Una calle antigua y noble

Jesús Anta
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El callejeando de Jesús Anta de esta semana recorre la calle de Juan Mambrilla

Una calle antigua y noble - Foto: Jonathan Tajes

En mayo de 1950 el Ayuntamiento decidió sustituir el nombre de la calle Francos, que es la primera calle de Valladolid que aparece citada (año 1085) en la historia de la ciudad, por el de Juan Mambrilla. Una desafortunadísima decisión que tal vez debería ser revisada.
Juan Mambrilla López-Borricón,  fue Doctor de Jurisprudencia que ejerció de  catedrático  en las universidades de Santiago,  Salamanca y Valladolid. Nacido en Lahorra en 1828, falleció en 1905.
Comienza la calle Juan Mambrilla en las esquinas con las calles Marqués del Duero y Antigua, justo donde está la Residencia Universitaria Santa Rosa de Lima, regida por las Misioneras de Santo Domingo, un edificio de los años 70.
En el primer tramo de la calle, a la altura del número 3, asoma la boca del pasaje de los Alarcón en forma de arco de medio punto, que no es sino el ínfimo resto de la casa del comendador don Juan de Menchaca, del siglo XVI. El pasaje comunica con la calle Paraíso, y en su interior simula un patio renacentista.
Este primer resto noble de la arquitectura palaciega vallisoletana puede servir de resumen del enorme patrimonio destruido en Valladolid. Bien es verdad que ya de nada sirve mirar hacia atrás, salvo para que en el futuro no se vuelva a producir aquel dañino urbanismo y erróneo concepto de la modernidad, que en realidad  escondía una especulación salvaje. 
Sostienen algunos estudios que la calle Juan Mambrilla era la calle de Valladolid que más edificios palaciegos  tenía. Ahora, apenas queda una docena de arcos que sirven de portal para  edificios contemporáneos, a excepción de la Casa de los Zúñiga (número 14) reconvertida en dependencias universitarias;  y la  Casa de los Mudarra (número 33), actual convento de clausura de las Salesas.
Muy al principio, Juan Mambrilla se desdobla para formar la calle Duque de Lerma, que sube hacia la plaza de la Universidad, justo donde se erige el antiguo colegio Niño Jesús. Este colegio echó el cierre en 2018 y fue fundado por la orden de las Hijas de la Caridad, creada por San Vicente de Paúl y Luisa de Marillac en el siglo XVII.
Y este origen francés puede servir para apuntar de donde proviene el nombre de la calle Francos. Según relata Juan Agapito y Revilla puede deberse a varias causas: el nombre del capitán Martín Franco, que mandaba una cuadrilla de franceses que se establecieron en Valladolid tras la conquista de Toledo en 1085, o por el hecho de haberse poblado este barrio de Valladolid por franceses. El caso es que estamos caminando por uno de los lugares más antiguos de la ciudad.
Decíamos que la Casa de los Zúñiga (s. XV) está ocupada por la Universidad. En ell está el Centro Buendía, epicentro de las actividades culturales y de extensión universitaria. Toma el nombre de que el edificio también obedece al nombre de los condes de Buendía, lugar donde, según la tradición,  pasó su última noche Don Álvaro de Luna antes de ser conducido al cadalso de la plaza Mayor para ser decapitado en junio de 1453.
Casi por frente del Centro Buendía está el colegio de la Enseñanza, abierto en 1880 y dirigido por la Compañía de María. Pasa por ser el primer centro educativo religioso creado específicamente para la formación de la mujer.
A Juan Mambrilla asoman las calles de Andrés de Laorden y Ruíz Hernández: el  primero fue nombrado Rector de la Universidad de Valladolid en 1894, y el segundo parece que fue un relevante escribano público del siglo XIV.
Las monjas de clausura de las Salesas se instalaron en Valladolid en 1860 y después de recorrer diversos edificios, en 1889 se asentaron en la Casa de los Mudarra (s. XVI). El edificio de ladrillo contiguo sirve de capilla abierta al público y de dependencias educativas de las Salesas. Su construcción (1907) tiene la firma de  Teodosio Torres, el mismo arquitecto que construyó el  Hospital Viejo y el Instituto Zorrilla.
Esta  calle, a pesar de los  cambios que ha conocido, conserva algunas zarceras que nos indican la existencia de bodegas en varias casas decimonónicas. Zarceras que, por ejemplo, se pueden a ras de suelo de las fachadas de los números 21 y 23.