nochevieja... Lo han dejado todo en nuestras manos y el fracaso está garantizado.



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