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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Bildu cava la tumba del gobierno

07/07/2022

En las cábalas sobre cuánto duraría Pedro Sánchez, siempre se ponía el acento en el peligro de coaligarse con Podemos, o se especulaba con que los problemas económicos acabarían con su gobierno como había sucedido con Zapatero. No acertaba nadie: si Sánchez se encuentra en una situación difícil es porque el PP ha encontrado sentido a su proyecto bajo la presidencia de Núñez Feijóo y porque el Ejecutivo no acierta con las medidas para paliar la gravísima crisis. Pero la puntilla a Sánchez se la está dando su abrazo a Bildu y que haya aceptado algo tan absolutamente detestable como considerar a los gobiernos de Suárez y Felipe González una prolongación del franquismo.

Ese pacto demoniza la Transición y permite que los herederos de una banda terrorista, varios de ellos también terroristas, escriban la historia de esos años y traten de poner el acento en el juego sucio de grupos extremistas que actuaron contra los etarras, para tratar así de minimizar el papel cruento de una banda que aterrorizó España a durante cuarenta años, asesinó a casi mil personas y provocó docenas de miles de heridos. Estamos viviendo. el hecho más deshonroso del gobierno de Sánchez.

El propio Felipe González, habitualmente discreto para no dañar al gobierno de su partido, ha expresado su incomprensión ante un acuerdo que llena de espanto a gran parte de militantes y votantes del Psoe, más aún que a los militantes y votantes de otros partidos, porque se sienten responsables de la actuación de su secretario general. El pacto con Bildu y la Ley de Memoria Democrática que impulsa este gobierno es una falta de respeto a los políticos de distinta ideología que sumaron esfuerzos para emprender la transición desde una dictadura hacia la democracia, con un empeño que fue ejemplar y el reconocimiento unánime internacional. Con zonas oscuras, pero la Justicia fue implacable en sus investigaciones y en el castigo, por mucho que Bildu enturbie ahora el papel de la Justicia y las fuerzas de seguridad españolas e insinúe que no se trabajó con rigor en la localización y condena de quienes utilizaron métodos ilegales contra los terroristas.

Es difícil que las nuevas generaciones comprendan la indignación que provoca esta ley en quienes vivieron aquellos años de terror. Indignación doble, por contar con un presidente que se achanta ante los enemigos de España y por pactar con los que celebraban los atentados de ETA, publicaban en su periódico las fotografías de personas para que ETA las tuviera en cuenta como posibles objetivos, obligaban a miles de españoles a mirar bajo sus coches por si tenían una bomba lapa, y procuraban no llevar a sus hijos al colegio porque en cualquier esquina podía aparecer una pistola apuntando a su nuca o una bomba que explotaba a su paso.

Dejar a Bildu el relato de lo que ocurrió es una aberración. Aceptar sus condiciones de pacto, una ignominia.