DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


El ruido del Decylgate

La acción política con frecuencia atiende más al marketing que a la solución de los problemas. La depurada técnica de los sondeos de opinión suele estar en la base de la mayoría de las iniciativas políticas. Una práctica antes relegada a las campañas electorales y a momentos puntuales y que ahora parece condicionar el día a día de la acción política. Cabe suponer, por lo tanto, que el afán del Partido Popular por mantener virulentamente vivo el debate sobre el encuentro del ministro Ábalos con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, le estará dando excelentes resultados, inmejorables pronósticos que tendrán traducción en una mejora de la expectativa de voto en los comicios que se avecinan: Cataluña, Galicia y País Vasco. A más largo plazo, ya se sabe que no hay escándalo político que incida en las mentes de una sociedad que se alimenta cada vez más de lo inmediato, consecuentemente de las emociones.
Sin embargo, no es esa la percepción que uno tiene en la calle. En las tertulias de barra de bar no es asunto que se cite y si alguien lo hace se refiere al mismo como algo anecdótico, situación que ni afecta a su vida privada ni entiende que pueda tener relevancia para el país. Pocos saben que el asunto tiene su raíz en que la citada señora, como cargo del Gobierno de Maduro, tiene prohibida su entrada en los países de la Unión Europea por las sanciones impuestas a Venezuela. Ni siquiera la escenificación de bloques el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados, con aplausos de una bancada y gritos de dimisión en la contraria, ha tenido transcendencia.
Solo cabe pensar, por lo tanto, en una extremada confianza de que mediante la argucia de la insistencia el ciudadano común llegue a considerar vital un asunto que no entiende. O tal vez sea todo más simple y este ruido sea algo deliberado con el objetivo de amortiguar los sonidos de la discrepancia en los esponsales que preparan Casado y Arrimadas con el cabreo de una parte de los invitados… de piedra.