Iveco: un convenio marcado por un juicio

Óscar Fraile
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CGT denunció a la empresa por considerar que el ERTE aplicado entre octubre y marzo no tenía justificación y la firma italiana vincula ahora parte del acuerdo del convenio a que la sentencia no tenga consecuencias económicas para ella

Un convenio marcado por un juicio

A finales del año pasado Iveco firmó con los representantes de los trabajadores un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) de 40 días a aplicar entre finales de octubre y marzo. Pero no todos dieron su visto bueno. El sindicato CGT se desmarcó al considerar que la empresa no lo había justificado económicamente al presentar solo una previsión económica para el año 2019, que estaba a punto de expirar, y pese a que el periodo de aplicación del ERTE se prolongaba durante tres meses de 2020. CGT decidió dar un paso más allá y denunció el caso en los tribunales. «La empresa no tenía ninguna previsión para 2020, por eso pensamos que aplicar un ERTE era muy prematuro, y más si se tienen en cuenta las medidas de flexibilidad que tiene la empresa en el convenio, que permiten enviar a casa a cada trabajador 19 días y para luego recuperarlos», explica Félix Recio, representante de este sindicato.
Pese a esta denuncia de CGT, la autoridad laboral dio el visto bueno al convenio, pero Recio asegura que es un trámite que hace de forma casi mecánica y sin entrar a valorar aspectos muy detallados de la propuesta. «Es cierto que dio de paso el expediente, pero tampoco es que la autoridad laboral mire demasiado, simplemente viene a verificar que se haya hecho una negociación y que no ha habido coacciones», añade.
El juicio se celebró a mediados de junio y en la vista, según el representante de CGT, Iveco aportó el testimonio de dos peritos para justificar sus previsiones de mercado y otro para hacer lo propio con los costes productivos y las pérdidas que podrían tener, mientras que el sindicato aportó contratos laborales que se habían realizado durante el periodo de aplicación del ERTE y las medidas de flexibilidad que no se habían utilizado.
El sindicato espera que la sentencia se dicte pronto, puede que la próxima semana, y será muy importante para las negociaciones, toda vez que en la última reunión la empresa vinculó su disponibilidad a complementar el ERTE con carácter retroactivo desde el 1 de abril (ahora no lo hace) siempre que la decisión del juez no suponga un sobrecoste para ella. Una decisión, que, de forma indirecta, también está vinculada a la firma del convenio. Este parece el último escollo para llegar a un acuerdo, ya que los trabajadores no quieren renunciar a un complemento que ahora, con el ERTE por fuerza mayor, no cobran, pero sí que han percibido durante los numerosos expedientes que ha aplicado la empresa en los últimos años.
Críticas del resto

El ERTE judicializado contó con el visto bueno de UGT, CCOO y SETI-CCP. El representante de CCOO, Juan Carlos Calvo, se muestra crítico con la actitud de CGT, un sindicato «que nunca llega a firmar nada». Según él, el mercado lleva muchos meses en una situación de crisis global y los ERTE son «la única medida que queda para que la gente no acabe en la calle». Y el representante de CCOO considera que, si la empresa pierde este juicio, puede que en el futuro, cuando la carga de trabajo vuelva a caer, puede que la empresa descarte recurrir a esta herramienta, para no recibir más denuncias, y opte por medidas más traumáticas. De hecho, antes de iniciarse las negociaciones del actual convenio Iveco ya avisó de que la planta de Valladolid estaba sobredimensionada, y dejó entrever la posibilidad de despidos si no se llegaba a un acuerdo satisfactorio en el convenio.
La empresa sabe que una sentencia en contra puede tener consecuencias graves para ella. Podría darse el caso, por ejemplo, de tener que pagar íntegros los salarios de la plantilla de Valladolid entre octubre y marzo. Y eso dibujaría un escenario muy diferente para las negociaciones.
Calvo recuerda que Iveco solicitó 40 días de ERTE hasta el 31 de marzo y cuando llegó la parada por la covid-19, a mediados de ese mes, ya se habían utilizado 29 de ellos. «El tiempo ha dado la razón a la empresa, no había trabajo», explica. El representante de CCOO también recuerda que el ERTE pasó «el filtro» de la Consejería de Trabajo y el SEPE. «Me parece un poco atrevido hablar de fraude», dice en referencia a la denuncia de CGT.