Una cosecha de 5.000 kilos por hectárea que irá a almacenaje

R.G.R
-

Las cosechadoras trabajan en la provincia con unos rendimientos «óptimos», pero los precios harán que se almacene «todo lo sea posible» a la espera de que suban

El agricultor y su hijo pasan jornadas de más de once horas en la cosechadora en sus tierras del término municipal de Velliza. - Foto: Jonathan Tajes

Las máquinas cosechadoras trabajan ya por toda la provincia. Los tractores siguen a las máquinas que atraviesan los pagos de cebada en todos los términos municipales.  Los resultados, tal y como se esperaba, están siendo «óptimos» en la mayoría de los casos con rendimientos que superarán los 5.000 kilos por hectárea, a excepción de la zona sur, donde la media bajará a unos 4.000. Son cifras «muy buenas» que hace años no se registraban en la provincia, pero que no vienen acompañadas de buenos precios, lo que hará que la mayor parte de los agricultores se decanten por almacenar tanto la cebada como el trigo a la espera de que el valor aumente.    
Los precios de la tonelada de cebada en la Lonja de León esta semana han llegado a alcanzar los 144 euros. Es decir, que el agricultor puede comercializar el kilogramo de cebada a unos 14,4 céntimos de euros. Unos precios que las organizaciones agrarias consideran «irrisorios» y propios de una economía de hace «20 o 30 años». 
Ante esta situación, algunos agricultores no tendrán más remedio que guardar el grano o recurrir a los almacenistas en el caso de que no tengan naves para resguardar la cosecha. «Siempre hay gente que vende, pero otros preferirán guardarlo», comenta el presidente de la Cámara Agraria, Ignacio Arias.
Valentín y su hijo Carlos, junto a la cosechadora de su propiedad que usan para recoger una cosecha que ofrece rendimientos de 5.000 kilos por hectárea. Valentín y su hijo Carlos, junto a la cosechadora de su propiedad que usan para recoger una cosecha que ofrece rendimientos de 5.000 kilos por hectárea. - Foto: Jonathan TajesEn este caso, los cerealista tienen otro problema consistente en afrontar los precios durante los próximos meses, ya que las personas que se encargan de almacenar el grano  cobran casi un céntimo por cada kilo que se almacena independientemente del precio que pueda alcanzar en el futuro. «Ellos siempre ganan, pero el agricultor se enfrenta a los posibles precios que pueda tener el grano en el futuro, ya que si no suben siempre perderá dinero», explica Arias. 
La campaña de cosecha de cereal se ha generalizado esta semana y se extenderá al menos durante un mes más. Aún se pueden ver algunas parcelas de trigo donde el grano no ha terminado de madurar y está verde, pero en la mayor parte del territorio ya se ha comentado con una cebada alta y con un gran rendimiento. 
El presidente de Asaja en Valladolid, Juan Ramón Alonso, manifestó que como ocurre otros años los rendimientos son mejores en Tierra de Campos y en el Valle de Esgueva, donde en algunos casos se superarán los 5.000 kilos por hectárea. Sin embargo, en Tierra de Pinares y en la zona sur de la provincia no se alcanzarán estas cantidades debido a que la tierra es más arenosa y de peor calidad. 
Las jornadas para los agricultores se hacen «muy largas» durante estos días. Valentín García y su hijo Carlos arrancaron el pasado domingo en Velliza, una pequeña localidad cercana a Tordesillas. Se ponen manos a la obra a las ocho y media de la mañana, cuando ponen a punto su cosechadora. «Hay que soplarla para quitarle la paja, comprobar que todo está bien y echar  gasoil. No solemos empezar a cosechar antes de la diez de la mañana para que la paja esté bien seca». 
Se van turnando porque desde las diez de la mañana hasta las once de la noche no suelen parar. Recolectar unas 230 hectáreas que trabajar, aunque no las tienen todas en propiedad, sino que muchas son en alquiler. La labor es más cómoda ahora que hace unos años, ya que la máquina tiene GPS que marca la línea recta que deben seguir. Son muchas horas sentados delante del cereal. «Bueno, solo son unas cinco semanas al año», reconoce Carlos. 
Tienen la cosechadora en propiedad y también realizan labores para otros durante la temporada. «La verdad es que se está mejor dentro que fuera de la cosechadora con este calor», apuntan.