ENTRE HOY Y MAÑANA

Juan Manuel Pérez

Periodista


El ocaso

16/01/2021

Imagino que serán cosas de la edad. Que con cada cana aflora también una nueva excusa para desconfiar de la condición humana. Viene a cuento la reflexión después de haber escuchado en los telediarios a esos madrileños indignados porque tras varias horas atascados por la nieve nadie se acercó a llevarles ni siquiera una botella de agua. Servidor, que cree en la responsabilidad individual y en la necesidad de que las administraciones nos traten como adultos, no recuerda un temporal tan pregonado por los meteorólogos, con tanta antelación y de forma tan atinada. Por eso, me resulta extraño que muchos de esos ciudadanos no supieran a ciencia cierta a lo que se arriesgaban si decidían enfrentarse con el coche a una nevada histórica.
En la gestión de los temporales es habitual la crítica a las administraciones por la falta de previsión y los reproches por la falta de medios para mitigar los problemas ocasionados por la meteorología. Sin ánimo de ser condescendiente con los responsables de la cosa pública, entiendo que este tipo de crisis nos exigen a todos, también a los ciudadanos. Ocurre lo mismo con la pandemia. Frenarla va a ser una tarea grupal, aunque aquí no nos vendría mal algo más de rigor por parte de las autoridades a la hora de tomar decisiones que están arruinando muchos negocios.
La semana nos ha dejado una de las comparecencias más apocalípticas del vicepresidente de la Junta. Tras el Consejo de Gobierno del jueves avanzó un escenario, el que nos espera para las próximas semanas, desolador, con «jornadas de 50 o 60 muertos o más». Al día siguiente nos dijo que se adelantaba el toque de queda a las 20.00, «la hora del ocaso», según Igea, al parecer también en invierno. Faltan dos meses para que se cumpla el primer aniversario del comienzo de la pandemia. Fue entonces cuando empezó el ocaso, un 14 de marzo de 2020, y todavía no ha despuntado el alba.