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La reorganización del centro sube el tráfico en Miguel Íscar

A.G. Mozo / M.Rodríguez
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Muchos puntos de la ciudad se van acercando a las cifras de movilidad precovid, aunque aún circula, de media, un millar de vehículos menos cada día que en 2019. Aumenta la intensidad en varios puentes, en la avenida de Salamanca y en la Circular

021121JT_0186.JPG - Foto: Jonathan Tajes

La reorganización del tráfico que llevó a cabo el Ayuntamiento hace año y medio empieza a conseguir ya el pretendido cambio de hábitos de los conductores vallisoletanos, que van renunciando a las calles del casco histórico como meras vías de paso. A pesar de que todavía no se ha vuelto a las cifras previas a la pandemia, los datos que manejan en el Área de Movilidad municipal sí dejan entrever como cada vez son menos los coches que atraviesan el centro camino de otras zonas de la ciudad, lo que se está traduciendo en un aumento de la intensidad en otros puntos como Miguel Íscar, avenida de Salamanca y Circular. 

El plan Valladolid Ciudad Verde llegaba en la primavera de 2020. Por un lado, se implantaba la llamada VA-10 con el objetivo de favorecer el tránsito de los autobuses urbanos a través de la 'almendra central', a costa de un carril en Poniente, plaza de la Rinconada, Fuente Dorada, López Gómez, plaza de España, Miguel Íscar... Por otro, este plan redoblaba la apuesta por la bicicleta, plasmada a través de una amplia red de ciclocarriles compartidos y por la creación de nuevos carriles bici que, en algún caso, también llegaron a costa de ir restando espacio a los coches en enclaves como el paseo de Isabel la Católica, el puente de Poniente, el paseo de Zorrilla (zona La Rubia), la avenida de Gijón... 

La consecuencia de todos estos cambios, de esta reorganización del tráfico, está siendo una nueva movilidad que ya ha logrado sacar a más  de 5.500 vehículos cada día del acceso a través del puente de Poniente, a 2.500 de la salida por el del Milenio y a otros tantos de San Ildefonso, a 4.500 del paso a través de Isabel la Católica, a 1.500 de Fray Luis de León tras el cierre al paso de particulares de la calle Cánovas del Castillo...

 

«Cambio de hábitos».

El casco histórico, la denominada 'almendra central' va dejando de ser zona de paso, aunque sea a costa de atascos y quejas ciudadanas, que desde el Ayuntamiento se asumen y lejos de impulsar cambios les mantienen en sus tesis, tal como afirmaba hace unos días el propio alcalde, quien aseguraba que no daría «ni un paso atrás» en un plan que, según decía, iba a convertir a Valladolid en «una de las ciudades más sostenibles de Europa». En el mismo sentido, el concejal de Movilidad, Luis Vélez, aseveraba a este periódico que «los cambios de hábitos no se logran de un día para otro», al tiempo que recordaba «antes también había problemas en horas punta» y ponía de manifiesto el caso del cruce de San Quirce e Isabel la Católica, hacia el Puente Mayor, una zona en que «no se ha tocado nada y hay también problemas puntuales». 

«Ya hemos recuperado casi los niveles de tráfico que había antes de la pandemia y los estudios que manejamos apuntan que las cifras van a seguir creciendo y van a ser superiores a las que había antes del covid. Por eso se actuó de esta manera y se va consiguiendo un cambio», reflexionaba el concejal de Movilidad.

Los últimos datos recabados por El Día de Valladolid desvelan que, en efecto, se está en el camino a esa normalización postcovid, aunque aún circula casi un 20 por ciento menos de vehículos de media cada día por toda la ciudad. Durante el pasado mes septiembre, se registró el paso de 5.773 vehículos cada día, por los 6.926 que circularon en septiembre de 2019. En el mismo mes de 2020, todavía con muchos trabajadores en ERTE y en plena pandemia, fueron 5.608 los coches que, de media, transitaron por la capital.

La radiografía general que dejan estas estadísticas también arroja unas cuantas excepciones, puntos en los que los niveles de tráfico ya se encuentran por encima de lo que se registraba en septiembre de 2019, a pesar de que, en términos absolutos, aún hay un 20% menos, lo que apuntan a que el repunte irá a más a medida que se complete la normalización circulatoria. 

Plaza de san Bartolomé.

El enclave con el mayor número de vehículos diarios se encuentra en la plaza de San Bartolomé, junto al barrio de La Victoria. Allí confluyen los miles de coches que transitan cada día por las avenidas de Gijón, Salamanca y Burgos, además de los que dejan el centro a través del Puente Mayor. Todo, para acoger el paso de casi 35.000 automóviles.

El incremento más llamativo de la intensidad circulatoria quizá sea el registrado en el acceso al centro a través de la Circular, en donde ya se contabiliza el paso de un 10% más de vehículos que antes de la pandemia. Son cerca de 1.500 más los conductores que buscan otras vías para llegar al casco histórico.

Es lo mismo que ocurre en los dos carriles de acceso al centro del puente de Isabel la Católica, sentido en el que sí ha crecido ligeramente el número de usuarios. Más se ha incrementado la cosa en otros dos puentes, Santa Teresa y Condesa Eylo, donde el tránsito asciende en torno a un cinco por ciento, igual que en San Bartolomé.

Algo menos sube, pero ya ronda los 28.000 coches, en la avenida de Salamanca a la altura de la Feria de Muestras. También se incrementa el uso de Miguel Íscar, convertida en vía de salida del centro para casi  11.500 coches diarios.

Auvasa.

El cambio de hábito no es pleno aún, porque los coches se están limitando a buscar otras vías de acceso y salida del centro, pero no se está consiguiendo aumentar el uso del transporte público, que era uno de los objetivos de aquel Plan Valladolid Ciudad Verde, junto al incremento de la utilización de la bici. Así, según los datos del Área de Movilidad, los buses de Auvasa aún están al 80% de los usuarios que había antes de la pandemia: «Muchos de los viajeros que se bajaron por la pandemia del bus optaron por el uso del vehículo privado. Es muy fácil perderlos y es mucho más lento recuperarlos», explicó el concejal Luis Vélez.