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Y la llama sigue viva

Diego Izco (SPC)
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Los inolvidables Juegos que abrieron las puertas de la modernidad en España cumplen tres décadas

El entonces príncipe Felipe, abanderado de España en la ceremonia inaugural.

En un momento histórico complicado, con apenas 17 años de democracia, un clima de cierto pesimismo, un conflicto político y una crisis económica asfixiando al país, España se ponía en el mapa ante el mundo con los Juegos de Barcelona. Treinta años después, aquella llama sigue viva por todo lo que significaron, mucho más allá de lo puramente deportivo. Desde el propio impacto económico (estimado en 18.670 millones de euros) al social, plasmado en los más de 102.000 inscritos como voluntarios en el proyecto Barcelona'92 y en la opinión unánime de que fueron los Juegos que abrieron las puertas a la modernidad. 
Reducir tantos hitos y tantas emociones a cuatro momentos concretos es complejo porque cada aficionado podría listar otros cinco, pero hay espacios comunes, fotografías fijas para la historia, donde la memoria colectiva coincide. 

La inauguración

De todas las 'fotos' de hace tres décadas, la más icónica es la del arquero Antonio Rebollo encendiendo la llama olímpica con una flecha de fuego que voló sobre el pebetero. Fue el momento cumbre de una idea global (la ceremonia) ideada por Lluis Bassat: un espectáculo, una gran obra teatral donde siempre hubo desfiles marciales, que captase la atención del planeta y que, en efecto, proyectase una imagen moderna de la nación española. 

El 'dream team'

El profesionalismo colectivo ya había irrumpido en el olimpismo en 1984 (fútbol), pero el desembarco del baloncesto NBA fue el más espectacular: Jordan, Bird, 'Magic' Johnson, Barkley, Robinson, Pippen, Drexler… conformaron el mejor equipo (de cualquier deporte) en la historia de los Juegos. Ganaron todos sus partidos anotando más de 100 puntos y superando en 30 o más a todos sus adversarios (por 51 a Lituania en semifinales y por 32 a Croacia en la final, por ejemplo).

Cacho

Sus miradas hacia atrás en la última recta ya forman parte del imaginario popular de nuestro deporte. Fue oro en el 1.500 en una cita en la que España fue sexta en el medallero (22 preseas). Todavía resuenan aquellos triunfos de Plaza, Miriam Blasco, la selección de fútbol, Almudena Muñoz, López Zubero, la vela, Moreno, el hockey hierba femenino... El plan ADO funcionó. La 'deprimida' España se convirtió en una potencia deportiva.El año 1992 fue un punto de inflexión determinante.

Las figuras

Fueron los juegos de Scherbo, Egerszegi, Young, Devers y muchos otros, pero de los 9.959 deportistas que participaron en Barcelona'92, el triunfo más simbólico fue el de Hassiba Boulmerka en el 1.500. La argelina desafió a los fundamentalistas que habían tomado su país tras la guerra civil de 1991: corrió bajo amenaza de muerte (tuvo que huir de su nación con pantalón corto, camiseta de tirantes y el pelo suelto. Aquello significó mucho más que un simple oro.