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Diego Izco

TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Besar un escudo

17/08/2021

Sentida y muy simbólica la celebración de los goles de Gerard Piqué y Sergi Roberto: ambos miraron a un punto imaginario perdido en el horizonte de la grada, ambos agarraron la camiseta a la altura del corazón y ambos besaron el escudo. 
Detrás de un gesto así puede haber mil interpretaciones: el Judas acusado de no sentir los colores, el fichaje recién aterrizado ganándose a la parroquia, el canterano eufórico mostrando su compromiso, el atacante reivindicándose tras una mala racha y algunos pitos en la grada. En el caso concreto de dos de los capitanes azulgranas (junto a Alba y Busquets) hay mucha más miga detrás, tal vez mucha más de la que jamás hubo en la historia de nuestro fútbol moderno. 
Quizás lo más parecido se vivió en Turín, cuando descendieron a la Juventus a Segunda por el ‘Calciopoli’ (corrupción arbitral) y jugadores como Buffon, Chiellini o Del Piero se negaron a abandonar el barco. Como han hecho hoy los capitanes del Barça, todos (también figuras como Nedved o Trezeguet) rebajaron sus fichas para ayudar al equipo a recuperar su estatus cuanto antes. 
Tres cuartos de lo mismo ha sucedido en la Ciudad Condal, con un club arruinado que intenta mantener bajo lujosas alfombras un agujero indecente. Piqué o Sergi Roberto escenificaron ‘la resistencia’ de dos chavales criados en La Masía ante este el fútbol moderno, arrollador, excesivo, despiadado y obsceno. Pero mirado con lupa, quizás haya un poquito más detrás de un beso a un escudo: como quien besa una bandera y representa que los habitantes nacen y mueren pero el país permanece, en el adiós del más grande (Messi) el club seguirá siempre adelante. Como es un beso que sigue a un gol, casi siempre es una buena noticia.